A Pastoral Letter about Hate
This letter was written and sent to translation before the school shooting in Texas. I am outraged about the death of so many children and grieve deeply. However, this message is specifically addressing racist violence.

My brother was killed in a church shooting in Laguna Woods.

My family was murdered while shopping for groceries in Buffalo.

Until we can truly feel this, truly realize our own flesh and blood has been harmed by gun violence and racism, homophobia and transphobia and misogyny, we cannot accompany God in healing the world.

The church loves to proclaim we are all God’s children. But this means our siblings, our family are being killed, tortured, and oppressed. We know the only way a war can be perpetrated is to convince the aggressors that their enemy is less than human. It’s the only way slavery works; it’s the only way domestic violence works. We have to make the humans we hurt something other than our own flesh and blood. And it’s wrong: biologically, spiritually, morally wrong.

Of course, ever since Cain killed Abel we’ve been people who kill other people. I do not say that to shirk responsibility, I say that to acknowledge this is who we are, at our core. We are people who hate people.

Perhaps that last sentence stunned you. It stunned me as I wrote it. I want to shout, “No! We are people who love people!” but evidence points to the contrary. Or at least evidence shows we do not consistently love people, and if we do, they generally need to be people who look like us and believe like us.

We can trot out all the Bible verses which convince us to love each other. Jesus constantly commands us to love each other. The early church was formed on love. There is the I John 4:7 passage, “Beloved let us love one another,” the Galatians 3:28 passage “In Christ there is no Jew or Greek, no slave or free, nor male or female.” Let’s go all the way back to the sixth commandment: “Thou Shalt not kill”. We know God demands this of us, and yet we fall short, over and over again.

As a church, we must let the harm of our family sink in. James 2:14-17 offers these convicting words: "What good is it, my brothers and sisters, if someone claims to have faith but has no deeds? Can such faith save them? Suppose a brother or a sister is without clothes and daily food.  If one of you says to them, “Go in peace; keep warm and well fed,” but does nothing about their physical needs, what good is it? In the same way, faith by itself, if it is not accompanied by action, is dead." We know thoughts and prayers are not enough. But they are easy to offer when we do not let the pain of our siblings change us.

We must bear the pain alongside our Asian family members who are afraid to leave their homes because of the hate. We must bear the burden of our African descent family whose bodies and minds suffer from a lifetime of disregard and disrespect. We must carry the load with our Latiné family who are told to “speak English or go back to where you came from.” Those are the minor offenses. We know the stories of violence and death are common in each of these communities. I acknowledge the LGBTQ community has experienced these things as well, but today I write about racist violence.

Most of us will say, “I just can’t take on that much suffering. "And it is true, we cannot. We cannot bear the pain of the entire world. So Jesus did that. God came to earth to experience our human body, our human suffering, our human love and hate. Jesus knows. I am eternally grateful to Jesus for that. And I count on Him to give me the strength and compassion to truly accompany the pain of my family who have been killed or tormented. This is heavy, hard stuff. The church can bear it because we have the power of the Holy Spirit within us and God gave us each other. As the saying goes, a problem shared is a problem halved.

This is our call, family. We must lean into the love of Jesus, the power of the Holy Spirit, the call of our beloved Creator who designed us to be a family together. We must work together to live well with those who are different from us. Black lives matter. The immigrant is our returning family member. The gospel is proclaimed in every language on earth. As a church we must live into these truths. As your bishop, I will continue to meet with, pray for and learn from our siblings of color and be changed by their experiences. I will listen to the community’s needs and work to provide resources and justice. This takes time; I wish it did not. But I ask to be held accountable for these things and pray you will join me in making the world a safer place for every member of our family.

Your sister,
Bishop Brenda Bos
Carta Pastoral Sobre el Odio Racial
Esta carta fue escrita y enviada a traducir antes del tiroteo en la escuela de Texas. Estoy indignada por la muerte de tantos niños y niñas, y me duele profundamente. Sin embargo, este mensaje se refiere específicamente sobre la violencia racial.

“Mi hermano fue asesinado en un tiroteo en una iglesia en Laguna Woods. Mi familia fue asesinada mientras compraba comestibles en Buffalo.”

Hasta que realmente podamos sentir esto, realmente darnos cuenta de que nuestra propia carne, y sangre ha sido dañada por la violencia armada y el racismo, la homofobia, la transfobia y la misoginia, no podremos juntos acompañar a Dios, en la curación del mundo.

A la iglesia le encanta proclamar que todos(as) somos hijos(as) de Dios. Pero esto significa que nuestros(as) hermanos(as), nuestras familias están siendo asesinados, torturadas y oprimidas. Sabemos que la única forma en que se puede perpetrar una guerra, es convencer a los agresores de que su enemigo es menos que un humano. Es la única forma en que funciona la esclavitud; es la única forma en que funciona la violencia doméstica. Tenemos que hacer de aquellos seres humanos que lastimemos, algo más que nuestra propia carne y sangre. Y está mal: biológicamente, espiritualmente, moralmente mal.

Por supuesto, desde que Caín mató a Abel, hemos sido personas que matan a otras personas. No digo eso para eludir la responsabilidad, digo que reconocer esto es lo que somos, en nuestro núcleo. Somos personas que odiamos a las personas.

Tal vez esa última frase te sorprendió. Me sorprendió mientras lo escribía. Quiero gritar: "¡No! ¡Somos personas que amamos a las personas!", pero la evidencia apunta a lo contrario. O al menos la evidencia muestra que no amamos consistentemente a las personas, y si lo hacemos, generalmente son personas que se parezcan a nosotros(as) y establecen relaciones como nosotros(as).

Podemos encontrar todos los versículos de la Biblia que nos convencen de amarnos unos a otros. Jesús constantemente nos ordena amarnos unos a otros. La primera iglesia se formó sobre el amor. Está el pasaje I Juan 4:7, "Amados, amémonos los unos a los otros", el pasaje de Gálatas 3:28 "En Cristo no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer". Volvamos al sexto mandamiento: "No matarás". Sabemos que Dios exige esto de nosotros, y, sin embargo, nos equivocamos, una y otra vez.

Como iglesia, debemos dejar que el daño de nuestra familia se hunda. Santiago 2:14-17 ofrece estas palabras convincentes: "¿De qué sirve, mis hermanos y hermanas, si alguien dice tener fe pero no tiene obras? ¿Puede esa fe salvarlos? Supongamos que un hermano o una hermana está sin ropa y comida diaria. Si uno de ustedes les dice: "Vayan en paz; mantenerse caliente y bien alimentado", pero no hace nada sobre sus necesidades físicas, ¿de qué sirve? De la misma manera, la fe por sí misma, si no va acompañada de acción, está muerta". Sabemos que los pensamientos y las oraciones no son suficientes. Pero son fáciles de ofrecer cuando no dejamos que el dolor de nuestros hermanos(as) nos cambie.

Debemos soportar el dolor junto a los miembros de nuestras familias asiáticas, que tienen miedo de abandonar sus hogares debido al odio. Debemos soportar la carga de nuestra familia afrodescendiente cuyos cuerpos, y mentes sufren de una vida de desprecio e irrespeto. Debemos llevar la carga con nuestra familia Latinx a la que se les dice "habla inglés o vuelve de donde viniste". Esas son las ofensas menores. Sabemos que las historias de violencia, y muerte son comunes en cada una de estas comunidades. Reconozco que la comunidad LGBTQ+ también ha experimentado estas cosas, pero hoy escribo sobre la violencia racial.

La mayoría de nosotros(as) diremos: "Simplemente no puedo asumir tanto sufrimiento". Y es cierto, no podemos. No podemos soportar el dolor del mundo entero. Así que Jesús hizo eso. Dios vino a la tierra para experimentar nuestro cuerpo humano, nuestro sufrimiento humano, nuestro amor y odio humanos. Jesús lo sabe. Estoy eternamente agradecida con Jesús por eso. Y cuento con Él para que me dé la fuerza, y la compasión para acompañar verdaderamente el dolor de estas familias que han sido asesinadas o atormentadas. Esto es algo pesado y duro. La iglesia puede soportarlo porque tenemos el poder del Espíritu Santo dentro con nosotros(as), y Dios nos ha dado el uno al otro. Como dice el refrán, un problema compartido es un problema reducido a la mitad.

Este es nuestro llamado, familia. Debemos apoyarnos en el amor de Jesús, el poder del Espíritu Santo, el llamado de nuestro amado Creador que nos diseñó para ser una familia unida. Debemos trabajar juntos para vivir bien con aquellos que son diferentes a nosotros. Las vidas de lo Afrodescendientes importan. El inmigrante es nuestro familiar que está regresa. El Evangelio es proclamado en todos los idiomas de la tierra. Como iglesia debemos vivir en estas verdades. Como su Obispa, continuaré reuniéndome, orando, y aprendiendo de nuestros(as) hermanos(as) de color, y seré transformada por sus experiencias. Escucharé las necesidades de la comunidad, y trabajaré para proporcionar recursos y justicia. Esto lleva tiempo; Ojalá no tuviera que hacerlo. -Pero pido que se les haga responsables de estas cosas, y oren para que se unan a mí para hacer del mundo un lugar más seguro para cada miembro de nuestra familia.

Su hermana,
Obispo Brenda Bos
關於仇恨的牧函
這封牧函是在德州小學槍擊案之前所寫並交付翻譯的。我對於那麼多孩子喪生深深感到憤怒及悲痛。但是,這個信息是專門說明種族主義暴力。
 
關於仇恨的牧函
 
我的弟兄在拉古納伍茲市的教會槍擊案中喪生。我的家人在水牛城購買食物的時候被謀殺。
 
直到我們真正的感受到這些,真正意識到我們的血肉之軀已經被槍枝暴力、種族主義、恐同症、跨性別恐懼症和厭女症所傷害,我們才能夠與上帝一起來醫治這個世界。
 
教會喜歡宣稱我們都是上帝的孩子。但這意味著我們的兄弟姐妹、我們的家人正在被殺害、折磨和壓迫。 我們都知道發動戰爭的唯一方法是讓侵略者相信他們的敵人不配為人。這是奴隸制運作的唯一方式。這是家庭暴力運作的唯一方式。我們必須將我們傷害的人看做與我們血肉之軀不一樣。這是錯誤的:在生物學上、在精神上、在道德上都是錯誤的。
 
當然,自從該隱殺了亞伯之後,我們就一直在殺人。我不是說這個要來推卸責任,而是要承認這就是我們的本質。我們是討厭別人的人。
 
也許最後一句話讓你震驚。當我寫下這句話時也嚇到了。我想大叫:不!我們是愛人的人!”但有證據表示不一樣的結果。或者至少有證據表明我們並不始終如一地愛人,如果我們愛人了,他們通常需要是看起來像我們並且信仰跟我們一樣的人。
 
我們可以拿出所有說服我們彼此相愛的聖經經文。耶穌不斷地命令我們要彼此相愛。早期的教會是建立在愛之上的。約翰一書 4:7 的信息:“親愛的,我們應當彼此相愛”。加拉太書 3:28 的信息:“並不分猶太人、希利尼人,自主的、為奴的,或男或女,因為你們在基督耶穌裡都成為一了。” 讓我們回到第六條誡命:“不可殺人”。我們知道上帝要求我們這樣做,但我們卻一次又一次地失敗了。
 
作為一個教會,我們必須逐漸理解、意識我們家人所受的傷害。雅各書 2:14-17 提供了有說服力的信息:“我的弟兄們,人若說他有信心,卻沒有行為,有甚麼益處呢?這信心能救他嗎?如果有弟兄或姊妹缺衣少食,而你們中間有人對他們說:「平平安安地去吧!願你們穿得暖,吃得飽。」卻不給他們身體所需用的,那有甚麼用處呢?照樣,如果只有信心,沒有行為,這信心就是死的。” 我們知道哀思和祈禱是不夠的。但當我們不想讓弟兄姊妹的痛苦改變我們的時候,哀思和祈禱是很容易給予的。
 
我們必須和那些因為仇恨而害怕要離開家的亞洲家人一起承受痛苦。我們必須承擔我們非裔家庭的重擔,他們的身心一生都遭受著漠視和不尊重。 我們必須與我們的拉丁裔家庭一起承擔重擔,他們常被要求 “說英語或回到你原來的地方”。這些都是輕罪。我們知道暴力和死亡的故事在每個社區都很常見。我承認LGBTQ社群也經歷過這些事情,但今天我寫的是種族主義暴力。
 
我們大多數人會說,“我沒有辦法承受那麼多的痛苦”。這是事實,我們不能。我們無法承受整個世界的痛苦。所以耶穌做到了。主來這世上體驗我們的肉體、我們的痛苦、我們的愛與恨。耶穌知道。我永遠都會為此來感謝耶穌。我倚靠祂所給我的力量與同情心,來真正的陪伴我的家人被殺害或被折磨的痛苦。這是沉重而艱難的事情。教會可以承受,因為我們有聖靈的力量在我們裡面,且上帝給了我們彼此。 俗話說:有人分擔,憂愁減半。
 
這是我們的呼召:家人。我們必須倚靠耶穌的愛、聖靈的力量及我們心愛的造物主設計我們成為一家人的呼召。我們必須共同努力,才能跟和我們不一樣的人過得好。黑人的命也是命。移民是我們歸來的家人。福音以地球上的各種語言宣講。作為一個教會,我們必須活在這些真理中。作為您的主教(監督),我將繼續與我們的有色人種的兄弟姐妹會面、祈禱和學習,並因他們的經歷做出改變。我會傾聽社區的需求,努力提供資源和正義。 這需要時間,我希望不用太久。但我要求對這些事情擔負起責任,並祈禱您能和我一起為我們每個家人打造一個更安全的世界。
 
您的姐妹
主教(監督)
Brenda Bos
Southwest California Synod of the ELCA | (818) 507-9591 | news@socalsynod.org | www.socalsynod.org