Mente y corazón.



Hemos hablado de  la lealtad de otras personas pero, ¿qué hay de ti? ¿Eres el tipo de  persona que los demás no dudarían  en dejar  entrar a su vida? Veamos qué factores pueden determinar si lo eres, o no.

En primer lugar no podemos confiar en los motivos de nuestro corazón, o los procesos de nuestra mente al estar separados de Dios. Nuestra confianza en Dios debe ser el resultado de Dios mismo ayudándonos  a discernir los motivos y conclusiones que se generan de nuestra mente y corazón. Cada uno de nosotros estamos en una búsqueda de respuestas a preguntas, situaciones o problemas. Muy a menudo, "buscamos respuestas en lugares equivocados", pero las respuestas verdaderas y concretas están disponibles para nosotros de parte del creador de todas las cosas: Dios. 
Al estar nuestra mente y corazón administrados por la Palabra de Dios, no solamente vamos a encontrar respuestas correctas, sino que además estaremos posicionados para ser aquellas personas leales que los demás están buscando para en caminarse al propósito que Dios tiene para ellos en esta tierra.

Lee Oseas 10:12-13 y habla con Dios acerca de lo que te dice esta escritura. 

¡Siembren para ustedes justicia!
    ¡Cosechen el fruto del amor,
    y pónganse a labrar el barbecho!
¡Ya es tiempo de buscar al Señor!,
    hasta que él venga y les envíe lluvias de justicia.
Pero ustedes sembraron maldad, cosecharon crímenes
    y comieron el fruto de la mentira,
porque confiaron en sus carros
    y en la multitud de sus guerreros.

Considera la persona que eres hoy. ¿Cuál es la condición de tu corazón? ¿Estás pidiendo algo que tú mismo no puedes dar? 
 
Finalmente, recuerda que la condición verdadera de nuestro corazón surge cuando pasamos por momentos difíciles. Lo que somos y en lo que nos convertimos se construye y se guarda en nuestro corazón. Un corazón que tarde o temprano se cruzará con alguien que busca lealtad en un mundo desleal. 




Tu amigo,
Randy O. Morrison.


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