Our Much-Abused Monarch
November 26, 2017/Christ the Monarch Sunday
Matthew 25: 31-46
By Bill Steward: whsteward@mediacombb.net

It has all come down to this.

After 25 chapters of baptism, wilderness, mountaintops, fury, struggle, threats, healings, exorcisms, blessings, parables, fear, trembling, grief and good-byes, Matthew’s Gospel gives us the last teaching of our Brother Jesus, the despised and rejected one, hours before his capture and crucifixion in Jerusalem.
 
The teaching is traditionally called the Parable of the Last Judgment—though it is not a typical Jesus-parable. For Rome, it was the last insult.
 
Characteristically, Jesus’ parables begin with the familiar:
  • A woman loses a coin;
  • A wealthy land-owner goes on a vacation;
  • A boy runs away from home.
 
But they end with strange Reign-of-God twists:
  • A big party is thrown for the runaway;
  • A one-talent slave reams out an unjust employer;
  • A shepherd leaves 99 sheep untended to seek out one straggler.
 
Matthew 25:31-46 is a PARABLE-IN-REVERSE. It begins with the unfamiliar, the surreal and disorienting apocalyptic Day of Judgment. It ends with everyday scenes of human caring for those whose needs are most basic—those hungry, thirsty, sick, strangers and prisoners.

Jesus twists the theological dagger by sayings those gathered to God in the final judgment will be only those who cared.
 
Preachers can go many non-moralizing ways in the sermon. For example:
  • Exploring the humanism of God, the divine identification with those who suffer: “Truly I tell you, just as you did it to one of the least of these who are members of my family, you did it to me.” (25:40)
  • Or arguing that the reason this parable was so incendiary and offensive to Rome was because Jesus made valuable and visible all the vulnerable ones the Empire discarded. In a world of inequality like the Roman Empire (and the U. S. today), these words undermine all hierarchies.
  • Or quoting John Wesley’s sermon ON VISITING THE SICK: “One great reason why the rich...have so little sympathy for the poor is because they so seldom visit them...one part of the world does not know what the other suffers.”

NOTES ON LECTIONARY PREACHING:
  • I preach from the lectionary but not always from the “primary” gospel. During November I chose “alternative” Hebrew Bible texts. This is a preacher’s prerogative.
  • When reviewing past sermons that failed, I often found that my heart wasn’t in them, that the texts from which I preached didn’t stir up any passion in me that week. So I now check out the “alternate” readings or choose a non-lectionary text.
  • I preach on only one text/sermon. I don’t want to spread my commentary too thin. I also don’t want to repeat an old discredited practice of trying to relate all 3 or 4 lectionary readings. My theology is often different from the lectionary creators’ theology. In some sermons I seemed to be trying to find some clever way of tying all the texts together (preaching the lectionary) rather than preaching the chastening gospel of God.

Nuestro Monarca muy Abusado
26 noviembre, 2017/Domingo de Cristo el Rey
Mateo 25:31-46
Pro Bill Steward: whsteward@meadiacombb.net
 
Todo llega a esto.
 
Después de 25 capítulos de bautismo, desierto, cimas de montañas, furia, lucha, amenazas, curaciones, exorcismos, bendiciones, parábolas, miedo, temblores, aflicción, y adioses, el Evangelio de Mateo nos da la última enseñanza de nuestro hermano Jesús, el despreciado y rechazado, horas antes de su captura y crucifixión en Jerusalén.
 
La enseñanza tradicionalmente se llama la Parábola del Último Juicio – pero no es una parábola que es típica para Jesús. Para Roma, fue el último insulto. 
 
Característicamente, las parábolas comienzan con algo conocido:
  • Una mujer pierde una moneda;
  • Un hacendado rico va de vacaciones;
  • Un joven se escapa de casa.
 
Pero terminan con giros extraños del Reino de Dios:
  • Una fiesta grande se da para el que se escapó de casa;
  • Un esclavo de un talento regaña a un empleador injusto;
  • Un pastor deja a 99 ovejas desatendidas para buscar a la rezagada.
 
Mateo 25:31-46 es una PARÁBOLA -EN-REVERSO. Comienza con el Día de Juicio apocalíptico, desconocido, surrealista y desconcertante. Termina con escenas cotidianas del cuidado humano a los cuyas necesidades son las más básicas – los que pasan hambre, los que tienen sed, los enfermos, los forasteros, y los prisioneros. Jesús tuerce la daga teológica por decir que los que se reúnen con Dios en el último juicio serán solamente los que cuidaban a otros.
 
Predicadores/Predicadoras pueden ir en muchos caminos sin moralizar en el sermón. Por ejemplo:
  • Explorar el humanismo de Dios, la identificación divina con los que sufren: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (25:40).
  • O argüir que la razón por qué esta parábola era tan incendiaria y ofensiva a Roma era porque Jesús hizo valioso y visible a todos los vulnerables que el Imperio desechaba. En un mundo de desigualdad como el Imperio Romano (y los Estados Unidos hoy), estas palabras desautorizan todas jerarquías.
  • O citar el sermón de Juan Wesley SOBRE EL VISITAR A LOS ENFERMOS: “Una gran razón por qué los ricos . . . tienen tan poca compasión a los pobres es porque los visitan tan raramente . . . una parte del mundo no sabe lo que sufren otros.”
 
NOTAS SOBRE LA PRÉDICA EN EL LECCIONARIO
  • Predico del leccionario pero no siempre del evangelio “primario.” Durante noviembre escojo los textos “alternativos” de la Biblia Hebrea. Es la prerrogativa del/de la predicador/a.
  • Cuando repaso sermones del pasado que fracasaron, frecuentemente descubro que mi corazón no estaba en ellos, que los textos de los cuales prediqué no evocaron ninguna pasión dentro de mí aquella semana. Así que, ahora miro las lecturas “alternativas” o escojo un texto que no es del leccionario.
  • Predico en solamente un texto cada sermón. No quiero extender mi comentario demasiado. También no quiero repetir la práctica vieja y desacreditada de tratar de conectar todas las 3 o 4 lecturas del leccionario. Mi teología es frecuentemente diferente de la teología de los que crearon el leccionario. En algunos sermones parecía que trataba de encontrar alguna manera ingeniosa para juntar a todos los textos (pues predicar el leccionario) en vez de predicar el evangelio reprimente de Dios.