“I will make a helper, a companion.”
Genesis 2:18b (The Message)
Dear People of God of the Southwest California Synod,

I have been thinking these days about a particular group of people within the Synod that carries on a very significant and supportive role in the life of Christ’s Church - a group that is not always recognized for the contribution that they make day after day in the life and ministry of the Christian community. The people I am thinking about are the spouses of our rostered ministers and other leaders within Christ’s Church. Especially I am thinking about Beverly, the spouse of this Synod’s first Bishop, the Rev. J. Roger Anderson, as we learned of Beverly’s death this past week. I am thinking about Marianne, the spouse of another former SWCA Synod Bishop, the Rev. Dean Nelson. Many will gather for her memorial service this Saturday. We think about and we give thanks for them, and then we also are thankful for Shirley, the widow of another Bishop, the Rev. Paul Egertson; and we are thankful for Mary, the spouse of retired Bishop, the Rev Howie Wennes, from the Grand Canyon Synod who also served two times as the Interim President of California Lutheran University. Like the Andersons and the Egertsons, the Wennes live in Thousand Oaks. We give thanks for Rob, the spouse of former Bishop and now Seminary President, the Rev. Guy Erwin, living in Pennsylvania; and we are thankful and prayerful for Janis, the spouse of our Bishop-elect, the Rev. Brenda Bos. We are grateful to the spouses of current and newly elected Synodical Vice Presidents, Carolyn and Mark, as they support Randy and Sarah. And for those partners and spouses of our Synod Council members, Rostered Ministers, and Lay Leaders who have sacrificed for the Church in support of those leading in this Synod, we offer our thanksgivings. I am grateful each day for my companion, Rhoda, who has walked by my side now for 50 years, most of which have been years in active ministry within the Church.

I am fully aware that not all who serve the church as Rostered Ministers and as Lay Leaders have spouses and partners to accompany them along their journey; but for those that do, I want to lift up those spouses and partners before us this week and give thanks for their lives, their care, their support, their love, and for the many different ways they impact the ministry and the mission of Christ's Church through their own gifts and ministries as they walk side-by-side with those who have been called to lead in congregations and specialized ministries, synodical offices, councils and committees, congregational leadership teams, and in other community, congregational, synodical and churchwide levels of ministry.

Those reading this message who have spouses and partners supporting your ministry, please thank them on behalf of a grateful Church. Thank them for the ministry that includes supporting you, and as they do, thank them for their impact within Jesus’ Church as they offer their gifts given them by the Holy Spirit. Thank them for their faith and faithfulness to God, for their dedication to Christ’s Community of Faith, and for their commitments to you and your family. Thank them for being the incarnational blessing they have been, and are, and will be in the days to come.

We pray for those who surround us with their support and love...Most gracious God, by the power of your Holy Spirit pour out the abundance of your blessing on our spouses and partners in life and ministry. Defend them from every evil and enemy. Lead them into places of grace and peace. Let your love be a seal upon their hearts, a mantle about their shoulders, and a crown upon their foreheads. Bless them so that their lives and our lives together may bear witness to your love. Bless them and bless us in our work and in our companionship. Bless them in their sleeping and in their waking, in their joys and in their sorrows, in their life and in their living. Thank you for the gift they are to us. In Jesus’ name, Amen. (adapted from the ELW Service of Marriage, page 289)

Grateful to those who walk beside us,

The Rev. Murray D. Finck
Interim Bishop
bishopfinck@socalsynod.org
"Haré un ayudante, un compañero".
Génesis 2:18b (The Message)
Querido pueblo del Sínodo del Suroeste de California,

En estos últimos días he estado pensando en un grupo particular de personas dentro del Sínodo que lleva a cabo un papel muy significativo y de apoyo en la vida de la Iglesia de Cristo, un grupo que no siempre es reconocido por la contribución que hacen día tras día en la vida y el ministerio de la comunidad cristiana. Las personas en las que estoy pensando son los cónyuges de nuestros ministros y otros líderes dentro de la Iglesia de Cristo. Especialmente estoy pensando en Beverly, la esposa del primer obispo de este sínodo, el Reverendo J. Roger Anderson, cuando nos enteramos de la muerte de Beverly la semana pasada. Estoy pensando en Marianne, la esposa de otro ex obispo del Sínodo de SWCA, el Reverendo Dean Nelson. Muchos se reunirán para su servicio conmemorativo este sábado. Pensamos y damos gracias por ellas, y luego también estamos agradecidos por Shirley, la viuda de otro Obispo, el Reverendo Paul Egertson; y estamos agradecidos por Mary, la esposa de otro obispo retirado, el reverendo Howie Wennes, del Sínodo del Grand Canyon, quien también sirvió dos veces como presidente interino de la Universidad Luterana de California. Al igual que los Anderson y Egertson, los Wennes viven en Thousand Oaks. Damos gracias por Rob, el esposo del ex obispo y ahora presidente de Seminario, el reverendo Guy Erwin, que vive en Pennsylvania; y estamos agradecidos y en oración por Janis, la esposa de la Obispa electa, la Reverenda Brenda Bos. Estamos agradecidos a los cónyuges de los vicepresidentes actuales y recién elegidos de nuestro Sínodo, Carolyn y Mark, ya que apoyan a Randy y Sarah. Y para aquellos compañeros y cónyuges de nuestros miembros del Consejo sinodal, ministros en nuestra lista y líderes laicos que se han sacrificado por la Iglesia en apoyo de los líderes en este Sínodo, ofrecemos nuestras acciones de gracias. Estoy agradecido cada día por mi compañera, Rhoda, que ha caminado a mi lado durante 50 años, la mayoría de los cuales han sido años en el ministerio activo dentro de la Iglesia.

Estoy plenamente consciente de que no todos los que sirven a la iglesia como ministros y como líderes laicos tienen cónyuges y parejas que los acompañan a lo largo de su viaje; pero para aquellos que lo hacen, quiero resaltar a esos cónyuges y parejas esta semana y dar gracias por sus vidas, su cuidado, su apoyo, su amor, y por las muchas diferentes maneras en que impactan el ministerio y la misión de la Iglesia de Cristo a través de sus propios dones y ministerios mientras caminan lado a lado con aquellos que han sido llamados a liderar en congregaciones y ministerios especializados , oficinas sinodales, consejos y comités, equipos de liderazgo en las congregaciones, y en otros niveles de ministerio ya sea comunitarios, congregacionales, sinodales y a nivel nacional.

Aquellos que lean este mensaje y que tengan cónyuges y parejas que apoyan su ministerio, por favor agradézcanles en nombre de una Iglesia agradecida. Agradézcanles por el ministerio que incluye apoyarles a ustedes, y al hacer eso ellos, agradézcanles por su impacto dentro de la Iglesia de Jesús al ofrecer sus dones dados por el Espíritu Santo. Gracias por su fe y su fidelidad a Dios, por su dedicación a la comunidad de fe en Cristo, y por sus compromisos con usted y su familia. Gracias por ser la bendición encarnada que han sido, y son, y serán en los próximos días.

Oremos por aquellos que nos rodean con su apoyo y amor ... Dios misericordioso, por el poder de tu Espíritu Santo derrama la abundancia de tu bendición sobre nuestros cónyuges y compañeros en la vida y el ministerio. Defiéndelos de todo mal y enemigo. Condúcelos a lugares de gracia y paz. Deja que tu amor sea un sello sobre sus corazones, un manto sobre sus hombros y una corona sobre sus frentes. Bendícelos para que sus vidas y nuestras vidas juntas puedan dar testimonio de tu amor. Bendícelos y bendice nuestro trabajo y nuestro compañerismo. Bendícelos en su sueño y cuando se despiertan, en sus alegrías y en sus tristezas, en su vida y en su vida. Gracias por el regalo que son para nosotros. En el nombre de Jesús, Amén. (adaptado del Servicio de Matrimonio de ELW, página 289)

Agradecidos a los que caminan a nuestro lado,

Rev. Murray D. Finck
Obispo
bishopfinck@socalsynod.org
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