Opening Acts 
The Newsletter of the Fair Housing Justice Center
 

«Dijo que iba a ser sincero con nosotros».

 

LA HISTORIA DE VIVIENDA JUSTA DE STEVEN Y MAYA

Recién casados y deseosos de construir un futuro juntos, Steven y Maya (estos no son sus nombres reales), una pareja joven afroamericana que vive en Staten Island, comenzaron a buscar un apartamento más grande —un hogar con suficiente espacio para formar una familia y echar raíces.

 

Empezaron a buscar en línea apartamentos de dos habitaciones en su vecindario actual de Staten Island y en áreas cercanas—lugares que les gustaban y donde se sentían cómodos. Se comunicaron con agentes inmobiliarios para coordinar visitas, y Maya era quien se encargaba de las llamadas telefónicas.

 

“Eso viene de años de experiencia como hombre negro, donde mi voz y mi apariencia pueden asustar a otras personas, sin que yo tenga la culpa,” dice Steven. “Sé cómo funciona esto. Mi acento se nota más que el de ella. Si la escuchan a ella, será más fácil. Ella recibe una buena respuesta desde el principio”.

 

La pareja visitó varios apartamentos durante varias semanas. Llegaban puntuales y preparados a las citas, y daban seguimiento de inmediato. Pero después de algunas visitas, empezaron a notar un patrón.

 

“Nos decían que calificábamos, que nuestro historial de crédito era perfecto, que nuestros ingresos combinados eran excelentes,” cuenta Maya. “Programábamos la cita y los dos íbamos juntos a ver el apartamento, pero en cuanto nos veían en persona, todo cambiaba”.

 

De repente, dejaron de responder a sus correos electrónicos. Las llamadas de seguimiento no recibían respuesta. Varias veces, los agentes inmobiliarios decían que las unidades ya estaban rentadas, aunque seguían apareciendo en línea.

 

Un agente inmobiliario, que al principio había mostrado mucho interés en rentarles, finalmente fue directo.

 

Como quería conseguir inquilinos calificados para la unidad, pero no podía mostrarles el apartamento en persona, el agente invitó a Steven y Maya a verlo por su cuenta.

 

Con tres habitaciones —más que suficiente para formar una familia—, el apartamento era exactamente lo que habían estado buscando. Dijimos: “OK, esto es lo que queremos. Nos imaginamos viviendo ahí”. Se apresuraron a entregar toda la documentación requerida, motivados por la buena disposición y el entusiasmo del agente inmobiliario.

 

El agente inmobiliario entonces les pidió que enviaran fotos de sus ID. Por primera vez, el agente vio que eran afroamericanos.

 

La comunicación, que antes era tan rápida y atenta, se detuvo de repente. No hubo confirmación ni respuesta. Finalmente lograron comunicarse con el agente, solo para que les informara que su solicitud había sido rechazada.

 

Al principio, el agente les dio una excusa sin sentido sobre que supuestamente vivían en Brooklyn, lo cual no era cierto y no tenía nada que ver. Pero cuando Steven y Maya decidieron insistir, se encontraron con una confesión impactante:

 

“Dijo que iba a ser sincero con nosotros: que el dueño simplemente no quería rentar a personas negras”.

 

La pareja se quedó atónita. Escuchar un racismo tan descarado y expresado de manera tan abierta fue chocante.

 

Steven y Maya temían que nadie les creyera. No habían grabado la conversación ni tenían ninguna prueba documentada. Se comunicaron con el Fair Housing Justice Center (FHJC), sin esperar mucho, pero sintiendo el deber de compartir su experiencia.

 

El FHJC inició una investigación y finalmente se unió a Steven y Maya para presentar una demanda contra los agentes inmobiliarios, los dueños de la propiedad y la agencia de bienes raíces por discriminación racial. La demanda está actualmente pendiente en el Distrito Este de Nueva York.

 

En 2025, en una de las ciudades más diversas del mundo, a Maya y Steven se les negó una oportunidad justa de acceder a una vivienda por el color de su piel. Esta práctica no solo es inmoral, es ilegal. Sin embargo, como muestra su experiencia, el prejuicio racial en la vivienda sigue siendo común.

 

Desde entonces, Maya y Steven han encontrado un hogar y ahora están criando al hijo por quien tanto lucharon para conseguir una vivienda. Aun así, siguen comprometidos a llevar su caso hasta el final. “Quiero saber que hice algo para evitar que esto le pase a otra persona”, dice Maya. “Saber que esto es algo que nuestro hijo también podría enfrentar por el color de su piel” solo ha fortalecido su determinación. Ellos nunca buscaron una pelea; simplemente querían una oportunidad justa de acceder a una vivienda.



 

Este boletín es parte de la iniciativa de alcance Mi Historia de Vivienda Justa del FHJC, la cual es posible gracias a la financiación de una subvención de la Iniciativa de Educación y Alcance (EOI) del Programa de Iniciativa para la Vivienda Justa (FHIP) del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD) de EE.UU. Para leer las otras historias de la serie a medida que se publiquen, haga clic AQUÍ o visite bit.ly/FHJCmfhs.

 

 

La misión del FHJC, una organización de derechos civiles sin fines de lucro, es eliminar la discriminación en la vivienda, promover políticas y programas que fomenten comunidades abiertas, accesibles e inclusivas, y fortalecer el cumplimiento de las leyes de vivienda justa en la región de la Ciudad de Nueva York.

 
Fair Housing Justice Center