¡Vive libre como siempre has querido!




¿Puedes imaginarte caminar con una sombrilla abierta todo el día, todos los días temiendo que vaya a llover? Pues así es la preocupación, y  debemos reconocer que la preocupación no le agrada a Dios. 
No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

¡Debemos entregar nuestras preocupaciones a Dios, en lugar de estarles dando vueltas y vueltas improductivamente! Debemos dejar de orar por nuestros problemas y seguir ahogándonos en la incertidumbre. El apóstol Pablo es claro:  la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos. 

Quiero que hagas una lista  sobre las cosas que te preocupan.  Analiza y piensa en cuáles preocupaciones puedes actuar para darles solución, aquellas que estás evitando, o en las que no puedes hacer absolutamente nada.   ¿Algunas son realmente problemas tuyos o son de alguien más? Piensa en todo esto, y por último, pasa tiempo con Dios para platicarle tu lista. Pídele sabiduría, paz, paciencia, y lo más importante ¡ entregáselas a Él! Es decir, realmente confía en el Señor con todo tu corazón, y  toma el compromiso de no darle ni un minuto más de de tu tiempo a estas inquietudes y enfócate en trabajar en las que sí puedes solucionar. 

Y recuerda que s i podemos enfocarnos y alimentar nuestra mente de las cosas que Dios nos ofrece en su Palabra, enfrentarás las preocupaciones de una manera más sabia. Nuestro comportamiento y pensamientos, determinan el resultado que obtenemos en la vida. 






Tu amigo, 
Randy O. Morrison.

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