La siembra y la cosecha. 



Me emociona mucho saber  que cada cada uno de ustedes ha decidido vivir  su vida con un propósito, y no de crisis en crisis. Aprecio mucho, en verdad, recibir cada uno de los correos que nos envían para compartirnos sus progresos.
 
Estas semanas estaremos hablando del tiempo de la siembra y la cosecha, y lo que implica estar en constante transformación como resultado de estar agradecidos con Dios por darnos su gracia. Sin embargo, n
uestra vida no puede tener transformaciones positivas si no conocemos las semillas que estamos sembrando. Por eso, debemos revisar continuamente cuál es la calidad de esas semillas que estamos plantando en nuestra vida y en la vida de otras personas. 

Sabemos que al sembrar tendremos la garantía de cosechar fruto en algún momento, sin embargo, la pregunta que debemos hacernos es ¿cuál es el tipo de cosecha que queremos? Conocer l a respuesta nos llevará a conocer el tipo de semilla que debemos utilizar.
 
Mi oración es que todos podamos vivir  de tal manera que al escuchar la voz de Dios, podamos definir de mejor manera la clase de semillas que requerimos. Para esto, necesitamos no ser impulsivos en nuestro actuar, sino tener discernimiento y un buen enfoque en el futuro. 
 
Reflexionemos en la ley de la siembra y la cosecha a través de nuestro estudio personal, y a través del tiempo que pasamos con Dios mediante la oración y la lectura de la Biblia. Conforme hacemos esto, pidamos que sea Dios el director de la orquesta en nuestra vida para poder estar en dónde debemos estar cuando se trate sembrar semillas en la tierra de nuestra vida.
 



Tu amigo,

Randy O. Morrison.

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