Echar raíz.


Echar raíz significa consolidarse sobre algo. 
Una importante lección que se aprende a través del dolor de tomar decisiones equivocadas, es que tenemos que entender la raíz de aquello que causa dolor. No podemos seguir adelante o encubrir el error si no entendemos la causa original de nuestro sufrimiento.   Y a menudo desperdiciamos recursos tratando de multiplicar nuestro consuelo en lugar de eliminar la raíz de nuestro dolor. 

¿Te ha pasado? A veces tenemos que enfrentarlo, y eso tampoco es fácil, porque puede ser algo tan íntimo que nos da miedo. Sin embargo no podemos echar raíces en lugares donde hemos sido lastimados, tenemos rencores, estamos temerosos o simplemente estamo siendo apáticos. 

Debemos pedirle a Dios sabiduría para reconocer dentro de nosotros lo que nos impide recibir Su ayuda. Recuerda que a veces somos nosotros mismos el obstáculo que no nos deja progresar, pues la gente que se descalifica  misma cuando todavía no han aprendido del dolor de sus decisiones equivocadas, generalmente seguirá tomando malas elecciones y convertirá su situación en un círculo vicioso. 

Si algo está mal en tí, y eres tú mismo el obstáculo para no recibir la ayuda que necesitas, no pierdas el tiempo y pídela. ¡El dolor es la voz que nos dice que algo está fuera de lugar!

Analiza lo que dice el Salmo siguiente:

Antes de ser humillado cometí muchos errores,
pero ahora obedezco tu palabra.

Obedece la palabra de Dios, en ella encontrarás sanación, sabiduría y guía hacia la vida donde podrás echar raíces, recibir ayudar y ayudar a otros.




Tu amigo,
Randy O. Morrison.

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