Paz con Dios.


Nuestra capacidad para entender la diferencia entre la paz de Dios y la paz con Dios es fundamental para nuestro bienestar.
La paz con Dios tiene que ver con la reconciliación. La reconciliación es el restablecimiento de las relaciones rotas, y justo eso fue lo que pasó entre la humanidad y Dios cuando  Jesús derramó su sangre para limpiarnos y quitar los pecados que nos impedían tener una relación pacífica con Él. De esta forma se abrió el camino a la reconciliación y la armonía con el Señor. 
Lee lo que nos dice  Colosenses 1:19-21 al respecto

Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz. En otro tiempo ustedes, por su actitud y sus malas acciones, estaban alejados de Dios y eran sus enemigos.

Ahora, échale un vistazo a  Romanos 1:18-32, donde podrás darte cuenta de aquellas cosas por las que Dios se molestó tanto con la humanidad.

¿Puedes imaginarte ser enemigo de Dios? Parece impensable, pero quizá hayamos hecho, o hagamos cosas que aún le molestan. Por ello todos necesitamos la reconciliación para estar en paz con Dios, porque en un tiempo estuvimos separados de él, y también necesitamos la reconc iliación para tener la paz de Dios, porque nuestros pensamientos y conductas revelan nuestra hostilidad hacia su voluntad.

Sí, fuimos enemigos de Dios, pero Jesús nos reconcilió con su muerte en la cruz e hizo  las paces con el derramamiento de su sangre.
  
 

Tu amigo, 
Randy O. Morrison.

¡Conéctate con nosotros!