"Eve and Adam Set Free"
Genesis 3:8-15
June 10, 2018
By Bill Steward – whsteward@mediacombb.net

This week the Revised Common Lectionary invites us to consider the wild relationships that tied God, Eve and Adam together.  

The two humans disobeyed God and ate from the forbidden tree. When confronted, Adam blamed Eve and Eve blamed the snake.  

And (Who expected this?!?) God repented of the consequence promised for disobedience and did not put the two to death. (3:3) There were consequences but they were not fatal. (3:8-24)

For a time after Eve and Adam were expelled from Eden they considered trying to sneak back in. But the gate looked forbidding and the angel with the flaming sword incorruptible. So, with many a backward glance, the two began their journey over the face of the earth, looking for a place to dwell.

Some lands were too hot, others too cold. This place was a death place – a swamp. A few that looked just right proved to be populated by large carnivores whose urgent appetites threatened life and limb. Their long days of searching dragged into years.

Finally, Eve and Adam came to a large, fertile valley. Sweet grasses grew abundantly and a sparkling stream ran through it. Far up one of the valley walls was a clean, dry cave with an apron that caught the first rays of the dawn. Here the two settled down.

And things went well. They tilled the ground. They became parents.

To be sure, it wasn’t Eden. The day a skunk got into the butter crock, they wept and remembered the garden. The day the plow broke on a large rock, they cursed and blamed each other.

But then, one night in spring, when the air was soft and fragrant with the scent of new growth, the two lay on the apron of the cave, unable to sleep. The sky above them was splashed with stars. Every muscle in their bodies ached from the labors of the day.

Suddenly, Eve turned to Adam:
  “Adam, God was wrong! This is what we were meant for!
  To till the ground and raise our grain, to hunt and fish for meat.
  To work all day in the hot sun and feel the sweat drying 
    on our bodies in the cool of the evening.
  To try something and fail and try it again and fail
    and keep on trying until it works.
  To struggle to understand things that make us fear.
  To feel hunger and thirst and pain – and hope!
  THIS IS BETTER THAN EDEN, ADAM.
  THIS IS WHAT WE WERE MEANT FOR.
  GOD WAS WRONG, ADAM, GOD WAS WRONG!”

And God heard these defiant words flung into the deep well of space.

And hearing, God smiled.**

And God still smiles on people who are not quiet and submissive but creative, fierce, stubborn and full of life. After all, we are created in the Holy One’s image, are we not?


**Thanks to William Muehl for retelling this old rabbinic tale.


"EVA Y ADÁN LIBRADOS"
Génesis 3:8-15
10 junio, 2018
Por Bill Steward  whsteward@mediacombb.net
 
Esta semana el leccionario nos invita a considerar las relaciones tormentosas que ataron juntos a Dios, Eva, y Adán.
 
Los dos humanos desobedecieron a Dios y comieron del árbol prohibido. Cuando son confrontados, Adán echa la culpa a Eva, y Eva echa la culpa a la serpiente.
 
Y (¿¡quién esperaba esto!?) Dios se arrepintió de la consecuencia prometida por la desobediencia y no mató a los dos. (3:3) Había consecuencias pero no eran fatales. (3:8-24)
 
Por un rato después de que Eva y Adán fueron expulsados de Edén consideraban tratando de entrar otra vez a hurtadillas. Pero la puerta parecía imponente y el ángel con la espada encendida parecía incorruptible. Así que, con muchas miradas hacia atrás, los dos comenzaron a viajar por la faz de la tierra, buscando un lugar en que podían morar.
 
Algunas tierras eran demasiado calientes, otras demasiado frías. Este lugar era un lugar de muerte – era un pantano. Unos que parecían excelentes eran poblados por carnívoros grandes cuyos apetitos urgentes amenazaban a las vidas y los cuerpos de ellos. Sus días largos de buscar se convirtieron en años.  
 
Por fin, Eva y Adán llegaron a una valle, grande y fértil. Pastos dulces crecían en abundancia y un arroyo brillante pasaba por ella. Muy alto en una de las paredes de la valle había una cueva limpia y seca con una área que recibía los primeros rayos del alba. Aquí los dos se establecieron.  
 
Y las cosas salieron bien. Cultivaban la tierra. Se hicieron padres.
 
Claro, no era Edén. El día cuando la mofeta entró en la vasija de mantequilla, lloraron y recordaron el jardín. El día cuando el arado se rompió en una roca grande, dijeron palabrotas y se echaron la culpa el uno en la otra.
 
Pero entonces, una noche en la primavera, cuando el aire estaba suave y fragrante con el olor de crecimientos nuevos, los dos se echaron en la área que recibía el sol del alba, no podían dormir. El cielo sobre ellos estaba lleno de estrellas. Cada músculo en sus cuerpos dolían a causa de las labores del día.
 
De repente, Eva le dijo a Adán:
“Adán, ¡Dios estaba incorrecto! ¡Esto era nuestro destino!
El cultivar la tierra y crecer nuestro propio grano, cazar y pescar para carne.
Trabajar todo el día en el sol caliente y sentir el sudor secando en nuestros cuerpos en la frescura de la noche.
El intentar algo y fracasar e intentar otra vez y fracasar y seguir intentando hasta que funcione.
El luchar para comprender cosas que nos hacen temer.
El sentir hambre y sed y dolor – ¡y esperanza!
ESTO ES MEJOR QUE EDÉN, ADÁN.
ESTO ES NUESTRO DESTINO.
DIOS ESTABA INCORRECTO, ADÁN. ¡DIOS NO TENÍA RAZÓN!
 
Y Dios oyó estas palabras desafiantes echadas al pozo profundo del espacio.
 
Y al oír, Dios sonrió.**
 
Y Dios sigue sonriendo en personas que no están quietos ni sumisas, sino creativas, feroces, testarudas, y llenas de amor. Pues, somos creados a la imagen de Él que es Santo, ¿no?
 
**Gracias a William Muehl for contando otra vez esta historia vieja rabínica.