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Te damos la bienvenida al Newsletter del Centro Regional Sobre Paz y Seguridad de la Friedrich-Ebert-Stiftung

De plataforma logística e epicentro de violencia: Ecuador y el crimen organizado

Trump y el canal de Panamá

Trump contra América Latina

[Pódcast] Kit de seguridad progresista: análisis y recomendaciones para el fin del mundo

La evolución del crimen organizado en América Latina

Estudios feministas de seguridad desde América Latina

Instituciones civiles de supervisión policial en EE. UU.

¿Por qué el Ejército de Liberación Nacional le declaró la guerra a la «paz total» en Colombia?

Cuidado con las órdenes ejecutivas


Desde que la nueva administración llegó a la Casa Blanca hace pocas semanas no ha pasado un día sin que una avalancha de órdenes ejecutivas (que no pasan por el Congreso) sorprendan al mundo, y no menos a América Latina. El presidente Trump y el empresario Elon Musk, superministro sin cartera, van recortando las instituciones de su país, el número de trabajadores de las mismas, y sus presupuestos. También violan leyes federales y estatales al movilizar al ejército para controlar la frontera con México.


Paralelamente, en ruedas de prensa, tweets, y otras órdenes ejecutivas va dejando a numerosos países sin ayuda internacional humanitaria (fin de la USAID), amenaza con apoderarse del Canal de Panamá, e impacta sobre las economías de varios países latinoamericanos con subidas de tarifas arancelarias. La historiadora Jennifer Mittelstadt denomina a la política de Trump soberanismo, como síntesis de diversas corrientes contrarias al multilateralismo que han estado presentes durante más de un siglo en la política exterior de EE. UU.

 

En la ofensiva de Trump, América Latina aparece en primera línea como campo de batalla contra el crimen organizado (cuestión que se aborda en una de las firmas invitadas), por las deportaciones de inmigrantes indocumentados y su impacto en las economías locales, las tarifas arancelarias, y la imposición de nuevas sanciones a Venezuela, entre otras medidas.


En este vertiginoso proceso, las diplomacias y sociedades latinoamericanas, como las europeas y de otras partes del mundo, se ven obligadas a tener múltiples respuestas a dilemas y situaciones complejas. No es, por ejemplo, difícil condenar la alianza antidemocrática entre el MAGA (Make America Great Again), el bolsonarismo, y los presidentes Nayib Bukele y Javier Milei. 


Más complicado es para las cancillerías latinoamericanas que condenaron la invasión rusa en 2022 pero no impusieron sanciones ni donaron armas a Ucrania tomar posición ante lo que ocurrió el 28 de febrero en el despacho oval de la Casa Blanca.


En la ocasión, el presidente Trump y el vicepresidente J. D. Vance agredieron al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky. Lo peor no fue el ataque sino la negación explícita de que hubo una violación del Derecho Internacional al invadir Ucrania, un estado soberano, y en los días previos conceder a Moscú todo lo que ha pedido desde 2022.


Sea cual sea la opinión sobre las políticas de la OTAN hacia Europa Oriental en los años 90, o la estrategia que tuvieron la administración Biden y la UE facilitando armas a Ucrania, con la esperanza de disuadir o vencer a Rusia, la negación de la violación de la soberanía y premiar al agresor es inaceptable. Así mismo, negarse a que el estado invadido y los estados europeos participen en negociaciones de paz, son graves afrentas al Derecho Internacional y a las normas, por imperfecta que haya sido su aplicación, que rigen las relaciones entre los Estados.


Convendría que los gobiernos de América Latina saquen las enseñanzas de lo que ocurrió el 28 de febrero. Así como las agendas nacionales e internacionales están cada vez más vinculadas, el paradigmático nacionalismo neo imperial de Trump, y su intento de destruir el multilateralismo, debe ponernos en alerta, antes de que graves órdenes ejecutivas sean aplicadas contra sus países. 

Mariano Aguirre

Asesor del Centro Regional sobre Paz y Seguridad de la FES y editor de este Newsletter 

Trump, el canal de Panamá y la política de soberanía estadounidense

Jennifer Mittelstadt, profesora de historia en la Universidad de Rutgers (EE. UU.), explica las raíces del movimiento soberanista fundado hace un siglo en su país para enfrentar a la Liga de Naciones y el internacionalismo tras la II Guerra Mundial. El movimiento ha sobrevivido y pretende defender el gobierno de los estadounidenses blancos, la cultura política anglosajona y no ceder poder a formas supranacionales de gobernanza. Su proyecto es retirarse o destruir acuerdos e instituciones internacionales, con particular atención a la ONU.

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De plataforma logística a epicentro de violencia: Ecuador y el crimen organizado

Renato Rivera, profesor universitario e investigador en gobernanzas criminales y narcotráfico en América Latina, identifica los factores internos e internacionales que han llevado a la actual fragmentación del crimen organizado en Ecuador y a la intensificación de su competencia violenta. Así mismo, explica críticamente las políticas que se aplican para enfrentar este fenómeno.

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En su Anuario 2025, el CIDOB de Barcelona presenta las principales claves de la política internacional: a) el ascenso del Sur Global, en contrapeso a los valores y principios promovidos por Occidente, que reclama un papel en un sistema internacional reformado con diferentes gobernanzas globales, b) el auge de la derecha radical, en Europa y otros países, y cómo consigue normalizar su agenda en el debate político; c) la «era de la inseguridad», física y emocional, psicológica, alimentada por los desequilibrios de la globalización, las desigualdades, la revolución tecnológica y el temor al cambio climático, entre otros.

 

La derecha radical no sólo afecta a los debates y agendas internas sino que supone un peligro más grave para el multilateralismo y la gobernanza global, señalan Monica Herz y Giancarlo Summa en Nueva Sociedad. Precisamente la defensa del diálogo, el multilateralismo y la búsqueda de la paz son los ejes del nuevo libro del diplomático brasileño Antonio Patriota, A Humanist Foreign Policy for a Multipolar World.

 

En febrero, el economista y académico Jeffrey Sachs habló de geopolítica de la paz al Parlamento Europeo y reclamó un cambio de enfoque para mirar al mundo tal como es: Europa precisa reducir su dependencia de Washington, aumentar las relaciones comerciales con Rusia, tener una política exterior propia que permita proponer ideas en Oriente Medio, y no considerar a China una amenaza.

 

En este sentido, es de gran interés este análisis sobre cómo los grandes think tanks de Washington han abordado la presencia de China en esta región de forma dicotómica: China es una amenaza y busca hegemonía; o bien sus inversiones son maliciosas y no equiparables a las de Occidente. Los think tanks, progresistas y conservadores, han reproducido los mensajes de sus políticos. Surge el interrogante sobre si, y cómo, esta línea argumental podría seguir funcionando en los años que vienen.

 

En las últimas semanas el tradicional vínculo de alianza entre EE. UU. y Europa ha entrado en una fase nebulosa, con graves dudas sobre el futuro de la OTAN. Líderes europeos han comprometido fondos adicionales en defensa, pero podría no ser suficiente. Este aumento en defensa va unido a la caída en los fondos de ayuda al desarrollo y acción humanitaria para el Sur Global. Sobre el posible impacto de las políticas de Washington DC en América Latina reflexiona Juan Gabriel Tokatlian en el podcast Miradas sobre América Latina.

 

José Antonio Sanahuja usa los conceptos de “policrisis e interregno” para caracterizar un orden global en transición desde la crisis financiera de 2008. El interregno, como etapa no hegemónica y con estructuras en crisis, es más inestable y quizá más abierta a la agencia de actores sociales, pero exige pensar en largo plazo. 

  

Precisamente en ese marco general, dos investigadoras de CIDOB prestan atención a una nueva oportunidad para el acuerdo UE-Mercosur en tiempos convulsos.

El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, Londres) ha publicado el Estudio sobre Conflictos Armados 2024. Se ha producido una nueva aceleración de la tendencia crucial de los últimos años hacia la internacionalización de los conflictos internos. Las guerras civiles siguen siendo la forma dominante de conflicto en todo el mundo, pero cada vez más determinadas por la intervención de potencias regionales y mundiales que persiguen sus intereses estratégicos. Esta tendencia se debe a la creciente competencia entre grandes potencias y a las posturas más asertivas en política exterior de algunos estados emergentes, en un contexto de creciente fragmentación geopolítica.

 

Al ocuparse de América Latina el IISS indica que la violencia armada vinculada a las economías ilícitas sigue siendo generalizada, con tasas de homicidio que casi triplican la media mundial. El crimen organizado está implicado en diversas actividades delictivas, como la trata de seres humanos, delitos contra el medio ambiente y tráfico de drogas sintéticas.

 

Los datos de la ONG Insight Crime para 2024 muestran que al menos 121.695 personas fueron asesinadas en la región. Son cifras similares a las de 2023, pero con aumentos notables en las islas del Caribe debido a nuevas dinámicas de drogas y armas.

 

Como cada inicio de año, International Crisis Group publica 10 Conflicts to Watch in 2025. En un contexto turbulento, con ausencia de hegemonía, más actores ven oportunidades en el uso de la violencia, y en los ataques o el olvido del Derecho Internacional.

 

En este contexto destaca el nuevo libro, Negociar la paz en tiempos de guerra, del investigador catalán Vicenç Fisas, que ha dedicado parte de su carrera profesional a negociaciones de paz y desarme en América Latina y otros lugares, y en el que aborda la mediación en los actuales tiempos de guerra. El autor considera que casi la mitad de las guerras de estos últimos 35 años han terminado con un acuerdo de paz, y solo el 15% mediante la victoria militar de una de las partes. Las negociaciones que lo han hecho posible son de sustancial importancia, al igual que la enorme cantidad de países, organismos internacionales o regionales y centros especializados que han participado en procesos de mediación. Cualquier negociación parte del supuesto de que las partes están convencidas de que llegó el momento de sentarse y buscar una salida satisfactoria al conflicto que los separa.

El periódico Le Monde ha publicado un dossier (en francés) sobre los narcotraficantes, con secciones sobre sus recursos, métodos, impactos, la respuesta de los poderes públicos, y la proyección en la cultura. Incluye, entre otros, un ensayo sobre los vínculos ilícitos entre América Latina y Europa. En este sentido, AS/COA analiza la designación de la Administración Trump de ocho grupos del narcotráfico como organizaciones terroristas extranjeras. El Crisis Group avanza que cualquier iniciativa militar para combatirlos será casi seguro ilegal, y definitivamente contraproducente. Aquí abordan cómo mitigar la violencia en los centros del narcotráfico en América Latina y el Caribe.

 

Lucía Dammert & Carolina Sampó siguen hace décadas las políticas de lucha contra el narcotráfico. En los últimos años la criminalidad organizada se ha diversificado y ampliado a otros delitos, aunque siempre se relaciona con factores sociales, políticos y económicos. La transnacionalización de organizaciones y delitos obliga a adoptar estrategias nacionales, regionales y globales; y al cambio de paradigmas para resolver los problemas, con énfasis en lo social, y no solamente desde la respuesta militar y punitiva.

 

Will Freeman, del Council on Foreign Relations, señala que para abordar el reto del crimen organizado, los presidentes y fiscales de la región deben dar prioridad a investigar a gobernadores y alcaldes que colaboran con el crimen, hacerlos responsables por ello y ofrecer protección a quienes se niegan a entrar en ese esquema. Los grupos del crimen organizado modernos no necesitan narcoestados para prosperar, sólo colaboración municipal o regional. Brasil lidera ese camino, pese a que las interferencias en política local son un problema.

 

La necesidad de enfoques más acertados no se circunscribe a las drogas ilícitas sino a las armas en poder de grupos armados, jóvenes y en general civiles. Trinidad y Tobago ha declarado el estado de emergencia por el alza en los incidentes violentos. El 25 de febrero, Sergio Aguayo, del Colegio de México, habló de ello en el Foro Internacional Tráfico y Desvío de Armas en Latinoamérica: Respuestas, reformas y responsabilidad. El Seminario sobre Violencia y Paz de esa institución aportó a la discusión sobre las armas de fuego en México con este documento.

 

Otro estudio analiza el papel de las mujeres en el tráfico de drogas y la corrupción en América Latina, mientras éste da cuenta de embarcaciones chinas y la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada frente a la costa pacífica de Sudamérica.

La Fundación Pares (Bogotá) ha hecho balance de la situación de la paz en el volumen ¿Plomo es lo que viene?, que cubre la guerra y las negociaciones. Un resumen se encuentra en esta entrevista con León Valencia en la revista Cambio. Con más de dos años gobernando, las promesas de “paz total” de Petro, que incluían negociar con todos los grupos armados, están al borde del fracaso. Para Catalina Niño, los vínculos con el narcotráfico, el uso de territorio venezolano como santuario y la estructura confederal del ELN explican su viraje respecto a la negociación.

 

La Defensoría del Pueblo ha revelado en febrero que hay más de once focos de emergencia humanitaria en Colombia. La Global Initiative on Transnational Organized Crime (GI-TOC) denuncia la guerra de la cocaína en el Catatumbo, la situación más grave.

 

Hay múltiples formas de apoyar la paz, incluyendo sectores sociales que no están en la mesa de negociación, como muestra este artículo sobre acción no violenta y el proceso entre el Gobierno y el ELN. Recopila experiencias de sociedad civil en la movilización para la paz y su influencia en los procesos, desde ayudar a “mover” a las partes hacia la mesa hasta presionar para aliviar la situación de los civiles.


La falta de coordinación entre y dentro de las instituciones con responsabilidades en la implementación del Acuerdo con las FARC de 2016 es un reto clave en la implementación, junto a la fragmentación de actores y la dificultad de priorizar este compromiso en medio de una estrategia de seguridad incierta.


Dos casos en Colombia sobre la responsabilidad ética en la investigación científica muestran cómo la investigación académica puede empoderar a las contrapartes que construyen la paz a nivel local, y cómo mantener estándares éticos frente a las presiones políticas (o dimitir si se vuelve imposible).

Los ecuatorianos votan en segunda vuelta en abril para elegir entre el actual mandatario Daniel Noboa o la simpatizante del correísmo Luisa González. Noboa ha declarado un conflicto armado interno, militarizando calles y prisiones, y criminalizado la protesta. Todo sin grandes resultados. Los retos del ganador serán inmensos: afrontar la crisis de la seguridad, defender la democracia y regular el extractivismo. Este artículo habla precisamente de resistencias en Ecuador, bajo la bandera del Sumak Kawsay (buen vivir) y con un enfoque poscolonial y en defensa de la naturaleza y las comunidades.

 

Sobre la justicia, un estudio muestra que la violencia institucional anula los intentos por reparar a los hijos e hijas de las víctimas de feminicidio en este país. Existe una limitada comprensión por parte del funcionariado judicial de lo que implica la reparación integral de las otras víctimas del feminicidio: los hijos e hijas.

Las bandas armadas refuerzan su poder en Puerto Príncipe, la misión multinacional de seguridad hace pocos progresos y las autoridades de transición están en disputas internas. Éste es el último informe trimestral del UNSG al Consejo de Seguridad. Según el Crisis Group, el Consejo debería decidir cuanto antes cómo responderá al pedido de más apoyo para restaurar la seguridad pública .

 

El sufrimiento de los haitianos no tiene parangón en el continente desde que las tropas internacionales de la Misión de la ONU se retiraron en 2017 y su presidente fue asesinado en 2021, junto con la toma del control por las bandas. En ese sentido, se precisa un reaseguro de que la misión va más allá de obtener ventajas tácticas, la respuesta es amplia y a gran escala, y hay un componente decisivo de empoderar instituciones locales.



Varios gobernantes latinoamericanos tratan de emular a Nayib Bukele, o al menos replicar parte de su estética. Con la inseguridad como una de las principales preocupaciones sociales, acercarse al mandatario salvadoreño, pese a los cuestionamientos por sus derivas autocráticas y a la difícil extrapolación de sus políticas contra las maras, funciona para algunos líderes como una muestra de compromiso con la «mano dura» frente al delito.

 

Entre tanto, The Dialogue (Washington D.C.) publica una serie de ensayos sobre políticas de seguridad y Estado de derecho en la región. El último número, sobre Brasil, enfatiza la diferencia entre Sao Paulo y Rio de Janeiro, que es preciso un cambio hacia políticas basadas en la policía, la aplicación de la ley y la colaboración con los ciudadanos, y no continuar con el enfoque militarizado.

 

Además, el Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México ha publicado La fortaleza capitalina. Análisis de las estrategias y políticas de seguridad de la Ciudad de México, 1994-2024, donde se destaca un camino que no ha sido perfecto pero sí ha dado preferencia a la vía civil de la seguridad y la profesionalización de sus responsables.

Desde 2020, México tiene una política exterior feminista que busca entre otras cosas promover la presencia pública de sus diplomáticas, incrementar su acceso a la carrera diplomática y el ascenso en la misma, y retener ese talento. Es un paso destacable que requiere voluntad política y recursos.

 

El profesor Juan Gabriel Tokatlian (Universidad Torcuato di Tella)  va más allá al reclamar que ha llegado el momento de que la ONU tenga una secretaria general, que además debería ser latinoamericana. Nunca ha habido una mujer al frente de la organización y el turno corresponde a esta región.

 

La FES de Colombia está cooperando con la red Amassuru (mujeres que trabajan en seguridad y defensa). Recientemente, publicaron un libro sobre perspectivas feministas de seguridad en América Latina.

FES Chile ha publicado un estudio sobre las instituciones civiles de supervisión de los policías y militares en EE. UU. Aunque las interacciones con la policía en EE. UU. pueden ser problemáticas, especialmente para los afroamericanos, se exploran los distintos tipos de supervisión civil, su autoridad y los procesos para exigir responsabilidades.

 

En Argentina, decenas de organizaciones han pedido la inconstitucionalidad del Protocolo que criminaliza las protestas que quiere instaurar el gobierno de Javier Milei, y han pedido amparo a la judicatura. Y denuncian que sigue una tendencia preocupante del sistema penal: criminalizar a defensores ambientales y hostigar a comunidades indígenas.

El Instituto de Administración Pública e Innovación Institucional de la Universidad de las Américas en Puebla (UDLAP) ha publicado el Índice Global de Impunidad 2024, que analiza el país, estado por estado, y varios temas transversales.

 

Su director, Juan Antonio Le Clercq, ha publicado sobre el propio índice y sobre el impacto de la retirada de EE. UU. del Acuerdo de París para la lucha climática. Igualmente coordinó el policy brief “La insoportable levedad de la justicia climática en el AR6 del IPCC”, de la Red de Científicos Mexicanos por el Clima. 

 

Adam Isacson, investigador de Washington Office on Latin America, explica en esta entrevista que "estamos en la fase preliminar de la política de deportaciones de Trump, porque el gobierno todavía no ha aprobado el presupuesto para 2025. Mientras están en ese nivel más bajo de recursos están haciendo toda la política de conmoción y pavor (shock and awe) posible. La idea es espantar a los migrantes".

  • Congreso Latinoamericano de Investigación para la Paz (CLAIP): Del 1 al 4 de abril de 2025 en la Universidad Externado, Colombia. Toda la información aquí.
  • La Global Initiative Against Transnational Organized Crime (GI-TOC). Aunque no sólo dedicada a América Latina, su cobertura es relevante. Suscribirse a su Newsletter aquí.
  • Oficina de la ONU para el Crimen y el Delito. Principal referencia sobre drogas en el mundo. Informe Anual 2024 aquí. Estos informes tienen exhaustiva información, sobre producción, pero también tránsito e impacto en esos países, llegada a mercados internacionales y consumo (partes a menudo olvidadas).
  • The White House Watch: Un servicio gratuito del Financial Times, con cobertura amplia y actualizada sobre las decisiones que se están tomando en Washington DC y sus implicaciones internas y para otros países. La suscripción es sencilla y llega al correo con mucha frecuencia. Para suscribirse en este link.
  • Para un seguimiento de medios regionales y sobre todo internacionales sobre Washington y la región, la Friday Reading List de James Bosworth (que también escribe sobre la región en World Politics Review). Para suscribirse aquí.
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Boletín del Centro Regional sobre Paz y Seguridad

Editado por Mariano Aguirre y Mabel González Bustelo

Más información: MariaAlejandra.Rico@fes.de

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