Octubre 2025

«Virgen del Rosario» (circa 1720) de Domingo Martínez. Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Mensaje de nuestro director

Queridos amigos:


El 7 de octubre la Iglesia celebra la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, también conocida como Nuestra Señora de la Victoria. Esta celebración conmemora la gran victoria de la Liga Santa en Lepanto contra la flota otomana en 1571. San Pío V imploró a toda Europa que rezara el rosario para conseguir la victoria. Como resultado, durante la batalla el viento dio un giro milagroso de 180 grados a favor de la flota cristiana. Metafóricamente, este viento podría representar nuestra naturaleza humana caída actuando en nuestra contra... ¡hasta que nos rendimos ante Dios! Parafraseando a san Pablo, nuestra debilidad se convierte en nuestra fortaleza. En otras palabras, la naturaleza humana caída, débil y frágil, exige satisfacción sensual y emocional inmediata. Sí, pero luego ¿cómo se convierte esa debilidad en fortaleza? La clave es meditar los misterios del rosario, especialmente los misterios dolorosos. Vemos a Jesús en Getsemaní, flagelado en la columna, coronado de espinas, cargando la cruz y crucificado. No solo el viento estaba en su contra, ¡sino el mundo entero! He ahí la ironía, lo que torna la derrota en victoria es la comprensión del sufrimiento unido a la cruz. La cruz desafió todo sentido de satisfacción sensual y emocional inmediato y fue la mayor victoria en la historia del mundo. 


Esto no significa que la satisfacción emocional sea mala, porque ¡el gozo de la Resurrección es un gozo, tanto emocional como espiritual, inmensurable! El punto es que nuestras emociones pueden ser tiranas, exigiéndonos satisfacción inmediata, pero superficial como, por ejemplo, la venganza, la sensualidad, la pereza, la soberbia, etc. Pero todo esto siempre nos dejará vacíos porque solo son victorias del ego y el amor propio. Si nos rendimos ante ellas, sería como rendirse ante el viento que sopla en nuestra contra, empujándonos hacia la autodestrucción. 


Esta es la idea de satisfacción que nos presenta el mundo. Es como comer un kilo de papas fritas esperando que satisfaga mis necesidades nutrimentales. Por el contrario, cuando las emociones se subordinan al amor de Cristo y al deseo de salvar a las almas, la satisfacción es, en principio, esquiva, porque nuestros deseos egoístas se ven frustrados. Sin embargo, cuando las unimos a la cruz, nuestro deseo de satisfacción se ve transformado por un sufrimiento que libera nuestras emociones de la tiranía, llevándolas hacia una satisfacción más profunda y una alegría que aumenta en el servicio a Dios. Esa es la alegría de los santos en medio de una vida de mortificación, sacrificio e incluso martirio. 


Por lo tanto, el poder del rosario nos impulsa hacia una escuela meditativa que libera los deseos emocionales del ego para, en su lugar, servir a Dios. Al rezar y meditar realmente el rosario cada día, empuñamos un arma de gran poder que, a través de la gracia de Dios, nos libera de la fragilidad y nos fortalece para Dios. Cuando entramos en la batalla contra la sensualidad, la venganza y una vida movida por el ego, nos damos cuenta, como san Ignacio de Loyola, de que los mayores placeres y goces emocionales son aquellos que experimenta el alma que está en gracia al conquistar su propio ego. Que cada miembro de Courage repita todos los días las palabras de san Padre Pío: “¡Dame mi arma (el rosario)!” 


¡Que Dios los bendiga!


En Cristo,

P. Brian Gannon 

Director general Courage Internacional

Familia Courage & EnCourage


20 años de Courage Latino en México

En el marco del XIX Encuentro Anual Courage y EnCourage Latino, se celebró el 20 aniversario del inicio del apostolado Courage en México, entre celebraciones eucarísticas, momentos de oración, charlas y agradables convivencias fraternas. 

 

El Encuentro, que se realizó del 29 al 31 de agosto, en la Ciudad de México, contó con la participación de más de 120 miembros de Courage y EnCourage de México y de otros países de América Latina como Brasil, Guatemala y Costa Rica, por lo que fue necesario hospedarse en dos casas de retiro, siendo una de ellas la casa de retiro de la Obras Misionales Pontificio Episcopales de México (OMPE), donde se llevaron a cabo las actividades y celebraciones del Encuentro.  

 

Las charlas y reflexiones del Encuentro se desarrollaron en torno al tema de la esperanza, en sintonía con el Año Jubilar de la Esperanza. Partiendo de esta importante virtud teologal, sacerdotes capellanes y amigos del apostolado presentaron algunas reflexiones sobre 4 palabras que Jesucristo pronuncia en las Sagradas Escrituras: Eloí, Eloí, Lema Sabaktani (Dios mío, ¿por qué me has abandonado?) palabras de Jesús en la cruz; Efata (Escucha) cuando Jesús cura a un sordomudo; Talita Kumi (Levántate y anda), en referencia a la niña que Jesús sana; y Abbá (Padre o Padre querido), forma íntima y afectuosa con la que Jesús se refiere a Dios Padre. 

 

El sábado por la mañana, Mons. Salvador González, obispo auxiliar de México, quien fue capellán de Courage hace algunos años, visitó a los participantes del Encuentro. Tras reiterar su apoyo al apostolado, Mons. Gonzáles alentó a los presentes a seguir adelante, caminando con esperanza y perseverando en su vida de fe. 

 

En el segundo día del Encuentro, antes de continuar con el programa de charlas, reflexiones, reuniones de capítulo y oración, el P. Brian Gannon, director general de Courage, dio a los participantes del Encuentro un bello mensaje de felicitación por el aniversario del apostolado en tierras mexicanas: «Damos gracias a Dios por el don de estos años, por la fidelidad con que ha acompañado los pasos de Courage Latino, y por todos aquellos que han hecho posible este camino: el querido Padre Buenaventura, que supo abrirse al Espíritu Santo para sembrar en tierras latinoamericanas este apostolado iniciado por el Padre Harvey; los sacerdotes capellanes que, con entrega generosa, han acompañado a tantos hermanos y hermanas; y los laicos comprometidos que han hecho de este apostolado un testimonio vivo de misericordia, de verdad y de esperanza». También señaló la maternal intercesión y ayuda de Nuestra Señora de Guadalupe para con el apostolado en estos 20 años: «Ella ha extendido su manto sobre este apostolado y lo ha hecho florecer. Por eso, celebrar este aniversario en su casa es un regalo inmenso, un signo de que este camino está sostenido siempre por su ternura maternal». Y es que, además de que el primer capítulo de Courage en México desde hace 20 años se ha reunido en la Basílica de Guadalupe, durante los días del Encuentro, los participantes tuvieron la oportunidad de participar de dos Eucaristías en este bello santuario mariano. Al respecto, el P. Gannon comentó que «Fue muy bello iniciar las celebraciones de estos 20 años con la celebración de la Santa Misa en el altar mayor de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe ante la Madre de Dios». 


El sábado terminó con una celebración alegre y fraterna entre mariachis y una deliciosa cena, en la que varios miembros compartieron su agradecimiento por las bendiciones recibidas a través de este apostolado. Los participantes concluyeron las actividades del domingo participando de la Santa Misa, una plática final y un diálogo entre todos con miembros del equipo de la oficina de Courage Internacional.


Dulce, madre miembro de EnCourage en México, compartió su experiencia sobre el encuentro: «ver reunidos a hermanos de lugares lejanos y con el fin que nos une, hace sentir el inmenso amor de Dios. Las experiencias compartidas dan la certeza de ir por buen camino. Doy gracias a mi Señor que inspiró al padre Harvey las bases del apostolado y, en especial, al padre Buenaventura por su bendito acompañamiento en México». Por otro lado, Miguel Ángel, miembro de Courage en la Ciudad de México, compartió que «este Encuentro de Courage Latino significó un momento de convivencia, encuentro personal y espiritual de cada miembro de Courage, EnCourage e invitados, capellanes y coordinadores y todo el equipo. ¡No dejemos de asistir el próximo año!». 


Lea el mensaje de felicitación del P. Brian Gannon aquí.

 

Miembros comparten sobre los inicios de Courage Latino 

 

Courage ha sido una familia que no me juzgó, por el contrario, me alentó


Hace veinte años—era de mañana— dos sacerdotes norteamericanos compartían en una entrevista a nivel nacional: «la Iglesia Católica acoge como Madre a las personas que viven experimentando atracción hacia el mismo sexo». Escuchaba esas palabras y no podía creerlo, y me cuestioné en repetidas ocasiones, «¿es verdad? Pero si ello es una de las fuentes de discriminación más grande aquí en México, ¿acaso no se han equivocado?» Pero no hablaron de homosexuales, sino de personas con atracción sexual hacia personas de su mismo sexo... Fue exactamente en ese momento que comenzó todo este caminar… 

 

Caminar con una realidad que estaba viviendo y que al levantarme jamás dije, «hoy quiero ser homosexual». Realidad que ya en ese momento, a mis 34 años, no me gustaba y ya no quería seguir viviendo, no porque no hubiese tenido contacto con una vida de práctica homosexual, sino porque como resultado de haber vivido por muchos años una vida afectiva y sexual homosexual, estaba experimentando un tremendo vacío. Un vacío existencial, de esos vacíos en los que literalmente, cuando en la soledad de mi habitación me sentaba en frente al espejo no veía mi reflejo y me preguntaba: «¿en qué momento me perdí? ¿en qué momento todo esto se me fue de las manos y me llevó a esta realidad? ¿qué hago? Ya no quiero esto para mí, pero tampoco sé hacia dónde dirigirme». Fue entonces que me acordé de la oferta que hicieron esos dos sacerdotes acerca de Couragea través de la radio en agosto del 2005. La ayuda que ofrecía la Iglesia Católica para hombres y mujeres con atracción hacia el mismo sexo que buscan en la castidad una opción, no como medida de represión, sino como opción de libertad y libertad de la esclavitud que yo estaba viviendo. 

 

Tuve que tomar una decisión radical que para mí no fue sencilla. Tuve que renunciar a una práctica de vida afectiva y sexual homosexual y a «des-aprender» dinámicas y prácticas que aprendí como si fueran naturales e inherentes a mí desde mi niñez y juventud. Quisiera compartir que fue sencillo, pero la verdad es que no lo fue. Hubo muchas y repetidas ocasiones en las que quise renunciar a mi compromiso personal y grupal con mis hermanos de Courage.  

 

Hubo lágrimas y momentos de desánimo y tristeza, de soledad y vacío y de no querer continuar. Muchas veces creí caminar solo, pero hoy reconozco que en estos veinte años nunca estuve solo, que siempre hubo una palabra de aliento desde EnCourage y desde mis hermanos de Courage. Que siempre hubo un puente de comprensión y que, principalmente, darme cuenta de que un gesto, una palabra, una mirada, un abrazo, una sonrisa de mi prójimo viviendo una realidad semejante a la mía, era el motor para seguir adelante. Que en Courage encontré una segunda familia que no me juzgó, por el contrario, me alentó y en los momentos más críticos, aun sin palabras, me ha refrendado: «aquí estoy».   

 

Hoy agradezco por esa presencia física, moral y espiritual, pero, principalmente, hoy ya no me cuestiono el «¿por qué?», cosa que hice repetidas veces en este caminar de veinte años en Courage. Hoy solamente en mi oración, al dirigirme a nuestro Dios Bueno, puedo preguntar «¿para qué? ¿para que tuve qué he vivido todo esto dentro de mi atracción al mismo sexo?» Y hoy quiero confiar y en esa confianza nunca olvidar el mensaje de bienvenida con el que me recibe nuestra Santísima Madre María de Guadalupe en su santuario de la Villa: «¿Y no estoy yo aquí que soy tu Madre?» 

¡Gracias, padre Harvey! ¡Gracias, padre Buenaventura! ¡Gracias, Courage Latino! 

Dios les bendiga.  

 

Alfredo

Capítulo de Courage en la Ciudad de México 

2005 – 2025 

 

EnCourage para mí ha significado esperanza y promesas cumplidas 

 

EnCourage para mí ha significado esperanza y promesas cumplidas. Esperanza, porque el Señor superó mis limitadas expectativas de lo que haría ante la atracción al mismo sexo de mi familiar. Ahí me encontró el Señor con mis defectos y sufrimientos, revelándome un plan perfecto para mí y mi familia con su paciencia, ternura y amor; una acogida en una comunidad y el acompañamiento de capellanes generosos y de tantos hermanos en la fe que el Señor ha enviado a mi vida. 

 

Promesas cumplidas, porque el Señor ha sido fiel en cada momento de alegría, de adversidad, de duda y de cansancio. Estuvo siempre ahí y nos ayudó. Además, al tener el honor y privilegio de vivir nuestras reuniones de capítulo en la Basílica de Guadalupe, bajo el auxilio de la Madre de Dios en el Tepeyac, he sido testigo de cómo se han cumplido fielmente para mí las palabras que Nuestra Madre de Guadalupe le dijo a Juan Diego: «Yo, en verdad, soy vuestra Madre compasiva, tuya y de todos los hombres que en esta tierra estáis en uno. Y de las demás variadas estirpes de hombres, mis amadores, los que a mí clamen, los que me busquen, los que confíen en mí, porque allí escucharé su llanto, su tristeza, para remediar para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores" (Nican Mopohua). 

¡Que Courage Latino siga bajo la mirada misericordiosa de nuestra Madre Santísima y que ella nos siga llevando a su Hijo Jesucristo, que es el Camino, la Verdad y la Vida! 

 

Ivette  

Capítulo de EnCourage en la Ciudad de México

2005 - 2025 



Café con fe, un espacio para ti

En Courage sabemos que el camino de la fe se fortalece cuando lo recorremos acompañados. Café con fe quiere ser un espacio donde reconozcamos que Dios actúa en lo cotidiano y aprendamos a mirar la vida con esperanza. 


Si participas en algún capítulo de Courage o formas parte de nuestro chat online (Slack), estás invitado a este encuentro virtual para orar juntos como miembros de Courage y crecer en contenidos de espiritualidad y vida de fe. 


Te esperamos con alegría en nuestro próximo encuentro virtual, que se realiza cada último sábado del mes. 


Intenciones de oración

de Courage y EnCourage para el 2025

Amigos, los invitamos a unirse en oración cada mes por una intención específica relacionada a nuestro apostolado. Los animamos a incluir estas intenciones en los momentos de oración durante las reuniones de su capítulo local. 


Las intenciones de oración para los siguientes meses son: 


  • Octubre: Para que, llenos de generosidad y amor, pongamos nuestros dones al servicio de Dios, la Iglesia y los hermanos.
  • Noviembre: Por los capellanes y miembros fallecidos de Courage y EnCourage, para que el Señor tenga misericordia de ellos y gocen pronto de su presencia. Oramos también por la pronta apertura de la causa de canonización del P. John Harvey.



Testimonio


«¿Por qué lloras? ¿A quién buscas?»

(Juan 20,15)


Testimonio de un miembro de Courage

Nací en un hogar católico practicante, pero no muy devoto. Desde pequeño crecí con la etiqueta y expectativas de ser un niño bien portado, obediente y de buenas calificaciones. A la par, fui un niño obeso y esto me marcó por el bullying. Sentía curiosidad y atracción hacia las niñas; sin embargo, al ser el «gordito de la clase» siempre tenía el rol del amigo fiel de aquellas que me gustaban. Esto sembró en mí inseguridades que, con el tiempo comprendí, entorpecieron mi manera de relacionarme con el sexo opuesto.


Mis padres tuvieron siete años de noviazgo y se casaron, hasta que mi padre terminó la carrera y pudo darle un hogar a mi madre. Según sé, respetaron la castidad hasta el lecho conyugal: eran todo un ejemplo de la buena moral y de «cómo ser un buen adulto». Sin embargo, con los años mi padre comenzó una relación con su secretaria. Él siempre viajaba por trabajo y algunas veces yo lo acompañaba. En uno de esos viajes descubrí una carta de «amor» a su secretaria. No la supe entender a mi corta edad, pero la comprendí cuando la casa se convirtió en una guerra violenta de reproches y reclamos crueles, que no deberían ser escuchados por niños como mi hermanito y yo.


A pesar de todo, seguía cumpliendo las expectativas y las reglas. Mi excelencia académica era lo habitual, por lo que no había felicitaciones: mis padres estaban demasiado ocupados en su crisis marital. Me sentía invisible, cuando los pleitos comenzaban, yo me volvía una pared más de la casa: no lloraba, no hablaba, pero veía todo...seguir leyendo

Para meditar

Con los ojos fijos en Jesús, la meta de nuestra esperanza

Yara Fonseca

Estamos en un tiempo en que los maratones y medio maratones atraen a miles de personas cada fin de semana, que se preparan, se esfuerzan y avanzan paso a paso hacia la meta. Este deporte, que fortalece el cuerpo y entrena la mente, también puede hablarnos profundamente de nuestra vida cristiana. En este Año Jubilar de la Esperanza, queremos abrir nuestro corazón para reflexionar, junto con San Pablo, sobre algunas enseñanzas que este deporte nos deja.


El corredor sabe que cada paso cuenta y que todos tienen una dirección, una meta concreta. Así también nosotros, no caminamos sin rumbo, no vivimos al azar. Nuestra vida tiene una meta segura, el encuentro con Cristo resucitado, la plenitud del amor de Dios. «¿No saben que en el estadio todos corren, pero uno solo obtiene el premio? Corran, pues, de manera que lo consigan» (1 Co 9,24). La esperanza nos impulsa a seguir adelante, porque sabemos que el Señor nos espera al final de nuestro camino.


En el recorrido, claro, no todo es sencillo. Los corredores hablan del «muro», ese momento en que el cuerpo y la mente parecen rendirse, y todo parece indicar que no se puede continuar. En nuestra vida de fe también atravesamos cansancios, pruebas, sequedad y oscuridades. Es entonces cuando necesitamos recordar que no estamos solos, pues «corramos con perseverancia en la carrera que nos toca, fijos los ojos en Jesús, que inicia y consuma nuestra fe» (Hb 12,1-2). Él es quien nos anima, quien corre a nuestro lado y nos da la fuerza para continuar cuando sentimos que no tenemos más energías. La esperanza es esa certeza interior de que, aun cuando sentimos todo el peso de nuestros límites, el Señor nos sostiene y nos conduce...seguir leyendo


Recurso recomendado


La misericordia divina: nuestra fuente de esperanza


P. Brian Gannon



Charla ofrecida originalmente en la Conferencia Anual Courage y EnCourage 2025, en Aston, Pensilvania, EE.UU., así como en el Encuentro Courage y EnCourage 2025, en la Ciudad de México.

Una de las mayores bendiciones de mi vida fue hace 10 años, cuando en mi parroquia recibimos las reliquias de santa María Goretti. Hicimos un poco de promoción y contamos con la ayuda de cien voluntarios, anticipando un gran número de fieles, sin embargo, nadie imaginó la explosión de gracia que le esperaba a la parroquia ese día. En un periodo de doce horas, cerca de ocho mil personas de la región y de otras localidades, visitaron la iglesia para venerar a esta santa extraordinaria, no solo por su castidad, sino por su gran misericordia. Y es que ella fue una verdadera apóstol de la misericordia. Conocemos la historia: Cómo Alessandro Serenelli intentó violar a María, las catorce puñaladas, como sufrió María sin anestesia, pero, sobre todo, cómo en su lecho de muerte y en medio del dolor, María perdonó a su asesino e incluso deseó que un día estuviese con ella en el cielo. Solo la gracia puede hacer eso. Solo una unión íntima con Jesucristo puede despertar esa disposición heroica en el alma de una persona.

   

Ya que nos acercamos al final de este maravilloso Encuentro y considerando la bendición de este Año Jubilar de la esperanza, reflexionemos sobre lo que la Sagrada Escritura y el Magisterio nos dicen sobre la misericordia, fuente de nuestra esperanza.  


Comencemos con un poco de antropología cristiana, partiendo de esta elocuente, aunque mundana, descripción del hombre que termina, sin embargo, en un tono de desesperanza: ¡Que admirable fábrica es la del hombre! ¡Qué noble su razón! ¡Qué infinitas sus facultades! ¡Qué expresivo y maravilloso en su forma y sus movimientos! ¡Qué semejante a un ángel en sus acciones! Y en su espíritu, ¡qué semejante a Dios! Él es sin duda lo más hermoso de la tierra, el más perfecto de todos los animales. Pues, no obstante, ¿qué juzgáis que es en mi estimación ese purificado polvo? El hombre no me deleita… seguir leyendo



«El sufrimiento, catalizador de la esperanza»

Video de charla

Amigos, les presentamos la charla «El sufrimiento, catalizador de la esperanza», que el P. Miguel E. López, L.C., capellán de Courage en la Diócesis de Cancún-Chetumal, México, ofreció durante la pasada Conferencia Courage y EnCourage 2025 en línea.

Frase del mes
Próximos eventos

¡Inscríbete ya!


Jornada de formación

para sacerdotes


Verdad y misericordia:

Pautas pastorales para el acompañamiento pastoral

de personas que experimentan atracción al mismo sexo


Lunes 3 de noviembre del 2025



De 10:00 a.m.- 1:30 p.m.

hora de la Ciudad de México



*Las inscripciones se cerrarán el viernes 31 de octubre*

¡No te quedes fuera!


ENCOURAGE

Invita a sus miembros a participar

en el rezo del santo rosario


Viernes 14 de noviembre

y viernes 12 de diciembre


6:30 p.m. hora de la CDMX

 A través de la plataforma Zoom


Para participar, escriba a su coordinador

de capítulo o a oficina@couragerc.org


¿Deseas hacer una donación al apostolado que realiza Courage y EnCourage? 

Sí, quiero donar


Courage| 6450 Main Street, Trumbull, CT 06611


Quiero cancelar mi suscripción

(Envíanos un mensaje especificando que deseas dejar de recibir este boletín)


Courage es un apostolado católico que sirve a personas con atracciones hacia el mismo sexo que quieren vivir libremente en castidad según las enseñanzas de la Iglesia Católica.



Facebook  Instagram  X

Las creencias, opiniones o puntos de vista expresados en los recursos externos no producidos por Courage Internacional, compartidos en este correo electrónico, son responsabilidad del autor y no necesariamente representan completamente los de Courage Internacional. Para preguntas o comentarios, por favor escribe a oficina@couragerc.org