Irremplazable



Cuando hablamos de buscar la tranquilidad nos damos cuenta que nada sustituye la seguridad que nos genera la paz de Dios en nuestro corazón. Ya sabemos que preocuparnos no nos ayuda en nada, y claramente tampoco nos crea seguridad,  de hecho, desperdiciamos tiempo y esfuerzo porque en realidad la preocupación es una forma de ahorcarnos emocional y mentalmente porque corta nuestra capacidad de pensar de manera objetiva, de resolver problemas y de ser productivos.
 
La Biblia nos enseña sobre este tema en  Proverbios 12:25 que nos dice que  la congoja abate el corazón del hombre, pero la buena palabra lo alegra.  Mientras que Isaías 26:3 dice,  tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado.
 
Llegar a un estado de paz en medio de un problema es un reto que no cualquiera logra, pero Dios quiere que sepas que él está verdaderamente cuidando de ti, que puedes confiar en él y que hagas lo que hagas, su paz no puede ser superada por nada en el mundo.

Si eres de aquellos que siempre están preocupados por algo, intenta memorizar los versículos de arriba, o escríbelos en algún lugar donde lo puedas ver y reflexionar todos los días y c uando llegue la siguiente señal de ansiedad o preocupación a tu corazón, piensa en estas dos escrituras. Empieza a orar inmediatamente de manera que la preocupación no tenga el dominio de tu paz interna.

Y recuerda que  tratar de cambiar nuestras circunstancias con nuestra mente a través de la preocupación no sirve de nada, y tampoco es buena idea que reemplaces la confianza que tienes en Dios por la angustia. ¡Redirige la energía de la preocupación hacia el poder de la oración!






Tu amigo, 
Randy O. Morrison.

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