Su nacimiento cambió el mundo. Nuestra adoración confirma nuestro agradecimiento a Dios por el nacimiento del Salvador.

La posibilidad de transformación está disponible para todos. Cuado Dios vive en nuestro corazón, también significa que abrimos la entrada a Su constante protección y seguridad.

La Navidad es un tiempo de celebración y de esperanza. También es el tiempo perfecto para conectarnos con Dios. Como resultado, seremos bendecidos con dos regalos  que no tienen precio: amor y eternidad.

Al permitir que la luz de Dios brille en nosotros y a través de nosotros, nuestra adoración será auténtica y de corazón. Nuestra adoración es el reflejo de la profundidad de nuestra fe y relación con Dios.

Conforme celebramos el nacimiento de Jesús, comprometámonos a ser verdaderos adoradores a través de nuestras acciones, comportamientos y actitudes. Esto sucederá al permitirle al Espíritu Santo influir en nuestros pensamientos, y también cuando nos dedicamos a servir en formas significativas que bendicen el Reino de Dios en la tierra.

Randy Morrison
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DISPUESTOS A RENDIRNOS
La adoración no está centrada en nosotros; su corazón está en quién es Dios. Cuando el Espíritu de Dios brilla a través de nosotros, nuestra adoración refleja la profundidad de nuestra fe en Él. Podemos fortalecer nuestra actitud en adoración al mostrarnos dispuestos y seguir las instrucciones espirituales. No podemos ignorar o desobedecer estas instrucciones si en verdad deseamos una vida plena. Debemos estar dispuestos a rendir y entregar al Señor lo mejor de nosotros. Esto significa estar dispuestos a tomar sacrificios personales cuando Dios nos indique tomarlos.

Recuerda: Un adorador siempre entiende que cuando Dios nos pide rendir algo de nosotros a Él, es una prueba de obediencia. Nuestra capacidad de respuesta a las instrucciones de Dios revela nuestro corazón cuando se trata de adorar. 

Lee, reflexiona y actúa de acuerdo a: Mateo 15:7-9   Deuteronomio 26:1-2 

PREPARACIÓN Y SEPARACIÓN
No podemos esperar entender algo si no tomamos la iniciativa de prepararnos para entenderlo. Como ejemplo, cuando asistimos a una reunión de la Iglesia, debemos prepararnos leyendo y estudiando la Palabra. La otra forma en que podemos fortalecer nuestra actitud de adoración es separarnos de las cosas, gente y/o experiencias que interfieren con nuestra adoración. Para lograr esto, necesitamos poner a Dios en el primer plano de todas nuestras interacciones. Al hacerlo, estaremos más preparados para evitar estas distracciones en nuestra vida. 

RECUERDA: La pregunta que debemos hacernos cuando se trata de nuestra adoración es "¿Qué nos distrae de la verdadera adoración a Dios?"

Lee, reflexiona y actúa de acuerdo a  Génesis 22:1-2

     
REVELACIÓN, ENTREGA Y RECOMPENSAS
La adoración es el reflejo de nuestra fe. Los verdaderos adoradores fortalecen su actitud de adoración a través de su entrega y fe inquebrantables. La adoración nunca será efectiva si nuestra lealtad está dividida. Cuando nos entregamos a Dios, tenemos la capacidad de escuchar y actuar siguiendo la revelación divina que Dios nos da. El otro elemento que fortalece nuestra actitud de adoración es la recompensa. Las recompensas llegan a nuestra vida en forma de bendición de Dios como resultado de nuestra adoración, basada en nuestra entrega completa a Él. 

RECUERDA: Los verdaderos adoradores expresan su aprecio por las cosas que Dios ha hecho en sus vidas. La verdadera prueba de nuestra adoración llega a través de nuestras acciones en nuestra vida diaria.

Lee, reflexiona y actúa de acuerdo a: Génesis 22:13-18
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