"What Happened at Pentecost"
Acts 2:1-11
May 20, 2018 - Pentecost Sunday
By Bill Cotton    revcottonhill@hotmail.com

Perhaps Pentecost comes this year to be the instrument for the salvation of our Church in our present struggle with our identity. We Methodists, (I am not ready to add the name United) are always looking for a method, a way to get us through the tough places. Some call us slow learners–but once we decide, we often get it right in ways that those relieved of a struggle fail. I have a friend who left our fellowship looking to join a “liberal church” (her words).  After a while she came back. She said that she always felt like an example–and very lonely. 

These days I believe that God once again is building the Church. And it is a messy business. That is what the struggle means–God is like Jeremiah’s potter working with the resisting clay, always having to start over–to reshape–rebuild?    

And God the Potter always builds the church with the clay that I would not have chosen. What a motley crowd gathered there in Jerusalem that day called Pentecost. Have you read the list? And each person there heard with understanding. Seems too good to be true. So we ask, what happened at Pentecost, and who were those people? 

Was Cornelius there–a good man but a gentile, common and unclean? What about Saul of Tarsus–going around breathing threats and murder? No one expected to make a church out of people like that. And folks from Crete and Arabia were there, and later that Ethiopian eunuch–a half man excluded by the law from the assembly of the Lord. Was he there? Well, he must have been, because someone gave him a Bible.   

Surely the leaders could have done better. But the spirit of the Lord was in that place–yes, in the very place where it was often said, “You are not my people.” They will be
called the sons and daughters of the living God. This begins to sound like Christian liberty. 

The language of Luke-Acts is amazing. Now we know who is in charge. It is the Spirit of the crucified, resurrected Christ, who died his death outside the gates of the holy city on a dung heap, among the rejected–pointing to the one true God of us all.

Here is the point: The spirit falls where God wills it. It is God’s spirit who will build the church. From the very stones that cry out, God will make a people out of “no people.” Do you wish to be in that number? 

I believe this is the meaning of our current struggle. And in this struggle there are no winners or losers–just folks who have decided to be together for the living of these days.

I thought about all of this a few Sundays ago when our Bishop led us through a process of finding a way to stay together. Later I came across these words:
 
“Now the Lord is the spirit, and where the spirit of the Lord is, there is freedom. And we all with unveiled face, beholding the glory of the Lord, are being changed into his likeness from one degree of glory to another; for this comes from the Lord who is the spirit.”  II Cor. 3:17-18
 
Prayer:  God, we ask that you mold and make us after thy will. You are the potter—we, the too-often-stubborn-and-unyielding clay. Unite us so we can reclaim in great humility our name, The United Methodist Church. We seek your spirit in the name of Jesus the Christ, our only hope for unity.  Amen


" ¿Qué ocurrió en Pentecostés?"
Hechos 2:1-11
20 mayo, 2018 - Domingo de Pentecostés
Por Bill Cotton  revcottonhill@hotmail.com  
 
Quizás Pentecostés viene este año para ser el instrumento de la salvación del la Iglesia en nuestra lucha con nuestra identidad. Nosotros metodistas (no estoy listo añadir el nombre de Unidos) siempre buscamos un método, una manera por la cual podamos pasar por los lugares difíciles.  Algunos nos llaman principiantes lentos – pero una vez que decidimos, frecuentemente lo hacemos bien en maneras que los que no han tenido que luchar fracasan.  Tengo amigo que había partido de nuestra iglesia queriendo juntarse con una “iglesia liberal” (las palabras de ella).  Después de poco tiempo regresó.  Dijo que siempre se sentía como un ejemplo – y se encontraba muy sola.

Estos días creo que Dios construye su iglesia una vez más.  Y es negocio desordenado.  Esto es lo que significa la lucha – Dios es como el alfarero de Jeremías trabajando con barro que resiste, siempre teniendo que comenzar de nuevo – de remodelar – de reconstruir?

Y Dios el Alfarero siempre construye la iglesia con el barro que yo no habría escogido.  Que grupo variopinto se reunió allá en Jerusalén ese día llamado Pentecostés. ¿Ha leído la lista?  Y cada persona allá oyó con comprensión.  Parece demasiado bueno para ser la verdad.  Así que, hacemos la pregunta – ¿Qué ocurrió en Pentecostés, y quiénes eran esas personas?

¿Estaba allí Cornelio – buen hombre pero gentil, común e impuro?  ¿Y Saúl de Tarso – paseándose respirando aún amenazas y muerte?  Nadie esperaba hacer una iglesia de tales personas.  Y personas de Creta y Arabia estaban allá, y más tarde esa eunuco de Etiopía – medio hombre excluido por la ley de la asamblea del Señor.  ¿Estaba allá?  Pues, debe haber estado, porque alguien le dio una Biblia.

Seguramente los líderes podrían haber hecho mejor.  Pero el espíritu del Señor estaba en ese lugar – sí, en el mismo lugar donde frecuentemente fue dicho, “No sois mi pueblo.”  Serán llamados los hijos y las hijas del Dios vivo. Esto comienza a parecer como la libertad cristiana.

El lenguaje de Lucas-Hechos es maravilloso.  Ahora sabemos quien está encargado.  Es el Espíritu del Cristo crucificado y resucitado, quien murió su muerte fuera de las puertas de la ciudad santa en un estercolero, entre los rechazados – señalando al único Dios verdadero de todos nosotros.

He aquí el punto: El espíritu cae donde Dios quiere que caiga.  Es el espíritu de Dios quien construirá la iglesia. De las piedras mismas que gritan, Dios hará un pueblo de los “no es pueblo.”  ¿Quiere Ud. estar entre ellos?

Creo que éste es el significado de nuestra lucha presente.  Y en esta lucha no hay ganadores ni perdedores – simplemente hay personas que han decidido estar juntos para vivir estos días.

Pensaba en todo esto hace unos domingos cuando nuestra obispa nos guió por un proceso de encontrar una manera para que podamos quedarnos juntos Más tarde encontré estas palabras:
 
“El Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.  Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor.” 2 Corintios 3:17-18
 
Oración: Dios, pedimos que nos moldees y que nos hagas según tu voluntad.  Tú eres el alfarero – nosotros somos el barro que demasiado frecuentemente es testarudo e inflexible.  Únenos para que podamos recuperar in gran humildad nuestro nombre, La Iglesia Metodista Unida.  Buscamos tu espíritu en el nombre Jesús el Cristo, nuestra única esperanza para la unidad. Amén.