¿Tienes un momento?


Hemos hablado de cómo podemos escuchar la voz de Dios, pero hoy quiero hablarte de un factor sumamente importante: nuestra disponibilidad. Sí, Dios está buscando nuestra disponibilidad porque si escuchamos su voz, necesitamos estar listos para tomar acciones, porque es sorpresa que  Dios quiera hablarle a aquellos que están dispuestos a escucharlo y obedecerlo. 

1 Samuel 3:10  nos enseña qué fue lo que pasó cuando Samuel escuchó una voz que confundió con la de su mentor, Elí. En ese entonces era muy joven e inmaduro y tampoco tenía una gran revelación porque no conocía la voz de Dios pues estaba muy acostumbrado a escuchar la voz de Elí. Por otro lado, Elí no había enseñado a Samuel cómo reconocer la voz de Dios.

Cuando se trata de escuchar la voz de Dios, no podemos tomar atajos, si lo hacemos, ¡vamos a terminar en el lugar incorrecto! Quiero que hagas una nota de cuán grande es tu disponibilidad en este momento, piensa qué cosas están impidiendo actuar ante las órdenes de Dios para tu vida, o si ya la escuchaste, piensa qué cosas no te dejan avanzar. No es un ejercicio fácil, porque puede que tengas que dejar de frecuentar a ciertas personas, o incluso dejar de hacer algo, pero sin duda te ayudará a dar el primer paso para decidirte a seguir la voz de Dios. Y sí ya estás listo para la acción, determina qué es lo que debes hacer para aumentar tu disponibilidad en un futuro. Toma el compromiso de implementar de 1 a 2 acciones en el siguiente mes.

Y recuerda algo muy importante: para escuchar la voz de Dios, debes conocer la Palabra de Dios, de otra manera, estarás constantemente confundido. 


Tu amigo,
Randy O. Morrison.


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