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The Newsletter of the Fair Housing Justice Center
 

“No pensé que sería tan difícil”

 

LA HISTORIA DE VIVIENDA JUSTA DE BARBARA

Encontrar un apartamento en la Ciudad de Nueva York o en sus suburbios puede ser todo un reto. Si eres parte de los 3.9 millones de personas adultas con discapacidades en Nueva York, esta tarea, que ya es difícil, se vuelve exponencialmente más complicada.

 

Barbara, quien vive sola y tiene una discapacidad física, conoce bien estos desafíos. Cuando se mudó a su actual apartamento en Long Island, Barbara supuso que el propietario la ayudaría a hacer su hogar más accesible.

 

Barbara vive en un dúplex, con una escalera que separa los dos pisos de su casa. Aunque no usa silla de ruedas, sus problemas de movilidad hacen que subir y bajar las escaleras sea difícil. Sabía que una silla salvaescaleras mejoraría mucho su calidad de vida, pero cuando contactó al propietario para preguntar sobre la posibilidad de instalar una en su unidad, él se negó rotundamente a ayudarla.

 

“Me quedé en shock”, contó. El propietario insistió en que no pagaría ninguna parte de la modificación ni la ayudaría a encontrar una empresa confiable para hacer la evaluación e instalación de la silla salvaescaleras.

 

Una silla salvaescaleras puede costar entre $2,000 y $5,000 dólares: un precio alto para poder usar y disfrutar plenamente tu hogar. Barbara explicó la frustración que sintió al darse cuenta de que tendría que cubrir todo el costo ella sola. “De verdad pensé que el propietario se encargaría de eso; si no, habría considerado no rentar el apartamento. Apenas pude juntar el dinero para el depósito, así que una silla salvaescaleras estaba fuera de mi alcance”.

 

Barbara empezó a llamar a organizaciones locales para averiguar sobre otras opciones de ayuda. Le hablaron de varios programas que ofrecen servicios de modificación, pero solo para propietarios de vivienda. “Esto es ridículo”, pensó. “¿Y los que rentamos?”

 

Finalmente, alguien refirió a Barbara al Centro de Justicia para la Vivienda Justa (FHJC), donde conoció el Fondo de Accesibilidad a la Vivienda Adele Friedman  (AFHAF), que ofrece asistencia financiera específica a inquilinos para modificaciones relacionadas con la discapacidad. Una de las especialistas en admisión y alcance del FHJC se comunicó con Barbara para explicarle el proceso, y en poco tiempo, Barbara ya tenía una silla salvaescaleras en su hogar. “En realidad fue una experiencia muy sencilla”, compartió.

 

Barbara lleva ya algunos meses usando la silla salvaescaleras. Al reflexionar sobre el año que vivió sin ella, recuerda lo diferente que era su vida diaria. Debido a sus problemas de movilidad, Barbara solo podía subir y bajar las escaleras una vez al día. “Sin la silla salvaescaleras”, explicó, “habría tenido que empezar a dormir en el sofá del primer piso”.

 

Cabe destacar que, aunque la discriminación en la vivienda por motivos de discapacidad está prohibida en todo el país bajo la Ley de Vivienda Justa y otras leyes y regulaciones federales, las responsabilidades financieras de los propietarios varían según las leyes estatales y locales. Si Barbara hubiera vivido solo a unas cuantas millas de distancia, por ejemplo en Queens o en cualquier otro condado de la Ciudad de Nueva York, su propietario habría sido responsable de cubrir el costo de la modificación, gracias a disposiciones específicas de la Ley de Derechos Humanos de la Ciudad de Nueva York.

 

Estar al tanto de estas diferencias permite a las personas informarse plenamente sobre sus derechos de vivienda justa y mejorar su situación de vida. Barbara admite que las reglas y regulaciones son complejas y se pregunta: “¿Quién podría saber todo esto, todas estas leyes?” Sin embargo, anima a otras personas con discapacidades que enfrenten una situación similar a informarse sobre sus derechos y a no rendirse. “Solo hay que seguir adelante”.

 

Este boletín es parte de la iniciativa de alcance Mi Historia de Vivienda Justa del FHJC, la cual es posible gracias a la financiación de una subvención de la Iniciativa de Educación y Alcance (EOI) del Programa de Iniciativa para la Vivienda Justa (FHIP) del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD) de EE.UU. Para leer las otras historias de la serie a medida que se publiquen, haga clic AQUÍ o visite bit.ly/FHJCmfhs.

 

 

La misión del FHJC, una organización de derechos civiles sin fines de lucro, es eliminar la discriminación en la vivienda, promover políticas y programas que fomenten comunidades abiertas, accesibles e inclusivas, y fortalecer el cumplimiento de las leyes de vivienda justa en la región de la Ciudad de Nueva York.

 
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