El amor de Dios hacia nosotros es incondicional, pero es nuestra responsabilidad descubrir que Dios siempre tiene lo mejor para nosotros. El éxito en la vida puede empezar hoy mismo, siempre y cuando estemos dispuestos a hacer la parte que nos corresponde. Uno de los primeros pasos a seguir es cambiar o rectificar que nuestro pensamiento esté enfocado en el futuro y no en el pasado. Se trata de cambiar nuestra manera de pensar.
 
Cuando nuestro pensamiento esta fundamentado en los principios del reino, escucharemos voluntariamente a nuestra fe. Desde el momento en que la fe se enfoca en el futuro, no necesitaremos mirar atrás. Con nuestro pensamiento en el futuro, estaremos confiados y llenos de expectativas sobre nuestro porvenir. 
 
Necesitamos conocimiento y sabiduría para vivir todos y cada uno  de nuestros días. Necesitamos imaginación  para ir más lejos y más profundo hacia el futuro que Dios tiene planeado para nosotros.

Randy Morrison
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PROGRAMADOS PARA EL ÉXITO
Cuando algo está programado es porque ha sido previamente diseñado o destinado a un propósito. Nosotros no tenemos la intención de obstaculizar lo que Dios designó en otra persona para ser o hacer en la vida. Los planes de Dios para nosotros están construidos sobre futuras oportunidades, no sobre antiguos errores. 
 
Nuestra responsabilidad es asegurarnos que estamos en buenas condiciones para poner nuestro programa en alta velocidad. Esto significa que debemos estar armados y equipados al máximo con una convicción inquebrantable, con fe y con la palabra de  Dios con el fin de conocer el gran potencial con el que hemos sido programados para ser y hacer. No podemos sintonizar nuestro programa hasta que estemos conectados a los principios del Reino. Esto tiene que comenzar asegurándonos de que nuestro pensamiento ajustado hacia las posibilidades futuras y no en las antiguas derrotas.   
 
RECUERDA: Permanecer en el pasado estropeará cualquier manifestación de las oportunidades que Dios ha planeado para nosotros. El futuro llegará a pesar de todos los esfuerzos que hagamos por resistir o negar la existencia de este.

Lee, reflexiona y actúa con   2 Reyes 7.  

     
ACTITUD DE INFLUENCIA 
La única voz que debiéramos escuchar cuando se trata de nuestro futuro es la de Dios. Cuando escuchamos la voz de Dios hablándonos, es momento de comenzar inmediatamente a hacer planes. Una vez que hayamos comenzado a planear experimentaremos el deseo de poner nuestras manos a la obra en dicho plan. Una de las cosas más importantes que necesitamos con el fin de poner el plan de Dios en acción es adoptar una actitud de valentía y seguridad acerca del futuro, cuando caminamos, hablamos y actuamos basados en un futuro lleno de esperanzas y oportunidades, nos convertimos en una fuerza capaz de hacer del futuro una realidad en nuestra vida.
 
RECUERDA: Nuestras acciones y forma de pensar fortalecen o debilitan lo que creemos sobre Dios y nosotros mismos. Nuestra actitud determina nuestra posición en el futuro.

Lee, reflexiona y actúa   2 Reyes 7:3-5

IMAGINACIÓN EN ACCIÓN
Cuando comenzamos a creer en el futuro planeado por Dios, tenemos que ir más allá de nuestro nivel actual de entendimiento. Nuestra convicción y expectativa debe de estar en sincronía con nuestra imaginación en acción. Nuestra imaginación debe trazar el camino en vez de nuestra mente. Cuando nuestra imaginación se encuentra en acción, estamos liberando el potencial para crear una imagen mental de algo que no se ha visto, algo no reconocible por los sentidos y que aún no es parte de la realidad. Al usar la imaginación, seremos llevados más lejos y más profundo hacia un futuro de grandes oportunidades prometidas por Dios.  Nuestra imaginación crea y visualiza lo que es posible de acuerdo a la visión de Dios. 

RECUERDA: Cuando se trata de creer en nuestro futuro, la imaginación es más poderosa que el conocimiento. Creer en el futuro requiere de nuestra imaginación puesto que los planes de Dios van más allá de nuestro entendimiento. 
 
Lee, reflexiona y actúa en 1 Corintios 2:9 y Romanos 12:2
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