Made for Rejoicing?
Dec. 17, 2017 - Third Sunday in Advent
Isaiah 61:1-4, 8-11  ; 1 Thes 5:16-22 ;  John 1:6-8, 19-28
By Bill Cotton   revcottonhill@hotmail.com
 
1 Thes 5:16 -“Rejoice always, pray without ceasing, give thanks in all circumstances for this is the will of God in Jesus for you.”

Under the reign of Oliver Cromwell, the Church treated the Advent season as a serious moment that resembled Lent. Puritan England did its best to smother joy—no lights, no trees, no fun. Indeed, one could be sent to prison for the sin of frivolity. Christmas decorations were out!

But the third Sunday in Advent, despite the Puritan shadow, was also a time when a bit of light broke through—what some would call “legitimate joy” was allowed to creep in.

Have you wondered why John Wesley has no Christmas sermons? His mom was a Puritan. And the real mystery is how Charles was able to produce such wonders as “Hark! The Herald Angels Sing.”

There is something about the human spirit that demands joy: we are made for rejoicing! Indeed, according to the Psalmist, “Our Creator, the one who abides in the heavens, sits and laughs.”

Once we moved to a small Swedish community. It was a bit of a shock to our kids to transfer from one of the largest schools in Iowa to the smallest. Our son Steve, who was in the band and loved the trumpet, was especially discouraged. But he and two friends decided to start their own band and asked if they might rehearse in the church. The trustees thought it would be fine, especially when they learned that the boys were practicing “Joy to the World.” Of course, they didn’t know it was the Three Dog Night version. To hear those words “Jeremiah was a bull frog” hammered out was a bit much. But Steve won them over, because he was willing to play taps standing on the windswept frozen hillside when the American Legion called for the burial of one of their members.

I think the human spirit is made for joy—starved for joy— especially in this year of our Lord, 2017. Some say that cynicism has replaced rejoicing, the lie trumps truth, and violence is the norm. Still, as I drove along recently, a country singer was doing the Jingle Bell Rock, and as rain began melting dust on my windshield, I thought, “I see raindrops on my window; joy is like the rain”—and kids will be singing, “I’ve got the joy joy down in my heart—where?—down in my heart to stay.” Superficial, yes a bit, but folks will gather for the annual Handel’s Messiah sing-along… some tone deaf…and some of us will search for a midnight communion service. (You can’t have the real thing without the late service.) 

However, to find the real joy is to seek reconciliation. In the course of the year, we have let some folk down, put distance between us, said some bad stuff and thought even worse. Without reconciliation, our lives clog up like a drain pipe allowing only a trickle of good will—and a smell not unlike passing one of those awful pig or poultry confinement places that spoil Iowa country living these days. So we need to make peace with each other and with ourselves.

In the terrible days following World War II, Karl Barth gathered what was left of a seminary community and began his Fall lectures, standing in the partial shell of a great broken church. Many somber young people gathered in to listen to this wise old man who resisted Hitler. Barth said to them:  The world was lost and Christ is Born—Rejoice, O Christendom!  Those words seem to fit each generation. So I say again, Let us rejoice—God is with us still!

Prayer
Dear God, the light shines and in you there is no darkness at all. Awaken a new spirit within us and among us, that joy might be the new response to a world grown cynical, apart, and afraid. And we ask that you hasten the day when this broken world is reunited with all who seek for justice, joy and peace—Amen

Good book:  Christmas: A Candid History , by Bruce Forbes. Great stuff on the secular look at Christmas.
¿Hechos para regocijar?
Tercer domingo de Adviento – 17 diciembre, 2017
Isaías 61:1-4, 8-11; 1 Tesalonicenses 5:16-22; Juan 1:6-8, 19-28

Por Bill Cotton revcottonhill@hotmail.com
 
1 Tesalonicenses 5:16 Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
 
Bajo el reino de Oliver Cromwell, la Iglesia trataba a la temporada de Adviento como un momento serio que se parecía a la Cuaresma. Inglaterra bajo los Puritanos hacía lo posible para ahogar al gozo – no había luces, no había árboles, no había diversión. De verdad, una persona podía ser encarcelado por el pecado de frivolidad. ¡Los adornos para la Navidad no eran permitidos! Pero el tercer domingo en Adviento, a pesar de la sombre de los Puritanos, era un tiempo cuando un poco de luz entraba – lo que algunos nombrarían “regocijo legítimo” sí fue permitido entrar a hurtadillas.

¿Se ha preguntado jamás por qué Juan Wesley no tiene ningunos sermones sobre la Navidad? Su madre era Puritana. Y el misterio verdadero es cómo Carlos podía producir maravillas como “Oíd un son en alta esfera.”

Hay algo en el espíritu humano que exige alegría: ¡somos creados para regocijar! De verdad, según el Salmista, “Nuestro Creador, el que vive en los cielos, sienta y se ríe.”

Una vez nos mudamos a una comunidad pequeña de suecos. Era algo de un choque a nuestros hijos transferir de una de las escuelas más grandes en Iowa a la más pequeña. Nuestro hijo Steve, quien estaba en la banda y le encantaba la trompeta, estaba especialmente desanimado. Pero él y dos amigos decidieron comenzar su propia banda y pidieron ensayar en la iglesia. El consejo de fideicomisarios creía que no había problema, especialmente cuando aprendieron que los jóvenes practicaban “Dichosa tierra, proclamad.” Claro, no sabían que era la versión rock de Three Dog Night. El oír esas palabras “Jeremías era rana toro” era un poco demasiado. Pero, Steve los convenció, porque estaba dispuesto de tocar el toque de silencio [Taps] parado en la ladera barrido por el viento y congelado cuando el American Legion le llamó para enterrar a uno de sus miembros.

 Creo que el espíritu humano es hecho para la alegría – anhela la alegría porque es privado de ella – especialmente en el año 2017. Unos dicen que el cinismo ha reemplazado el regocijo, que la mentira triunfa a la verdad, y que la violencia es la norma. Todavía, cuando manejaba, un cantante country cantaba “Cascabeles Rock,” y como la lluvia comenzaba a derretir el polvo en mi parabrisas, creí, “Veo gotas de lluvia en la ventanilla, la alegría es como la lluvia” – y los niños cantarán, “Tengo la alegría, alegría, alegría en mi corazón, ¿dónde? – en mi corazón para quedarse.” ¿Superficial? – sí, un poco, pero personas se reúnen para el acompañamiento anual del Mesías de Handel . . . algunos que no tienen oído . . . y algunos de nosotros buscaremos un servicio de nochebuena con la santa comunión. (No se puede la cosa verdadera sin el servicio de medianoche.)

Sin embargo, el encontrar el gozo verdadero es buscar reconciliación. Con el transcurso del año, hemos decepcionado a unos, hemos puesto distancia entre nosotros, hemos dicho malas cosas y hemos pensado cosas peores. Sin reconciliación, nuestras vidas tienen obstrucciones como un tubo que solo deja pasar un hilo de benevolencia – y un olor semejante al pasar uno de esos encierros de cerdos o pollos que arruinan el campo de Iowa estos días. Así que necesitamos hacer paz uno con el otro y también con nosotros mismos.

En los días terribles de la Segunda Guerra Mundial, Karl Barth reunió a los que todavía vivían de una comunidad del seminario y comenzó sus conferencias del otoño, parado en el armazón parcial de una gran iglesia rota. Muchos jóvenes sombríos se reunieron para escuchar a este hombre viejo y sabio quien resistía Hitler. Barth les dijo: El mundo estaba perdido y Cristo es nacido – ¡Regocijad, O Cristiandad!  Estas palabras parecen caber a cada generación. Así que repito, ¡Que regocijemos – Dios todavía está con nosotros!
 
Oración
Querido Dios, la luz brilla y en ti no hay tinieblas. Despierta dentro de y entre nosotros un nuevo espíritu, para que el regocijo sea la nueva respuesta a un mundo que se puesto cínico, separado, y temeroso. Y pedimos que apresures el día cuando este mundo roto sea reunido con todos que buscan justicia, alegría, y paz – Amén
 
Buen libro: La Navidad: Una Historia Cándida [Christmas: A Candid History], por Bruce Forbes. Buenas cosas sobre una mirada secular de la Navidad.