Educación continua. 


¿Cuántas veces nos hemos llenado la cabeza con información que no abona nada a nuestra vida? Información que en vez de animarnos nos destruye. Quizá en algún punto de tu vida escolar te preguntaste por qué estudiaban temas que no eran relevantes. Si has recordado esta situación en el pasado entonces entenderás que la educación no siempre se trata de asistir a un instituto, sino de la que vivimos día a día.

Realmente no importa si has ido o no al instituto, porque la esperanza que se aprende en la vida real es cultivada a través del nivel de educación espiritual que obtengas. Sí, la que cultivas a través de lo que realmente le hace bien a tu espíritu y a tu mente, es decir, una excelente conexión con Dios. 
La buena noticia es que  puedes obtener el mayor nivel de educación espiritual viviendo tu vida basada en la palabra de Dios. Vivir espiritualmente educado significa tener entendimiento de los propósitos de Dios. Y c ultivar la esperanza a través de tu educación espiritual proviene de tu entendimiento de la fe en Dios. Esto es reforzado en 2 Corintios 5:7 que dice,  p ues vivimos por lo que creemos y no por lo que vemos.
 
Ahora lee Romanos 4:19-24 : Y la fe de Abraham no se debilitó a pesar de que él reconocía que, por tener unos cien años de edad, su cuerpo ya estaba muy anciano para tener hijos, igual que el vientre de Sara. Abraham siempre creyó la promesa de Dios sin vacilar. De hecho, su fe se fortaleció aún más y así le dio gloria a Dios.  Abraham estaba plenamente convencido de que Dios es poderoso para cumplir todo lo que promete. Y, debido a su fe, Dios lo consideró justo. Y el hecho de que Dios lo considerara justo no fue solo para beneficio de Abraham, sino que quedó escrito también para nuestro beneficio, porque nos asegura que Dios nos considerará justos a nosotros también si creemos en él, quien levantó de los muertos a Jesús nuestro Señor.

Piensa en Abraham.  Él se mantuvo lleno de esperanza, se mantuvo lleno de fe a la promesa de Dios a pesar de que físicamente parecía imposible concebir un hijo. Pero Abraham renovó su mente, decidió cultivar su fe y fortalecer la esperanza que tenía en Dios. 
Así que recuerda, necesitas renovar tu mente para ser espiritualmente educado.  ¡Exígete a ti mismo el mejor nivel espiritual en esta escuela llamada vida!





Tu amigo, 
Randy O. Morrison.

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