To the pastors, deacons, and people of the congregations of the Southwest California Synod, Evangelical Lutheran Church in America:

Grace to you and peace, in the name of the Triune God!

Dear siblings in the Lord Jesus, I write to you today with a mix of strong feelings to tell you that I will be laying down my responsibilities as your bishop at the end of next month, on the last day of July. On the following day, I will assume the presidency of United Lutheran Seminary in Pennsylvania, to which I was elected by its board of trustees yesterday.

Just a year ago, I would not have predicted this turn of events. When I was elected to a second term as bishop last summer, I entered into it with fresh enthusiasm for the work I have been called to do, and a deep sense of gratitude for the trust and faith you as a synod have shown in me for seven years now. I have always tried to do my work with integrity, and to witness to Christ and our Lutheran faith as strongly and consistently as I can, both within our church and to the city and world around us. There has been no greater joy or honor in my life than to be able to serve you in this way. So I don’t end this chapter of our life together lightly or without considerable prayer.

I was approached by United Lutheran Seminary just before Holy Week to begin an exploratory conversation with them about the presidency, and entered into the conversation in earnest after Easter and through the weeks that followed. In this time of pandemic and quarantine, of course, everything had to be done remotely. But since I have served on ULS’s board for two years already, I felt I knew the institution well, and in turn I was known to them to some degree. The final decision was reached last week and formalized only yesterday. I wanted you to know as quickly as possible.

In some ways, I am returning for this late chapter of my career to what I know best and what I have done the most. I expect you know that before I was elected bishop in 2013, my career had been mainly focused on teaching and theological education. I started as a seminary professor in the 1990s at Yale Divinity School, then came to California to teach Lutheran theology and church history at Cal Lutheran in Thousand Oaks twenty years ago. All through that time I worked part-time in congregations, so in a sense moving into the bishop’s office was an extension of that—full time in administration and every weekend in a church. I think it will be easy for you to imagine that the call to return to the academic setting was strong for me, and ULS is a distinguished institution anyone would be proud to lead.

Your synod is in good shape and in good hands: the synod Vice President, Randall Foster, is going to serve another year, until we can hold a Synod Assembly in June, 2021. The Synod Council is full of energetic leaders. Financial resources are sufficient for our needs this year and next, and our Treasurer, Mike Metzger is competent and hardworking, as is our Secretary, Pastor Keith Banwart. I have discussed this transition with them, and they will play important roles in the months ahead.

What happens next, is that the Presiding Bishop of the ELCA will appoint an interim bishop (normally a retired ELCA bishop from another synod) to do those things that only a bishop can do, as the synod goes through the process of discerning who to choose as the next permanent bishop at an Assembly—most likely next June. Our very capable synod staff will stay in place through that interim year, and possibly beyond—I think they are the best staff any bishop could ask for, and they will continue to serve you and the interim bishop well.

I know that this news will disappoint many of you—it has been wonderful for me to be able to serve as your bishop, and I hope that my ministry in this role has helped some of you do your ministry in the world. You made history by electing me, and I am confident that our synod has more history yet to make, as it moves into an unpredictable but exciting future of preaching the gospel and building beloved community in the territory of our five counties and especially in Los Angeles. Rob and I will find it hard to leave our beloved LA, pack our Dodgers caps, and move to Philadelphia this summer—but the hardest part is that this quarantine lockdown will probably make it impossible for me to say goodbye in person.

These are complicated days for us right now: the virus, the political atmosphere, and the strains that accompany our necessary and important work against racism in our land and in our church. But we know that we can do what we need to do. We know that the church of Christ stands firm in all winds. And we place our trust in God, without whom none of our undertakings can prosper and in whom all will be well. I give thanks to God for you, our synod, and the whole ELCA—and I look forward to continuing to serve the church we love in a new capacity.

God bless and keep you all!

Bishop Guy Erwin
June 9, 2020
A los pastores, diáconos y gente de las congregaciones del Sínodo del Suroeste de California, Iglesia Evangélica Luterana en América:

¡Gracia y paz para ustedes, en nombre del Dios Trino!

Queridos hermanos en el Señor Jesús, hoy les escribo con una mezcla de sentimientos fuertes para decirles que dejare mis responsabilidades como su obispo a finales del mes que viene, el último día de julio. Al día siguiente, asumiré la presidencia del Seminario Luterano Unido en Pensilvania, a la que fui elegido por su junta directiva ayer.

Hace justo un año, no habría predicho este giro de los acontecimientos. Cuando fui elegido para un segundo mandato como obispo el verano pasado, entré en él con un nuevo entusiasmo por el trabajo que he sido llamado a hacer, y un profundo sentido de gratitud por la confianza y la fe que ustedes como sínodo han demostrado en mí desde hace siete años. Siempre he tratado de hacer mi trabajo con integridad, y dar testimonio de Cristo y de nuestra fe luterana con mucha fuerza y fe de la manera mas consistente que he podido, tanto dentro de nuestra iglesia como en la ciudad y el mundo que nos rodea. No ha habido mayor gozo u honor en mi vida que poder servirles de esta manera. Así que no termino este capítulo de nuestra vida juntos a la ligera o sin considerable oración.

El United Lutheran Seminary (Seminario Luterano Unido) me buscó justo antes de la Semana Santa para comenzar una conversación exploratoria con ellos acerca de la presidencia, y entre en una conversación en serio después de la Pascua y a través de las semanas siguientes. En este tiempo de pandemia y cuarentena, por supuesto, todo tenía que hacerse de forma remota. Pero como ya he servido en la junta directiva de ULS durante dos años, sentí que conocía bien la institución, y a su vez era conocido por ellos hasta cierto punto. La decisión final se adoptó la semana pasada y se formalizó ayer. Quería que lo supieran lo más rápido posible.

De alguna manera, estoy regresando para este capítulo tardío de mi carrera a lo que mejor sé y lo que más he hecho. Espero que sepan que antes de ser elegido obispo en 2013, mi carrera se había centrado principalmente en la enseñanza y la educación teológica. Empecé como profesor de seminario en la década de los 90 en Yale Divinity School, luego vine a California para enseñar teología luterana e historia de la iglesia en California Lutheran University en Thousand Oaks hace veinte años. Durante todo ese tiempo trabajé a tiempo parcial en congregaciones, así que en cierto sentido mudarme a la oficina del obispo fue una extensión de eso: tiempo completo en la administración y todos los fines de semana en una iglesia. Creo que será fácil para ustedes imaginarse que el llamado a volver al entorno académico fue fuerte para mí, y ULS es una institución distinguida que cualquiera estaría orgulloso de dirigir.

Su sínodo está en buen estado y en buenas manos: el Vicepresidente sinodal, Randall Foster, va a servir otro año, hasta que podamos celebrar una Asamblea sinodal en junio del 2021. El Consejo sinodal está lleno de líderes enérgicos. Los recursos financieros son suficientes para nuestras necesidades este año y el próximo, y nuestro Tesorero, Mike Metzger es competente y trabajador, al igual que nuestro Secretario, el Pastor Keith Banwart. He discutido esta transición con ellos, y ellos desempeñarán papeles importantes en los próximos meses.

Lo que sucede a continuación, es que la Obispo Presidente de la ELCA nombrará un obispo interino (normalmente un obispo retirado de otro sínodo de la ELCA) para hacer las cosas que sólo un obispo puede hacer, ya que el sínodo pasa por el proceso de discernir a quién elegir como el próximo obispo permanente en una Asamblea, muy probablemente el próximo mes de junio. Nuestro personal sinodal, que es muy capaz, permanecerá en sus puestos durante ese año intermedio, y posiblemente más allá, creo que son el mejor personal que cualquier obispo podría pedir, y continuarán sirviéndoles bien a ustedes y al obispo interino.

Sé que esta noticia decepcionará a muchos de ustedes, ha sido maravilloso para mí poder servir como su obispo, y espero que mi ministerio en esta función haya ayudado a algunos de ustedes a hacer su ministerio en el mundo. Hicieron historia al elegirme, y estoy seguro de que nuestro sínodo tiene más historia aún por hacer, a medida que avanza hacia un futuro impredecible pero emocionante de predicar el Evangelio y construir una comunidad amada en el territorio de nuestros cinco condados y especialmente en Los Ángeles. A Rob y a mí nos resultará difícil dejar nuestro amado LA, empacar nuestras gorras de los Dodgers y mudarnos a Filadelfia este verano, pero lo más difícil es que este encierro de cuarentena probablemente hará imposible para mí despedirme en persona.

Estos son días complicados para nosotros ahora: el virus, la atmósfera política y las tensiones que acompañan nuestro trabajo necesario e importante contra el racismo en nuestra tierra y en nuestra iglesia. Pero sabemos que podemos hacer lo que tenemos que hacer. Sabemos que la iglesia de Cristo se mantiene firme en todos los tiempos. Y depositamos nuestra confianza en Dios, sin el cual ninguno de nuestros compromisos puede prosperar y en quien todo estará bien. Doy gracias a Dios por ustedes, nuestro sínodo y toda la ELCA, y espero seguir sirviendo a la iglesia que amamos en una nueva capacidad.

¡Dios los bendiga y los guarde a todos!
Obispo Guy Erwin
Junio 9, 2020
Southwest California Synod of the ELCA| (818) 507-9591| news@socalsynod.org| www.socalsynod.org