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Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
Al celebrar el nacimiento de nuestro Salvador, Jesucristo, se nos invita a contemplar el misterio de la Sagrada Familia —Jesús, María y José—, quienes también experimentaron los desafíos de la migración. Desde Belén hasta Egipto, ellos conocieron lo que significa dejar el hogar, buscar refugio y confiar en la providencia de Dios.
Esta Navidad, recordemos que la Sagrada Familia no solo es modelo de amor y fe, sino también patrona de todos los inmigrantes y refugiados. En su camino vemos las luchas que enfrentan hoy innumerables familias que dejan su tierra en busca de seguridad, dignidad y esperanza. Nuestra parroquia, arraigada en el Evangelio, está llamada a acoger, acompañar y apoyar a quienes llegan a nosotros, tal como José y María acogieron al Niño Jesús en un mundo que no tenía lugar para Él.
Que esta temporada renueve nuestro compromiso con la hospitalidad y la solidaridad. Abramos nuestros corazones y hogares, haciendo espacio para Cristo en el extranjero, el migrante y el vulnerable. Al hacerlo, vivimos el verdadero significado de la Navidad: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor».
Esta Navidad, nuestra parroquia ha mostrado una vez más la belleza de ese amor a través de su generosidad con el Árbol de Regalos. Gracias a su bondad, muchas familias necesitadas experimentarán la calidez y la alegría de esta santa temporada. Sus obsequios son más que regalos: son signos de la presencia de Cristo entre nosotros.
En nombre del personal parroquial y los líderes de ministerio, les agradezco su fe, su generosidad y su compromiso de vivir el Evangelio. Que la paz de Cristo habite en sus corazones y hogares esta Navidad y durante todo el Año Nuevo.
¡Feliz Navidad y bendiciones para ustedes y sus seres queridos!
En Cristo,
Fray Manuel Viera, OFM
Párroco
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