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Confío en que en el D65 tenemos: el equipo más brillante y atento de educadores, administradores y personal de apoyo, un plan de estudios riguroso que está casi alineado con los estándares en todas las áreas de contenido y un compromiso con resultados equitativos que beneficiarán a cada uno de los estudiantes.
En mis sesiones para “Escuchar y aprender” con nuestro personal y con la comunidad, una de mis tres preguntas guías es: “Si usted tuviera una varita mágica y pudiera cambiar cualquier cosa en su escuela o en el Distrito 65, ¿qué cambiaría?” Desde mi perspectiva y también de acuerdo a lo que he visto desde que inicié aquí, lo que nos hace falta en el D65 son sistemas, estructuras y procesos - particularmente a nivel del distrito. Esto nos permitirá servir mejor a la comunidad y al final de cuentas, ser más eficientes y rentables.
Estoy comprometida a trabajar para garantizar que tenemos procesos claramente definidos, expectativas bien articuladas, conexión con los recursos, eficiencias que maximicen la productividad, y lo más importante, que podamos decir con confianza que el trabajo que hacemos está teniendo un impacto positivo en cada niño. Académica y socioemocionalmente, el desarrollo de los niños debe ser el indicador de nuestro éxito.
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