Es muy reconfortante darnos cuenta que no es necesario andar por la vida sin un plan. Dios diseñó un plan para nosotros antes de nacer, y ese propósito permanecerá sin importar la temporada, situación o circunstancia que enfrentemos.
 
Cada día trae una nueva oportunidad para nosotros y conforme una temporada llega a su fin, otra empieza. Así es que, con cada día, con cada nueva temporada, exploremos continuamente dónde nos encontramos respecto al plan de Dios para nuestra vida. No importa en qué temporada estemos, el tiempo siempre es la esencia cuando se trata de alcanzar el plan de Dios para nuestra vida. 
 
No importa en dónde nos encontremos, si le damos a Dios la libertad de ser el conductor en nuestro viaje por la vida, siempre habrá algo más que aprender, crecer y darle a los demás. Debemos estar dispuestos a vivir la vida como el portavoz del Reino de Dios. Nuestra ayuda a los demás a lo largo del camino creará el legado que Dios quiere que dejemos para contribuir con la Tierra.  


Randy Morrison
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ESTAMOS EN EL MAPA
La frase "aparecer en el mapa", nos da la idea de que alguien o algo está atrayendo la atención. La buena noticia es que cada uno de nosotros ya tiene un punto en el mapa, nuestra vida y destino esta en el mapa de Dios. Nuestra responsabilidad es buscar continuamente la dirección de Dios para alinearnos a los planes que fueron diseñados aún antes de nuestro nacimiento: la clave para una vida plena es conocer nuestro propósito. 
Jeremías 29:11 describe claramente que Dios tiene un propósito y destino desde antes de nuestra concepción y que siempre estuvimos, y estamos, en la mente de Dios. Es por eso que si permitimos que Dios hable a nuestra vida, nuestro destino y propósito serán claros.
 
Dibuja tu línea de vida desde este momento hasta el fin de tus días en esta Tierra, escribe los puntos en los cuales sabes que estás alineado con la voluntad de Dios. En tu tiempo a solas con Él platícale acerca de lo que necesitas para ir de uno de esos puntos al siguiente. Escucha claramente cuáles deben ser los pasos a tomar para que ese destino se comience a formular en tu mente de forma clara.
 
RECUERDA: Una vida plena viene al saber cuál es nuestro destino en la vida, pues Dios ha planeado todo en nuestra vida. 
 
"Mucha gente tiene una idea incorrecta de lo que significa la felicidad verdadera. No se obtiene por auto gratificación, sino por la fidelidad a un propósito digno."
- Helen Keller Autora y activista.


MANTEN TU LLAMADO
Un llamado se conoce también como una responsabilidad o una asignación, y si tenemos un llamado debemos ser responsables a mantenerlo. Nuestro destino y propósito son el llamado o la "asignación de responsabilidad" dada por Dios. Nuestra tarea es descubrir y cumplir este llamado al sacar los talentos que Dios nos dio por medio de acciones, actitudes y decisiones en la vida. Fuimos creados para cumplir un llamado y esto es nuestro eslabón hacia la plenitud en la vida. La preocupación y la frustración nos dominan cuando estamos en un llamado que no es el que nos fue asignado. Cuando esto sucede, no hay ningún alineamiento entre la asignación de Dios y el esfuerzo que estamos haciendo nosotros. Desperdiciamos tiempo y energía en alguien o algo que no es parte del mapa que nos llevará a descubrir nuestro propósito y destino en la vida, sin embargo debemos tener en mente que la plenitud es sobrepasada por la frustración, estrés y preocupación.
 
Lee Jeremías 1:5 y considera alguna situación que actualmente estas enfrentando, la cual está haciendo que cuestiones tus habilidades. Repítete a ti mismo lo que dice Jeremías 1:5. "Antes de que te formase (pon tu nombre aquí) en el vientre de tu madre, yo te había elegido y apartado, (pon tu nombre aquí). Reconsidera la situación ahora con la confianza de que Dios está contigo y te ha dado talentos para convertirlos en habilidades que pueden tomar control de las situaciones  y de esa forma alinearte con el propósito de Dios para tu vida.
 
RECUERDA: Dios tiene un propósito para que cada ser humano encuentre plenitud. Hasta que esto sea descubierto, la vida será un viaje de falta de satisfacción lleno de pruebas y errores. Cuando empezamos a entender que estamos aquí con un propósito, la vida entonces, adquiere significado.

 
  
DEJA AL RÍO CORRER
El agua que contiene un río corre hacia su destino sin importar cualquier los obstáculos que encuentre, a menos que una valla sea creada para bloquear el curso del agua. De la misma manera, deberíamos correr sin importar nada hacia el destino que Dios tiene para nosotros. La única cosa que puede impedir nuestro avance, es la falta de entendimiento y confianza en Dios, pues bloqueamos nuestro propio curso cuando no confiamos en que Él ya tiene un plan donde su poder trabaja en nuestra vida.  Esto es evidente para nosotros en  Génesis 45:4-8.  José estaba firme en el plan de Dios para su vida, a tal punto que ni si quiera culpaba a sus hermanos por haberlo vendido a los ismaelitas; más bien, José confiaba en que Dios estaba detrás de todo. Él confió en Dios, confió en el plan de Dios para su vida. De la misma forma, ¡Dios a veces quiere que pasemos por cosas para poder ser testimonio para alguien más!
 
Piensa en alguna situación que enfrentaste que haya causado que todo en tu vida se detuviera, y que nada estuviera saliendo bien por consecuencia de ello. Lee Génesis 45:4-8 de nuevo y piensa en la respuesta de José hacia sus hermanos por venderlo a los ismaelitas. Regresa a aquella situación difícil que enfrentaste o estás enfrentando. Analiza esta situación de modo que puedas adquirir algo acerca de esto que se relacione con el propósito de Dios para tu vida. ¿Qué aprendiste? ¿Qué testimonio puedes compartirle a alguien más para que esto sea de ayuda para su vida? ¿Qué acciones, actitudes o decisiones alteraste como resultado de esta situación que te coloca en un camino más cercano al plan de Dios para tu vida?
 
RECUERDA: Cuando entendemos que Dios está en control de nuestra vida, no vemos piedras inestables, vemos escalones hacia nuestro destino. No le podemos decir a Dios que hacer, debemos confiar en su forma de hacer las cosas.
 
"La vida es una sucesión de lecciones, las cuáles deben ser vividas para ser entendidas". 
-Ralph Waldo Emerson.

VALOR DE TASACIÓN
Nuestra vida tiene un valor de tasación que Dios nos ha dado y no tiene precio. El valor de la vida no está en nuestra posesión, sino en la vida que dirigimos. Muy a menudo nos encontramos tratando de obtener satisfacción adquiriendo cosas pero de cualquier manera, conforme vamos avanzando en la vida, tomamos tiempo para tirar cosas que hemos acumulado y guardado. Lo que realmente importa es la calidad de vida que tenemos y el cómo se alinea al propósito y destino de Dios. Si no entendemos el propósito que Dios nos dio, podemos pensar que las cosas materiales son lo más importante, lo que ocasiona que relacionemos nuestra identidad personal con lo que tenemos, con títulos, posiciones, e ¡incluso hasta con las personas que conocemos! Más bien, necesitamos apreciarnos con el valor incalculable que Dios nos ha dado. Aquí debe estar nuestro enfoque, tiempo y energía.
 
Lee  Filipenses 3:7-8 y haz una lista mental de las cualidades que no tienen precio que Dios ha puesto en tu vida. Toma tiempo de forma regular para darle gracias a Dios por poner estas cualidades en tu vida. Pídele a Dios la dirección necesaria para caminar el resto de tu vida con las herramientas para aumentar el valor tasado de tu tiempo en la Tierra, de tal manera que la herencia que dejes a los demás sea considerada como invaluable.
 
RECUERDA: Nuestra plenitud y destino están esperando ser descubiertas. Fracasar al descubrir nuestro destino nos llevará en la dirección equivocada, lo que nos impedirá a vivir en plenitud. Cualquier cosa que hagamos con nuestra vida, hagámosla para ganar algún tipo de satisfacci ó n de importancia para nosotros.
 
"El tiempo es la moneda de tu vida. Es la única moneda que tienes y sólo tú decides como la gastas. Ten mucho cuidado de que alguien más te la gaste."  -Carl Sandburg, Poeta y escritor americano.
 
SENTENCIADOS A LA VIDA
Nuestro éxito en la vida depende de nuestra disposición al crecimiento y de avanzar hacia delante. Hemos sido sentenciados por Dios a vivir, a dejar huella en la vida de los demás por medio de nuestras contribuciones. Esto requiere crecimiento continuo, cambio y movimiento, pero el miedo causa un estancamiento en estas tres áreas; y el estancamiento causa que la gente se quede en una situación en dónde no existe el cambio. Este estado de inmovilidad resulta en fracaso para alcanzar nuestro destino y propósito en la vida. Crecer significa cambiar talentos a habilidades, significa abandonar formas antiguas por nuevas formas de vivir, significa progresar hacia la dirección del destino que Dios nos dio.
 
Lee y reflexiona en Génesis 11:31. Imagínate viviendo en Harán y piensa en cómo sería tu vida el día de hoy. Haz una nota mental del nivel de crecimiento, cambio y movimiento que estás permitiendo que entre a tu vida. Descríbele a Dios si estás viviendo más cerca de la tierra de Harán o de la tierra de Canaán. Identifica con Dios cuáles son los pasos que debes tomar para cambiar el escenario de dónde te encuentras a dónde Dios te ha destinado a vivir.
 
RECUERDA: La visión nos trae plenitud. El vivir por largo tiempo no es de lo que se trata nuestro destino, se trata de la contribución que hagamos mientras estemos aquí. La plenitud de la vida requiere la voluntad para hacer los cambios necesarios para crecer y descubrir el propósito que Dios nos dio.
 
"El alcance que puedas tener en la vida dependerá de lo tierno que seas con los jóvenes, la compasión que le tengas a los ancianos, la simpatía con los emocionados y la tolerancia con el débil y el fuerte. Porque en algún momento de la vida habrás sido todos y cada uno de estos".
- George Washington Carver, científico Americano, botánico, educador e inventor.
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