"Does Lady Liberty's Light Still Shine?"
2 Samuel 1:1,17-27; Psalm 131:13-15;
Lamentations 3:22-33 and Psalm 30;
2 Corinthians 8:7-15; Mark 5:21-43
July 1, 2018
By Bill Cotton revcottonhill@hotmail.com

“The steadfast love of the Lord never ceases, God’s mercies never come to an end. They are new every morning; great is thy faithfulness.” Lamentations 3:22 ff.   

Lamentation may seem strange on the Sunday before the 4 th of July. This writing is credited to the weeping prophet Jeremiah. Judah has fallen. Families are broken and carried away into exile. The lament, the cry is heard in the land. I find comfort in the words,  “The steadfast love of the Lord never ceases, God’s mercies never come to an end.”  And we recognize in the text words of the hymn Great Is Thy Faithfulness.

For the impatient among us, we are called to wait. But waiting is not passive—in scripture it always has a hopeful future. We wait in hope.

July is important to me for another reason. Uncle Sam sent me a letter on my eighteenth birthday one July that made me a conscription soldier. Later that year on Christmas Eve, two hundred of us were loaded onto a troopship, the  U.S.S. Fredrick Funston , bound for Korea. When you are 18, seasick, on a ship headed into an uncertain future, I wasn’t so sure about the truth in those words  the steadfast love of the Lord never ceases

As we boarded the ship the “grey ladies” (Red Cross) wished us a Merry Christmas, gave us a cookie and a carton of cigarettes, compliments of Lucky Strike. Later that evening, just at midnight, as we stood on the deck of that ship sailing just off the coast of Alaska, I saw the Northern Lights for the first time and listened as a chaplain read the Christmas Story. 

When life is tough and uncertain, the lament is honest and hopeful.  The steadfast love of the Lord never ceases.

We are living in a moment of time these days that is different from what I have experienced before. Countries that look to us are dismayed. The language written on the base of Lady Liberty calls for those tired and poor souls who seek freedom to come in.

Has the Liberty light gone out? For me, that is the question that I would ask on The Fourth of July this year. The light of freedom for all depends upon our continually reminding each other that the steadfast love of the Lord indeed never ceases. And those words also call forth a lament. We think of children who cannot find their parents. Has the light gone out on Lady Liberty? As a grandpa to 10 grandchildren and two great-grandchildren, I feel the pain of parents stripped from their children. The behavior of our leaders causes me to hang my head in shame and fear. Does Lady Liberty bow her head in shame? Or is she still the light that gives each of us permission to break our silence on behalf of children? 

These days I think of the old weeping prophet—who also went to the bank, bought back the family farm, even as the enemy was at the gate—symbol and sign that the future is with God. Jeremiah was also known as the troubler of Israel. I think he would say to us these days, “Go make some holy noise on behalf of the children!”   
    
Prayer: God, you come to us as Parent and Grandparent this day. Help us to know that your steadfast love is more than emotion—help us to see it as a call to faithfulness and action. All we have needed thy hand has provided. Great is thy faithfulness, Lord, unto me. Amen (United Methodist Hymnal p.140)
       
Note from Bill Cotton: My heartfelt thanks to Rev. Bill Steward for writing the June Memos. As always, you hit it out of the ballpark!


¿Todavía brilla la luz de la Dama de Libertad?
2 Samuel 1:1, 17-27; Salmos 131:13-15; Lamentaciones 3:22-33 y Samos 30;
2 Corintios 8:7-15; Marcos 5:21-43
1 julio, 2018
Por Bill Cotton revcottonhill@hotmail.com
 
El amor del Señor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades.  Cada mañana se renuevan; ¡qué grande es su fidelidad!  Lamentaciones 3:22ff
 
Es posible que Lamentaciones sea extraño el domingo antes del 4 de julio. Esta escritura es acreditada al profeta lloroso Jeremías.  Judá ha caído.  Las familias están rotas y son llevadas al exilio.  La lamentación, el grito se oye en la tierra.  Encuentro consuelo en las palabras,  “El amor del Señor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades”  Y reconocemos en el texto palabras del himno  Grande es tu fidelidad .  

Para los impacientes entre nosotros, la expectación es que esperamos.  Pero el esperar no es pasivo – en las escrituras siempre tiene un futuro lleno de esperanza.  Esperamos en la esperanza.  

Julio me es importante por otra razón.  El Tío Sam (es decir el gobierno del los Estados Unidos) me mandó una carta en mi cumpleaños de 18 años un julio que me convirtió en un soldado conscripto. Más tarde ese año, en la Nochebuena, doscientos de nosotros entramos en un buque de transporte de tropas, el  U.S.S. Fredrick Funston , con destino a Corea. Cuando uno tiene 18 años, está mareado, y en un buque yendo a un futuro incierto, yo no estaba seguro acerca de la verdad en aquellas palabras el amor del Señor no tiene fin.

Como entramos en el buque las “mujeres grises” (La Cruz Roja) nos dieron una “Feliz Navidad,” y nos dieron una galleta y un cartón de cigarrillos, proporcionado por la compañía de cigarrillo Lucky Stirke.  Más tarde esa noche a medianoche, como nos paramos en la cubierta de ese buque, navegando cerca de la costa de Alaska, vi la aurora boreal por la primera vez y escuché al capellán como leía la historia de la Navidad.

Cuando la vida es difícil e incierta, la lamentación es honesta y optimista.   El amor del Señor no tiene fin.

Vivimos en un momento de tiempo esto día que es diferente de lo que he experimentado antes.  País que quieren imitarnos son abatidos.  Las palabras escritas en la base de la Dama de Libertad llama que entren los cansados y los pobres que buscan libertad.  ¿Se ha apagado la luz de la Libertad?  Para mí, ésa es la pregunta que quiero hacer el cuatro de julio esta año. La luz de la libertad para todos depende de nosotros recordándonos unos a otros continuamente que el amor del Señor no tiene fin.  Y esas palabra también requieren la presencia de una lamentación.  Pensamos en niños que no pueden encontrar a sus padres. ¿Se ha apagado la luz de la Libertad? Como abuelo a 10 nietos y a dos bisnietos, siento el dolor de padres arrancados de sus hijos.  El comportamiento de nuestros líderes me causa bajar la cabeza con vergüenza y con temor.  ¿Baja la cabeza con vergüenza la Dama de Libertad?  ¿O es ella todavía la luz que nos da a cada uno de nosotros permiso para romper nuestro silencio por los niños?

Estos días pienso en el viejo profeta lloroso – quien fue al banco, compró de nuevo la granja de la familia, aún como el enemigo estaba en la puerta – símbolo y señal que el futuro es cono Dios.  Jeremías también era conocido como el que perturbó a Israel.  Creo que nos diría estos días, “¡Vaya y haga ruidos por los niños!”
 
Oración: Dios, nos has venido como Padre y Abuelo este día.  Ayúdanos a saber que tu amor es más que emoción – ayúdanos a verlo como un llamado a fidelidad y acción.  Nada me falta, pues todo provees. ¡Grande, Señor, es tu fidelidad! Amén.  (Mil voces para celebrar p. 30)
 
Mis gracias sinceras al Rvdo. Bill Steward por escribir el Memorándum durante el mes de junio.  Como siempre, tuvo mucho éxito.