Hoy quiero compartir acerca del gozo. Puedes decir, hermano, quieres hablar de gozo en medio de esta crisis, sí. Podemos tener gozo en medio de la crisis. El gozo es un regalo de Dios, no tiene nada que ver con circunstancias externas o cosas materiales; lo recibimos a través de la comunión con Dios y obediencia a su voluntad.

Jesús siempre experimentó este gozo celestial porque hizo la voluntad del Padre en la tierra.

Hebreos 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Mirar a Jesús es seguir su ejemplo. Vamos a seguirlo y experimentar el gozo de la obediencia.

Juan 15:10-11 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.

El gozo es el resultado de la obediencia a los mandamientos de Cristo. Puedes ver sus promesas, si caminas en obediencia a su palabra. Su gozo, el gozo celestial permanece pleno en ti y nunca se acaba.

Mateo 25:21-23 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

El Señor comparte este gozo con aquellos que son fieles y caminan en comunión con Él.

El amor de Dios es incondicional. Para nosotros disfrutar la experiencia de su amor depende de nuestra obediencia, lo mismo con el gozo.

El gozo del Señor es tu fortaleza (Nehemías 8:10).

Cuando vivimos de acuerdo con la voluntad de Dios, obedecemos Su palabra, trae gozo y fortaleza a nuestras vidas.

Salmos 27:6 Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.

Ahora no es el momento de bajar la cabeza por el temor, persecución, incredulidad o pestilencia. Ahora es un buen momento para cantar alabanzas al Señor y caminar en obediencia. Hazlo ahora y experimentarás el gozo y la fortaleza que viene del Señor.

Las cosas de este mundo pueden traerte alegría, pero es por un momento, luego se acaba. Pero, el gozo que viene del Señor permanece.
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