“Who is clean enough to be with Jesus"
November 18, 2018
By Bill Cotton revcottonhill@hotmail.com
Photo by Kathleen Barry, UMNS
Hebrews:10:16:  "This is the covenant that I will make with them after those days, says the Lord: I will put my laws in their hearts, and I will write them on their minds.”
 
I have been troubled lately. Somehow I now receive the email on Facebook from a group called United Methodists for Covenantal Orthodoxy. As a United Methodist pastor who for many years struggled with “The Word rightly preached,” the very word Orthodox is bothersome. It implies true religion or faith, and those who claim to be orthodox have set themselves apart from the rest of us, and usually there is a judgmental response:  “You do it your way, we will do it God’s way .” (Are they teaching that course in seminary these days?) Some members of this group claim a wisdom that the rest of us do not have. I suspect it has more to do with biology than theology — or having “correct” sexuality.  

Rather than get into the Orthodox fight, or the pure religion struggle, I thought I might suggest some word to give comfort and assurance to those of us unorthodox who bumble along, doing our best to be faithful.

We might begin with another word from Hebrews: “Jesus Christ the same, yesterday, today, forever.” The mission of the Church is to seek an unchanging purpose in an ever changing world. A verse from Wesley’s hymn comes to mind, “to serve the present age our calling to fulfill.” What remains the same in an ever changing world? Obviously we are worlds apart from the 18th century of John Wesley. And not to recognize this, to use the language of an old hymn, “makes certain belief uncouth .” 

For example: We no longer stone our children if they disobey, even if a reading of Leviticus does allow such parental behavior; nor do we insist that women should wear hats in church and be quiet. Paul tells us that love is patient and kind and does not insist on having it’s own way. This word seems to point toward the practice of the art of compromise. Some would argue that compromise is a sell-out to the real thing.

But the choices we make are seldom simply to decide between good and evil. There is also good and better — the making of a compromise that does the least amount of harm in a troubled world. We might call such a struggle as going on to perfection — or to be made perfect in love. This kind of language works as long as we remember the best translation for this use of perfection is  mature .   

Could it be that the search for a “new orthodoxy” (paradoxical statement) has something to do with our using tradition simple to prove one’s point?  

Tradition  is the living faith of the dead — a democracy of the dead or how the saints speak to us.  Traditionalism  is the dead faith of the living, the locking in of a word once spoken as literal truth for all times and places, or getting stuck in time.

Wesley’s great hymn “To Serve the Present Age” is something of a road map for those who are truly seeking.  

In our search for the way, we will not get it right or perfect. But neither did those who were close to Jesus. I find comfort in Paul’s confession that he was untimely born, yet this did not prevent his knowing Jesus and his love. Each of us is untimely born — but not a  second-hand rose. 

The watchword for the faithful is  neighborliness . Again and again Jesus points to loving one’s neighbor as we love ourselves. Love for enemies too, even those with whom we disagree. There can be no selective brotherhood or sisterhood within the Body of Christ, the Church. Nor are we called to be “birds of a feather.” Know this and take it as a rule that whenever we isolate a group of folks, turn them into social lepers, we have just lost Jesus, because he will go and stand with the isolated, and the sinned against.

The last time I looked, I discovered that Jesus was crucified outside the orthodox camp on a dung heap with those who had been cast out as unclean. Here is the new deal: Rather than spending our time trying to decide who is clean enough to be with Jesus, I would suggest that new pastors intent on getting their theology and doctrine right, set aside Facebook for a season, and get out there and visit the folks. If we do as Father Wesley admonished, “Will you visit door to door?” and we promised, “Yes, we will,” we might just discover a new kind of wisdom that makes all of this “who-has-it-right judgment calls”  uncouth.   

Anyhow, what do I know, and why should I care regarding the current spat over who is clean enough theologically or biologically to be included within the body of Christ? I still say often, that I could be wrong, a most unorthodox statement. Lord Have Mercy!
 
Dear God, arm us with jealous care, as in thy sight to live...
“¿Quién es bastante limpio para estar con Jesús?”
18 noviembres, 2018
Por Bill Cotton revcottonhill@hotmail.com
Photo by Kathleen Barry, UMNS
Hebreos 10:16 “Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor:  Pondré mis leyes en sus corazones,  y en sus mentes las escribiré.”
 
He estado preocupado recientemente. De alguna manera ahora recibo correos electrónicos de un grupo nombrado Metodistas Unidos para Ortodoxia de Pacto.” Como pastor metodista unido quien durante muchos años luchaba con “la Palabra predicada correctamente” la palabra ortodoxo es molesta. Implica la religión o la fe verdadera, y los que dicen que son ortodoxos se han puesto aparte de los demás de nosotros, y de ordinario hay una respuesta sentenciosa:  “Pues que Ud. lo haga en su manera, nosotros lo haremos en la manera de Dios.”  (¿Enseñan ese curso en el seminario estos días?) Algunos miembros de este grupo aseguran que tienen una sabiduría que los demás de nosotros no tenemos. Tengo sospechas que trata más con la biología que la teología — o el tener la sexualidad “correcta.”

En vez de entrar en la lucha sobre la ortodoxia, o en la lucha sobre la religión pura, pensaba que podría ofrecer alguna palabra para dar consuelo y aseguranza a los de nosotros que somos poco ortodoxos que trastabillamos haciendo lo mejor que podemos para ser fieles.

Es posible que comencemos con otra palabra de Hebreos: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.” La misión de la Iglesia es buscar un propósito invariable en un mundo que siempre cambia. Una estrofa del himno de Wesley viene a la mente: “servir la época actual para cumplir nuestro llamado.” ¿Qué es invariable en un mundo que siempre cambia? Obviamente estamos muy distantes del siglo XVIII de Juan Wesley. Y el no reconocer eso, para usar el lenguaje de un himno viejo,  “hace tosco la creencia cierta.”

Por ejemplo: Ya no apedreamos a nuestros hijos si desobedecen, aún si leemos que Levítico permite tal comportamiento en los padres; ni insistimos que las mujeres deben llevar sombreros en la iglesia y que deben callarse. Pablo nos dice que el amor es paciente y benigno y no busca lo suyo. Esto parece indicar la práctica del arte de acuerdo mutuo. Algunos dirían que el acuerdo mutuo es traición a la cosa verdadera.

Pero las selecciones que hacemos raramente son simplemente el decidir entre el bueno y el malo.  Hay también el bueno y el mejor — el llegar a un acuerdo mutuo que hace menos daño en un mundo afligido. Es posible que nombremos tal lucha como el seguir hacia la perfección — o el ser hecho perfecto en amor. Esta clase de lenguaje sirve mientras que recordemos que la mejor traducción para este uso de perfección es  maduro .

¿Es posible que la búsqueda para una “nueva ortodoxia” (una declaración paradójica) tiene algo que hacer con el uso nuestro de la tradición simplemente para tener prueba de nuestro punto?

La  tradición es la viva de los muertos — una democracia de los muerto o cómo nos hablan los santos.  El  tradicionalismo es la fe muerta de los vivos, el encerrar una palabra una vez hablada como la verdad literal para todas épocas y todos lugares; es el quedarse atascado en tiempo.

El gran himno de Wesley “El servir a la época actual” es algo de una hoja de ruta para los que verdaderamente estamos buscando.

En nuestra búsqueda para el camino, no tendremos razón siempre, y no seremos perfectos.  Pero ni los que estaban cerca a Jesús eran así.  Hallo consuelo en la confesión de Pablo que era abortivo, pero esto no le impidió conocer a Jesús y a su amor.  Cada uno de nosotros es abortivo — pero no somos una rosa de segunda mano.  

La lema para los fieles es  la buena vecinidad . Una vez y otra Jesús señala al amar al prójimo como nos amamos a nosotros mismos. Debemos amar a nuestros enemigos también, aún con los que diferimos. No puede haber una hermandad selectiva dentro del Cuerpo de Cristo, la Iglesia. Y no somos llamados a ser exactamente lo mismo. Sepan esto y tómenlo como regla que cuando quiera que aislemos a un grupo de personas, que los transformemos en leprosos sociales, acabamos de perder a Jesús, porque él irá y se parará con los aislados, los que han sido los recipientes de nuestros pecados.

La última vez que miré, descubrí que Jesús fue crucificado fuera del campo ortodoxo en un estercolero con los que había sido echados como impuros. He aquí la cosa nueva: En vez de pasar nuestro tiempo intentando decidir quién es bastante limpio o puro para estar con Jesús, sugeriría que nuevos pastores que quieran hacer su teología y su doctrina correctamente, que pongan a un lado Facebook por una temporada, y que salgan y que visitan con la gente. Si hacemos como Padre Wesley nos amonestó, “¿Visitará Ud. de puerta en puerta?” y prometimos, “Sí, lo haremos,” es posible que descubramos una nueva clase de sabiduría que hace  tosco todo esto de quién lo tiene correctamente.

De todos modos, ¿y que sé yo, y por qué debo preocuparme sobre la lucha corriente sobre quién es bastante limpio teológicamente o biológicamente para ser incluido dentro del Cuerpo de Cristo? Todavía repito frecuentemente, es posible que no tenga razón — una declaración definitivamente poco ortodoxa. ¡Que Dios tenga compasión!
 
Querido Dios, ármanos con cuidado celoso, como en tu vista vivir . . .