Reconoce a quien puede ayudarte.


Cuando nos encontramos en situaciones adversas o fuera de nuestra  cotidianidad, por lo general van más allá de lo que nuestra experiencia puede manejar, y es en ese momento que buscar el consejo de aquellos que saben más que nosotros, es el momento indicado para aprender algo nuevo, recibir ayuda y mejor nuestra situación.

Sin embargo, para muchos no es tan fácil como parece, pues pareciera que pedir ayuda es ya en sí un acto de vulnerabilidad. Pero Dios quiere que dejemos a un lado nuestro orgullo y estemos dispuestos a buscar el consejo de los que ya han superado las pruebas.  No te cierres a pedirle ayuda a esa persona que sabe más que tú, puede significar la ayuda necesaria para cumplir tu propósito.

Mi deseo es que entiendas que los consejos de otras personas con más experiencia tienen mucho que ofrecerte, y que también valores el conocimiento que tienes a tu alrededor en tus colegas, familia, amigos y hasta desconocidos. No te pongas obstáculos a ti mismo como lo hizo el propio pueblo de Jesús cuando regresó a Nazaret, su gente lo rechazó, lo negó y hasta se burló de él, quedándose sin haber experimentado el amor y el poder de Jesús en su vida:

  Jesús salió de esa región y regresó con sus discípulos a Nazaret, su pueblo. El siguiente día de descanso, comenzó a enseñar en la sinagoga, y muchos de los que lo oían quedaban asombrados. Preguntaban: «¿De dónde sacó toda esa sabiduría y el poder para realizar semejantes milagros?». Y se burlaban: «Es un simple carpintero, hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón. Y sus hermanas viven aquí mismo entre nosotros». Se sentían profundamente ofendidos y se negaron a creer en él.
Entonces Jesús les dijo: «Un profeta recibe honra en todas partes menos en su propio pueblo y entre sus parientes y su propia familia».Y, debido a la incredulidad de ellos, Jesús no pudo hacer ningún milagro allí, excepto poner sus manos sobre algunos enfermos y sanarlos. Y estaba asombrado de su incredulidad.

¿Qué crees que hubieras hecho tú? ¿Te habrías acercado a Jesús? O ¿habrías pensado que era un simple carpintero? ¿Has rechazado la ayuda de otros sólo por orgullo? Después de leer la historia de Jesús, ¿qué elegirías? ¿Recibir asesoramiento de alguien que ya ha triunfado, o dejarte intimidar y rechazar todo lo que esa persona te puede aportar? Pongámoslo así: Pedir ayuda de otros con más experiencia que tú es una inversión para tu futuro. 




Tu amigo,
Randy O. Morrison.

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