Speaking through the prophet, Yahweh God promises,
“I will strengthen you, I will help you, I will uphold you.”Isaiah 41
Dear People of God of the Southwest California Synod and Beyond,

There is a piece of music echoing in my mind and heart these days. Facing with some of you a few challenging situations within this synod, dealing with a sudden and sad reality in my own extended family, absorbing the ongoing national and global news regarding the alarming spread of the Delta variant of the COVID virus, and addressing several other difficult concerns that have come my and our way in this Synod, I am finding the promises of God to never abandon us a needed inspiration and solace in these times. I am also listening to the message and the melody of the South African chant “Sizo Bambelela.”

“Bambelela” is a Xhosa word which literally means “hold on.” The song came out of the community of Gugulethu, a South African township in Capetown. It emerged during the times of institutionalized racial segregation (apartheid) in their land. The chant encouraged an oppressed people to continue (“hold on to”) their struggles for justice and their protest against the discriminations that plagued them in their own homeland from the late 1940’s through the early 1990’s. As progress was being made in the late 1980’s to end segregation and eradicate apartheid legislation, then HIV-AIDS was taking its toll across the African continent and beyond, including South Africa. “Sizo Bambelela” continued to be a song of encouragement as the people faced a deadly affliction that became yet another devastation sweeping across the nation and around the world.

The American Composer, Marty Haugen, first introduced “Sizo Bambelela” to me when I heard his rendition of it on the 2003 CD entitled “Turn My Heart,” compiled by Haugen and the Rev. Susan Briehl. The link here allows you, if you so choose, to pause for a few minutes and listen to its plea to “never give up.” Here are the words as Marty Hagen and others sing this song.

Bambelela, bambelela, O bambelela, bambelela.
Bamba, bamba, bamba, bamba, O bamba, bambelela
Sizo bambelela, bambelela, O bambelela, bambelela, O bambelela
Bambelela. O bambelela, bambelela, bamba, bamba, bamba, bamba, O bamba, bambelela
 
You must never give up, never give up, no never give up, never give up, O - Oh
Never, never, never, never, O never give up.
 
In times of trouble, never give up, O never give up, never give up…
 
You must never give up when you are in pain, never give up, O never give up…
 
Bambelela, bambelela, O bambelela, bambelela.
Bamba, bamba, bamba, bamba, O bamba, bambelela…
Licensed through One License: A-706173

We know and believe God never gives up on us. As we face challenging and difficult times and moments in life, such as I mentioned in the opening paragraph, we have many promises and encouragements from the One who holds on to us. “Call upon me in the day of trouble, and I will deliver you,” God promises in Psalm 50. “I am with you always, until the end of time,” Jesus assured his disciples before his ascension. (Matthew 28) “Nothing is able to separate us from the love of God,” Paul wrote to the Romans (Chapter 8). And again, he wrote in Romans 12, “Rejoice in hope, be patient in suffering, persevere in prayer.” Moses said to the Hebrews wandering through the desert, “It is the Lord who goes before you. God will be with you; God will never fail you or forsake you. Do not be afraid or dismayed.” (Deuteronomy 31) There are scores of such passages of promise and assurance that God is Emmanuel – God with us.

We are beloved by a gracious God. We know and trust God to never give up on us, but to always be near -- beside us and with us in every and all circumstances.

Bambelela!

Bishop Murray D. Finck
bishopfinck@socalsynod.org
Hablando a través del profeta, Yahweh Dios promete, “Te fortaleceré y te ayudaré;
te sostendré.” Isaías 41
Querido pueblo de Dios del Sínodo del Suroeste de California y más allá,

Hay una pieza musical que resuena en mi mente y corazón en estos días. Estamos enfrentando junto con algunos de ustedes algunas situaciones desafiantes dentro de este sínodo, nos encontramos lidiando con una realidad repentina y triste en mi propia familia extendida, absorbiendo las noticias nacionales y globales actuales con respecto a la alarmante propagación de la variante Delta del virus COVID, y abordando varias otras preocupaciones difíciles que han llegado a mi camino y también al Sínodo, estoy encontrando las promesas de Dios de nunca abandonarnos una inspiración y consuelo necesarios en estos tiempos. También estoy escuchando el mensaje y la melodía del canto sudafricano "Sizo Bambelela".
"Bambelela" es una palabra xhosa que literalmente significa "aferrarse". La canción salió de la comunidad de Gugulethu, un municipio sudafricano en Ciudad del Cabo. Surgió durante los tiempos de la segregación racial institucionalizada (apartheid) en su tierra. El cántico alentó a un pueblo oprimido a continuar ("aferrarse a") sus luchas por la justicia y su protesta contra las discriminaciones que los aquejaban en su propia patria desde finales de los años 1940 hasta principios de los años 1990. Mientras se trabajaba arduamente a finales de la década de 1980 para poner fin a la segregación y erradicar la legislación sobre la segregación racial, el VIH-SIDA estaba llevándose vidas en todo el continente africano y más allá, incluyendo Sudáfrica. "Sizo Bambelela" continuó siendo una canción de aliento mientras la gente enfrentaba una aflicción mortal que se convirtió en otra devastación que arrasó en toda la nación y en todo el mundo.

El compositor estadounidense, Marty Haugen, me presentó por primera vez "Sizo Bambelela" cuando escuché su interpretación de ella en el CD de 2003 titulado "Turn My Heart", compilado por Haugen y la reverenda Susan Briehl. Este enlace le permite, si así lo desea, hacer una pausa durante unos minutos y escuchar su súplica de "nunca darse por vencido". Aquí está la letra de la manera como Marty Hagen y otros cantan esta canción.

Bambelela, bambelela, O bambelela, bambelela.
Bamba, bamba, bamba, bamba, O bamba, bambelela
Sizo bambelela, bambelela, O bambelela, bambelela, O bambelela
Bambelela. O bambelela, bambelela, bamba, bamba, bamba, bamba, O bamba, bambelela
 
Nunca debes rendirte, nunca te rindas, no nunca te rindas, nunca te rindas, oh - Oh
Nunca, nunca, nunca, nunca, oh nunca te rindas.
 
En tiempo de problemas, nunca te rindas, oh nunca te rindas, nunca te rindas...
 
Nunca debes rendirte en medio del dolor, nunca te rindas, oh nunca te rindas...  
Bambelela, bambelela, O bambelela, bambelela.
Bamba, bamba, bamba, bamba, O bamba, bambelela…
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Sabemos y creemos que Dios nunca se da por vencido con nosotros. A medida que enfrentamos momentos y circunstancias desafiantes y difíciles en la vida, como mencioné en el párrafo inicial, tenemos muchas promesas y apoyo de Aquel que se aferra a nosotros. " Invócame en el día de la angustia; y yo te libraré”, promete Dios en el Salmo 50. "Estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos”, aseguró Jesús a sus discípulos antes de su ascensión. (Mateo 28) "Nada podrá separarnos del amor de Dios”, escribió Pablo a los Romanos (capítulo 8). Y de nuevo, escribió en Romanos 12: "Regocíjense en la esperanza, sean pacientes en el sufrimiento, perseveren en la oración". Moisés dijo a los hebreos que vagaban por el desierto: "Es el Señor el que va delante de ti. Dios estará contigo; Dios nunca te fallará ni te abandonará. No tengan miedo ni desmayen". (Deuteronomio 31) Hay decenas de tales pasajes de promesa y seguridad de que Dios es Emmanuel – Dios con nosotros.
 
Somos amados por un Dios misericordioso. Sabemos y confiamos que Dios nunca se da por vencido con nosotros, pero esta con nosotros—a nuestro lado y con nosotros en todas y cada una de las circunstancias.

Bambelela!

Obispo Murray D. Finck
bishopfinck@socalsynod.org
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