Announcement from the Rt. Rev. Douglas J. Fisher
Lifting All Diocesan COVID Restrictions Except One
June 29, 2021

Dear Friends in Christ,

I will be forever grateful for the faithful ways our congregations have responded to the challenges of the Pandemic. It has been a long journey. Yet even when our buildings were closed, the mission of the Church was wide open. Your decisions as to how to conduct worship were guided by science and love of neighbor. In the process, we remembered together that the Church is the people.

The world around us is now opening up again and restrictions are being lifted. This, also, is being guided by science and love of neighbor. Thank God for the vaccines that have brought us into a new and freer era. In my last written statement about in-person worship (March 24, 2021), I encouraged church leaders, ordained and lay, to make decisions based on your local contexts. We are one in Christ, but our circumstances are not the same. Since that time, our congregations have been moving back into their buildings at their own pace, with my full support. In your context, you may choose to continue to wear masks. Church leaders are encouraged to be in dialogue with families with young children to see what they need to feel safe in church. With God’s help we will continue to find ways to move forward.

Along the way, we have learned much about how to do on-line worship well. It requires work and attention. It is worth it. Again, depending on your context, see if you can continue on line presence in addition to in person worship. I have heard so many stories about shut-ins and others, near and far, who have been able to feel a part of our communities because of this good work. 

With one exception, I write to you now to say that I am lifting all diocesan restrictions previously placed on in-person worship. Here is the one guideline we will keep in place: I encourage you, at least for now, to continue to offer Holy Communion with bread only. This is a guideline and not a mandate. Our people have many different perspectives on receiving from the Cup at this time. I know that some really want the return of the Cup. Others do as well, but see it as too risky. Holy Communion expresses our unity in Christ: though we are many, we are One. Yet it seems to me as if, at least for now, the common Cup may be a source of division and anxiety. I think of St. Paul’s wise council to those followers of Jesus in Corinth, when he wrote that all things may be lawful but not necessarily beneficial. I encourage you to wait a little while longer before restoring this vital element of our worship.

Throughout the Pandemic I have relied on advice and counsel from our Deans (Aileen DiBenedetto, Tanya Wallace, Michael Tuck, Nancy Webb Stroud and previously, Peter Swarr) and Canons Rich Simpson and Vicki Ix. Their wisdom, deep faith and generosity of time have been a great grace to me. Our weekly meetings helped me, and all of us, to model for our diocese what it means to be guided by science and love of neighbor. While we are taking a break for the summer, our meetings will resume on a regular basis for prayer and reflection as we face the work that now lies ahead of us. We remain, through it all, blessed to follow Jesus in his mission of mercy, compassion and hope. I am inspired by your faithful commitment to the Good News that the Living God is with us in all things.

In Christ,
The Rt. Rev. Douglas J. Fisher
Bishop of Western MA
Levantando todas las restricciones diocesanas sobre el COVID excepto una
29 de junio de 2021

Queridos amigos en Cristo,

Estaré eternamente agradecido por la forma fiel en que nuestras congregaciones han respondido a los desafíos de la pandemia. Ha sido un largo viaje. Sin embargo, incluso cuando nuestros edificios estaban cerrados, la misión de la Iglesia estaba abierta de par en par. Sus decisiones sobre cómo llevar a cabo la adoración fueron guiados por la ciencia y el amor al prójimo. En el proceso, recordamos juntos que el la Iglesia es el pueblo.

El mundo que nos rodea se está abriendo de nuevo y se están levantando las restricciones. Esto, también, esta siendo guiado por la ciencia y el amor al prójimo. Gracias a Dios por las vacunas que nos han traído a una era nueva y más libre. En mi última declaración escrita sobre la adoración en persona (24 de marzo), animé a los líderes de la iglesia, ordenados y laicos, a tomar decisiones basadas en sus contextos locales. Somos uno en Cristo, pero nuestras circunstancias no son las mismas. Desde ese momento, nuestras congregaciones han estado regresando a sus edificios a su propio ritmo, con todo mi apoyo. En su contexto, puede optar por seguir usando máscaras. Se les anima a los líderes de la iglesia dialogar con las familias con niños pequeños para ver qué necesitan para sentirse seguros en la iglesia. Con la ayuda de Dios, continuaremos encontrando formas de seguir adelante. 

A lo largo del camino, hemos aprendido mucho sobre cómo hacer bien la adoración en línea. Requiere trabajo y atención. Vale la pena. Nuevamente, dependiendo de su contexto, miren si puede continuar en línea además del culto en persona. He escuchado tantas historias sobre personas encerradas y otros, cercanos y lejanos, que se han podido sentir parte de nuestras comunidades por esta buena obra.

Con una excepción, les escribo ahora para decirles que estoy levantando todas las restricciones diocesanas sobre la adoración en persona. Aquí está la única pauta que mantendremos en su lugar: Yo os animo, al menos por ahora, a seguir ofreciendo la Sagrada Comunión sólo con pan. Esto es una guía y no un mandato. Nuestra gente tiene muchas perspectivas diferentes sobre la recepción de la Copa en este momento. Sé que algunos quieren mucho el regreso de la Copa. Otros también la quieren, pero la ven como demasiado arriesgado. La Sagrada Comunión expresa nuestra unidad en Cristo: aunque somos muchos, somos Uno. Sin embargo, me parece que, al menos por ahora, la Copa común puede ser una fuente de división y ansiedad. Pienso en el sabio consejo de San Pablo a los seguidores de Jesús en Corinto, cuando él escribió que todas las cosas pueden ser legales, pero no necesariamente beneficiosas. Les animo a que esperen un poco mientras tanto antes de restaurar este elemento vital de nuestra adoración.

A lo largo de la pandemia, he confiado en el consejo de nuestros decanos (Aileen, Tanya, Michael, Nancy y anteriormente, Peter) y Canónigos Rich Simpson y Vicki Ix. Su sabiduría, fe profunda y la generosidad de tiempo han sido una gran gracia para mí. Nuestras reuniones semanales me ayudaron, y todos nosotros, para modelar para nuestra diócesis lo que significa ser guiados por la ciencia y el amor al vecino. Mientras nos tomamos un descanso durante el verano, nuestras reuniones se reanudarán con regularidad para la oración y la reflexión al afrontar el trabajo que ahora tenemos por delante. Permanecemos, a través de todo, bendecido por seguir a Jesús en su misión de misericordia, compasión y esperanza. Estoy inspirado por su fiel compromiso con la Buena Nueva de que el Dios Viviente está con nosotros en todas cosas.

En Cristo
El Rt. Rev. Douglas J. Fisher 
Obispo de MA Occidental
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