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La última Misión Cumplida
Desde el principio de la existencia de la humanidad, Dios siempre anheló tener una relación íntima con nosotros. Después de que Adán y Eva comieron del árbol prohibido y su pecado les separó de Dios, Él inició su plan maestro de redimir a toda la humanidad a través del sacrificio de su Hijo unigénito, Jesucristo, en la cruz de Calvario.  

No podemos imaginar la profundidad del amor de Dios por toda la humanidad. Dios hará todo lo posible para alcanzarnos y mostrarnos su amor ilimitado e inagotable. Un amor tan grande que los seres finitos como nosotros no lo podemos medir. Es por eso que el Apóstol Pablo dice en Romanos 8:35-39: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Se puede entrever ejemplos del amor incondicional de Dios en varios siervos de Dios en la Escritura. Moisés fue uno de estos ejemplos en Éxodo 32:31-22. Mientras él estaba en el monte recibiendo los diez mandamientos de Dios, los Israelitas estaban adorando al becerro de oro . Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. Moisés demostró un amor dado por Dios, un amor incondicional por su pueblo. Un pueblo que se había rebelado en contra de él varias veces, pero aun así, Moisés estaba dispuesto a ser eternamente condenado para poderles salvar.   

Cristo vino a entregarse como nuestro sacrificio para que no estuviéramos eternamente perdidos sin él. Recuerde, Dios le ama sin condiciones y la única razón por la cual podemos mostrar el amor aun en su forma más sencilla, es porque Dios primero nos amó y somos creados a su imagen.
Durante esta crisis de COVID-19 estamos viendo muchos héroes que están arriesgando sus vidas para ayudar a otros. Muchos de los que trabajan en la salud pública han salido de sus casas para no traer el virus a casa e infectar a sus seres queridos. Jane, una enfermera de emergencia de Philadelphia, recientemente dijo al HuffPost que se mudó de la casa de sus padres para evitar pasar el virus a ellos. Una terapista cardiopulmonar en un hospital en Las Vegas, dijo que su hija, que sufre de inmunosupresión, tuvo que mudarse a la casa de su padre. Ella dijo que, aunque le extraña mucho, estaba muy preocupada porque no quería llevar nada a casa que pudiera infectar a si familia.
  
Hay que pensar en los otros profesionales médicos que están trabajando horas excesivas en el frente de la pandémica sin las protecciones esenciales necesarias. También hay que pensar en los cajeros que siguen cobrando nuestras compras y los carteros que siguen entregando nuestro correo. Este amor altruista y de sacrificio es el ejemplo perfecto de amor de Dios para todos nosotros.

Cristo ha hecho por nosotros lo que estos héroes están haciendo ahora porque sin su sacrificio, no podríamos sobrevivir esta pandémica. No tuvimos la forma de pagar la deuda por nuestro pecado que nos mantuvo separados de Dios, por tanto, Cristo vino y se hizo nuestro sacrificio y dio a toda la humanidad una razón para tener esperanza, amor, de creer, y de vivir de nuevo.  

Cuando Cristo vino a este mundo, Él vino para traer un Reino nuevo. Habrá un cielo nuevo y una tierra nueva cuando Cristo venga en toda su gloria para reinar. Si usted no ha respondido a la invitación de Dios, entonces le invito ahora mismo a recibir la obra redentora de Cristo en la cruz por sus pecados y deje que el amor incondicional de Dios inunda su corazón y alma. When Christ came to this world He came to usher in a new Kingdom.   

¡Él ha resucitado, sí, se ha resucitado! 
Vince McCarty
Presidente interino
Seminario Bíblico Inste Global | inste.org | (515) 289-9200