Desperdiciar tu tiempo.


La preocupación, junto con el estrés, causan a menudo más problemas mentales y físicos que cualquier otra cosa que podamos experimentar. Todo lo que proviene de la preocupación es tiempo perdido, simplemente no trae soluciones ni satisfacciones. 

Pero la preocupación es más peligrosa para tu vida espiritual de lo que piensas, porque planear una vida sin involucrar a Dios, te pone en un camino sin fin que no llega a ningún lado. Un camino donde dejas de sentir el gozo y la paz. 
 


Recuerda que  la preocupación nos orilla a enfocarnos en nosotros mismos, en lugar de enfocarnos en Dios, además, causa también una terrible ceguera que, ¡puede impedirnos distinguir oportunidades en la vida! Piénsalo, en este momento podrías estar en ese lugar que tanto quieres, o vivir del trabajo o negocio que siempre quisiste llevar a cabo si no te hubieras preocupado tanto por los riesgos que nunca tomaste.  

Tu amigo, 
Randy O. Morrison.

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