Basta con una palabra para que la red del engaño comience a entenebrecer nuestra mente y nuestro corazón, existe solo un camino para impedir que esto suceda: el poner en obra la palabra de Dios, la cual es eficaz para detener la tentación que nos atrae hacia el estilo de vida del engaño. La decisión de vivir nuestra vida de acuerdo a los principios de Dios descansa en nuestras manos. Al comenzar cada día debemos tomar el tiempo para tener comunión con Dios. Ese debiera ser nuestro "despertador" de modo que seamos "hacedores" de la palabra mas que solo ser mudos "espectadores".
 
Muy probablemente vendrán tiempos en nuestra vida en que la tentación tratara de atacar, debemos estar preparados para ello vistiéndonos de justicia. Tenemos que estar siempre listos para asumir nuestra postura contra la oscuridad, y e sto que sucede cuando ponemos los principios de Dios en acción en nuestra vida. En el momento en que aceptamos a Jesús como Señor y Salvador, nuestra protección contra la tentación se activa.
Randy Morrison
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CENTRO DE INFORMACIÓN PARA LA VIDA
Nuestro corazón es el centro de información de nuestra vida. Todos nuestros deseos y afecciones nacen, crecen y son alimentados desde nuestro corazón. La calidad del contenido de nuestro corazón repercute de manera directa en nuestra realización. Debemos tener especial cuidado en guardar nuestro corazón de la naturaleza destructiva o de engañarse a si mismo. Para esto es necesario un completo entendimiento y puesta en práctica de la palabra de Dios en nuestra vida, armados con la palabra tendremos la capacidad para discernir la verdad del engaño. Sin la protección de Dios mediante su palabra, corremos un alto riesgo de ser atrapados en las redes del engaño.
 
RECUERDA: Proverbios 4:23 dice: "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón por que de el mana la vida". El engaño ataca las áreas de la debilidad humana para plantar mentiras, engaños y errores en las vidas.

Lee, reflexiona y actúa de acuerdo a:  Proverbios 4:23 y   Mateo 15:18

NO SOMOS ISLAS...
El orgullo es una opinión exagerada acerca de uno mismo, que llega al punto en que no hay necesidad ni lugar para Dios. La introversión y actitudes distorsionadas tales como "no necesito ayuda de nadie" o "yo soy el único con la capacidad para manejar esto" abren las puertas para la autodestrucción por engaño. Aquellos que se encuentran en el orgullo están cegados para pensar y ver que son una isla para ellos mismos; su nivel de orgullo vence la humildad, la gratitud y, sobre todo, no toma en cuenta a Dios. El orgullo es un gran compañero del engaño. La presencia de una actitud de orgullo es uno de los primeros accesos que utiliza el engaño para invadir nuestro corazón y nuestras vidas.

RECUERDA: El orgullo esta basado en la arrogancia y en un espíritu de competencia; la arrogancia fortalece las redes del engaño.
 

     
DOS CAMINOS PARA LLEGAR A UN DESTINO
La oscuridad espiritual florece y prospera donde el auto-engaño existe. Hay dos caminos que Satanás busca en una persona para levantar las paredes del auto-engaño. El primer camino es la presencia de una actitud crítica constante hacia los fracasos de los demás, esta actitud es una fuente de tentación con todos los nutrientes necesarios para crecer.  
 
El otro camino es la asimilación en la mente; si la información y el conocimiento que tenemos sobre Dios simplemente se ha acumulado sin una correspondencia en nuestras acciones, entonces somos los candidatos perfectos para la asimilación mental. Asimilación mental es reconocer que la palabra existe pero sin la intención de algún día ponerla en práctica. La asimilación mental reduce nuestra capacidad de tomar una postura contra la tentación, justo desde el momento en que nosotros no estamos actuando conforme a los principios de la Palabra. Es muy importante que nunca permitamos que el conocimiento y la información permanezcan sin utilizarse. La información estancada proporciona una puerta abierta para que el engaño invada nuestra mente y corazón.
 
RECUERDA: La forma más efectiva de detener el ciclo de tentación es activando y aplicando la Palabra de Dios. La persona más engañada del mundo es aquella que dice, "Yo nunca cometeré el mismo error que ellos".
 
Lee, reflexiona y actúa en: 

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