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Editorial

El newsletter #Conectadxs ya cumple dos años. Lo desarrollamos en FES Argentina con la particular intención de fortalecer a las organizaciones sindicales frente a los desafíos del cambio tecnológico.  


Los temas que tocamos en esta entrega van desde la protección de datos personales, la dictadura de los algoritmos, los sentidos cambiantes que tiene el trabajo, hasta el uso de la inteligencia artificial en el GO. Pero también sabemos que todos los ámbitos personales, sociales, laborales, políticos han sido influenciados por las nuevas tecnologías. El uso de la información para desprestigiar la actividad sindical desde los medios de comunicación nos da indicios de cómo se forman opiniones antisindicales. No obstante, también encontramos voces que nos hablan del trabajo del futuro como un desafío ineludible del actor sindical y que lo convoca de manera innovadora, por ello agradecemos la participación de Vanesa Núñez, secretaria de Innovación y Futuro del Trabajo de la Confederación General del Trabajo.


Con #Conectadxs, el podcast ¿Sueñan los androides con obrerxs electricxs?, los cursos SinDigital, las publicaciones, la participación en diversos encuentros presenciales para hablar sobre el futuro del trabajo, creemos que estamos en el camino correcto. Un camino que se inicia o reinicia permanentemente, un camino que queremos recorrer juntxs porque estamos convencidxs de que podemos desde el trabajo sentar las bases para alcanzar la justicia social con equidad en la sociedad del conocimiento.

La revolución 4.0 y los desafíos del sindicalismo: entrevista a Vanesa Núñez 

Vanesa Núñez es secretaria Administrativa y de Organización Nacional en la Unión Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles (UTEDYC) y secretaria de Innovación y del Futuro del Trabajo en la Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT), junto a Carlos Bonjour. Desde este doble rol coordina y programa un sinfín de tareas vinculadas a la reorganización sindical en un mundo del trabajo que se presenta tan cambiante como inestable. A pesar de que muchas asociaciones sindicales son reticentes a los cambios y a la incorporación de las nuevas tecnologías, Vanesa entiende e insiste en que es primordial que los sindicatos se readapten para poder hacer frente a los nuevos desafíos. Desde esta convicción prepara y sensibiliza a los y las dirigentes sindicales en lo relativo a la ciberseguridad, la minería de datos, la importancia de la información y de la comunicación vinculada a la revolución 4.0.

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La construcción del enemigo sindical

Los medios de comunicación, sobre todo los hegemónicos, suelen tener una efectiva potencia a la hora de constituir imaginarios sociales, es decir, de atribuir de manera maniquea ciertas características a determinado grupo social. En este sentido, han jugado un papel preponderante en la estigmatización de los sindicatos, de lxs dirigentes sociales y de las luchas sociales. Inconscientemente (o no) los medios llegan, en general, para lo que se conoce como “la foto final” de una protesta, el corte de calle o la movilización, muchas veces corolario de una serie de demandas y peticiones que no son mediatizadas. Así, se asienta en el sentido común que la única instancia de protesta social que se utiliza es el corte o la movilización. 


Una cifra cercana al 90% de la población entrevistada durante el periodo 2004-2015 para la Encuesta de la Deuda Social Argentina tenía una imagen negativa a los sindicatos, entre los factores que consolidaban esa desconfianza hacia el sector se encuentran las representaciones sociales elaboradas por los grandes medios de comunicación. 


Para dar cuenta de cuáles son los mecanismos y dispositivos que los medios utilizan en pos de la demonización y estigmatización sindical, la Defensoría del Público, elaboró un informe titulado “Análisis de la cobertura periodística para un tratamiento responsable sobre trabajadores, trabajadoras y organizaciones sindicales”, en el cual se analizan las menciones y los tratamientos mediáticos de los principales portales de noticias y sitios web (Infobae, Clarín, La Nación, El Cronista y El Destape; Todo Noticias, A24, Canal 26 [Diario], Crónica TV y C5N, entre otros), entre mayo y agosto de 2022. El periodo seleccionado estuvo marcado por fuertes huelgas que tuvieron un gran impacto social y mediático, entre ellas el conflicto entre el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) con las empresas Fate, Pirelli y Bridgestone, el plan de lucha de docentes universitarixs y las medidas de fuerza de lxs trabajadorxs de prensa.


El informe relevó 172 noticias relacionadas con la temática, de allí se desprende que la mayoría de ellas fueron contextualizadas de manera correcta y que se menciona a la totalidad de las partes involucradas (organizaciones sindicales, representantes, empresarixs o cámaras, Gobierno nacional), sin embargo, a la hora de su valorización, el estudio releva que las solo 8 menciones que se hicieron del sector empresarial fueron principalmente positivas; en tanto que de las 43 valoraciones sobre las organizaciones sindicales, 23 fueron negativas y 20 positivas. Y de las 39 menciones a personas sindicalistas, la mayor parte fueron negativas. 


En cuanto a la estigmatización, el informe da cuenta de que la cobertura mediática suele responsabilizar a las organizaciones sociales del conflicto social generado y la consecuente afectación a terceros que se desprende de este, haciendo del derecho a la protesta un delito de tintes extorsivos. Asimismo, se coloca al sector empresarial y sus cámaras como víctimas. 


En cuanto a la identificación de los roles de género, el informe da cuenta de que existe una invisibilización de las mujeres, lesbianas, travestis y trans dentro de las organizaciones sindicales: solo 6 de las 172 noticias analizadas mencionan algún tema vinculado al género. 


Es vital para los sindicatos utilizar y actualizar todas las herramientas comunicativas que tienen a mano, publicaciones, participación en programas o espacios radiales, páginas de internet, redes sociales y sitios web, todas ellas deberían estar al servicio de poder disputar el sentido forjado por los grandes medios, que conscientemente o no, contribuyen a la conformación de discursos, narrativas e imaginarios que estigmatizan y demonizan a las organizaciones sindicales.

Nueva Ley de Protección de Datos Personales 

Proteger los datos personales es una de las tareas más importantes de cara al desarrollo de un capitalismo de vigilancia que avanza a fuerza de la extracción, el procesamiento, el análisis y la venta de nuestros datos. La socióloga Shoshana Zuboff sostiene que los datos son la piedra angular del capitalismo 4.0, su materia prima, permanentemente requeridos por las empresas que los necesitan para ajustar sus modelos de producción a la información que de ellos se desprende.


Cada vez que ingresamos a una red social, que hacemos una compra por internet, cuando dejamos nuestros datos biométricos en la entrada de un edificio o firmamos recibos digitales, estamos consintiendo entregar parte de nuestros datos, y en muchas ocasiones lo hacemos sin siquiera ser alertadxs de ello.  


En este sentido, la intervención de los Estados, los sindicatos y las empresas en pos de resguardar y garantizar a las personas la seguridad de sus datos es fundamental y urgente. 


En la Argentina la Ley de Protección de Datos Personales vigente (la 25.326) fue sancionada en el año 2000, desde entonces los avances tecnológicos y jurídicos en lo que respecta a la materia fueron numerosos y variados, por lo que era indispensable modificarla y actualizarla. 


Así lo entendió la Agencia de Acceso a la Información Pública, cuando, el pasado 11 de octubre, presentó un proyecto de ley que busca modernizar la normativa en vigor. 


El proyecto —que se apoyó en cuatro grandes antecedentes: el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea, la Ley General de Protección de Datos de Brasil, la Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial de la Unesco y el Convenio 108 del Consejo de Europa para la protección de las personas con respecto al tratamiento automatizado de datos de carácter personal— tiene varios puntos novedosos. Entre ellos, la ampliación de la definición de lo que se considera “datos sensibles” al incorporar los datos genéticos y biométricos. Este ítem resulta fundamental para el resguardo y la garantía de derechos de las personas frente al despliegue de cámaras con reconocimiento facial, como las instaladas en la Ciudad de Buenos Aires. 


Otro de los puntos principales es que se abandona la noción de consentimiento tácito como justificación (la presunción de consentimiento) y se establece un refuerzo de las características que debe tener el otorgamiento de consentimiento: debe ser previo, libre, específico, informado e inequívoco. 


Asimismo, se incorpora el derecho a la rectificación, que implica que el/la titular de los datos tiene el derecho a obtener del responsable del tratamiento la rectificación de sus datos personales si estos resultaran inexactos, falsos, errados, incompletos o no se encontraran actualizados; y el derecho a la oposición: el/la titular puede oponerse al tratamiento de sus datos o de una finalidad específica de este, si no prestó consentimiento.


Además, el proyecto de ley establece la obligación de notificar a la autoridad de control y a lxs titulares de los datos en casos de hackeo y otros incidentes de inseguridad, a la vez que aumenta las sanciones económicas en caso de infracción. 


Otro de los temas que legisla está ligado a la extraterritorialidad, es decir, a su ámbito de aplicación: abarca a las organizaciones extranjeras que no tienen domicilio legal en el país y les exige contar con un representante legal en el territorio. 


Asimismo, exige una mayor transparencia respecto a las decisiones que se toman mediante mecanismos como la inteligencia artificial (IA). Recordemos que las IA están interviniendo de manera creciente y gradual en buena parte de nuestras actividades cotidianas. En ese sentido, el proyecto establece el derecho a solicitar la revisión por una persona humana de las decisiones tomadas por un automatismo. 

 

Surgido de la necesidad de modernizar la legislación en un contexto de permanente avasallamiento por parte de las grandes firmas respecto al uso y abuso de la información que proviene de los datos personales, el proyecto, si bien es perfectible, puede entenderse como un avance indispensable para que las instituciones y actores responsables dispongan de herramientas jurídicas claras para limitar vulneraciones al derecho a la intimidad de las personas.

La “Gran Renuncia”

Es sabido que la pandemia impulsó una serie de alteraciones en el mundo laboral, si bien algunos procesos de cambio ya se encontraban en marcha, como, por ejemplo, las incursiones en la modalidad trabajo remoto, otros tantos sufrieron variaciones no previsibles ni estimables: nuevas metodologías de control y vigilancia, nuevas formas de relaciones laborales entre trabajadorxs, así como también cambios en las formas de organización y activismo sindical.  


A esa serie de modificaciones se sumaron lo que podríamos llamar “efectos tardíos”, cambios que comienzan a visibilizarse con posterioridad a la pandemia, entre los cuales se encuentra la denominada “Gran Renuncia”, un fenómeno que comenzó en Estados Unidos a mediados de 2021 y que posteriormente se expandió hacia otros países.  


¿De qué se trata? ¿Cuáles son sus particularidades? Pasada la etapa más restrictiva del aislamiento, los números macro de la economía estadounidense mostraron una recuperación del empleo, aunque sin alcanzar las cifras previas a la pandemia, esta brecha en las estadísticas evidenció que un buen número de empleadxs decidieron alejarse de sus puestos de trabajo. La pregunta que surgía era: ¿qué lleva a tantos trabajadorxs a renunciar voluntariamente a sus trabajos en un contexto económico endeble e incierto? 


Las primeras hipótesis que buscan dar una respuesta a este interrogante giran en torno a que la pospandemia generó un cambio de percepción de lxs empleadxs respecto al trabajo, más específicamente de las condiciones laborales en las que desean y anhelan trabajar. Y este cambio también está traccionado por una serie de insatisfacciones que parecen no estar dispuestxs a seguir tolerando: síndrome de desgaste profesional o burnout, estrés y precarización laboral, malos salarios y políticas laborales rígidas. Las modalidades remota e híbrida allanaron el camino para que las personas comenzaran a vincularse con el trabajo de una manera distinta de la que lo venían haciendo.  


En este sentido, una vez levantadas las restricciones y medidas de aislamiento por covid-19, muchxs trabajadorxs se plantearon la posibilidad de abandonar el trabajo presencial en busca de condiciones que se adapten a sus deseos y necesidades. Y lo que parecía ser un fenómeno meramente local, comenzó a darse en distintos lugares del mundo: según el Ministerio de Trabajo de Francia, unxs 223.000 francesxs decidieron abandonar sus empleos durante el primer trimestre de 2022. El éxodo laboral masivo también tuvo alcances en América Latina, aun siendo esta una región particularmente dañada en términos económicos por la pandemia. México muestra números grandilocuentes al respecto, durante el primer trimestre de este año, unas 770.000 personas decidieron renunciar a sus trabajos. 


Este fenómeno también tuvo impacto en la Argentina, ya que la tasa de desvinculaciones laborales por renuncia, es decir por voluntad propia de las personas, está alcanzando niveles cercanos a sus máximos históricos. 

 

La “Gran Renuncia” se presenta como una manifestación disruptiva e interesante para repensar los vínculos y deseos que se establecen entre las personas y un mundo laboral cambiante. Las posibilidades brindadas por el desarrollo tecnológico se suman a un paulatino cambio en relación con los intereses que las personas privilegian a la hora de buscar y elegir trabajo, en un escenario protagonizado por la volatilidad, la hibridez y el dinamismo.  

En dos tweets

Reducir para crecer 

Desde este humilde espacio seguimos insistiendo en la importancia de revisar los experimentos llevados a cabo a lo largo del mundo respecto a la aplicación de las jornadas reducidas de trabajo. Hacia fines de septiembre se presentaron los resultados de las pruebas realizadas en el Reino Unido y las conclusiones fueron auspiciosas: el 78% de las empresas sostienen que la transición fue buena y el 86% que mantendrá la reducción de los horarios cuando termine el experimento. Asimismo, la productividad creció en el 49% de los casos y en un 46% se mantuvo estable. 

El aroma del café 

Donde hubo días movidos fue en México, más precisamente en Telmex, ya que el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana decidió, luego de 37 años, una huelga dirigida contra el magnate Carlos Slim debido a violaciones al convenio colectivo de trabajo y al incumplimiento en la creación de nuevas plazas laborales. Además, las trabajadoras y los trabajadores denuncian que la empresa ha iniciado un proceso de subcontratación, prohibido en el país desde 2021. Parte de los reclamos del sindicato radican en que las utilidades de Telmex son derivadas a empresas satélites, socavando así el buen funcionamiento de la empresa. 

Recomendaciones al pasar

Lee Sedol ganó 18 veces el campeonato mundial de Go (uno de los juegos de mesa más antiguos y complejos que existen, pues cada jugada habilita unos 200 movimientos posibles) así que llegó confiado cuando le dijeron que iba a enfrentarse a una IA: no había nada que temer, ya había vencido anteriormente a softwares de las mismas características. Al final de la jornada, Lee había perdido 4 de los 5 enfrentamientos con AlphaGo, una IA que aprendió y desarrolló movimientos propios (incluso nunca vistos en el juego). Todo esto quedó registrado en un documental que muestra la competencia entre las IA y la inteligencia humana. 

Leer a Eric Sadin produce una incómoda fascinación cuando describe los procesos de digitalización provocados por la revolución 4.0. Ubicado dentro de un humanismo crítico, “La inteligencia artificial o el desafío del siglo”, escrito en clave ensayística, plantea una interesante hipótesis: las nuevas tecnologías pasaron de ser complementarias de las actividades humanas a volverse entidades enunciadoras de verdad bajo el amparo del pragmatismo efectista de las IA. Allí donde muchos ven progreso, Sadin vislumbra una especie de dictadura de los algoritmos: enfrentarse a estas imposiciones es la tarea urgente de la humanidad de cara al futuro.

Si querés escuchar nuestro podcast “¿Sueñan los androides con obrerxs eléctricxs?” hacé click acá

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¡Adiós! Hasta en el próximo número de #CONECTADXS

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