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Mensaje de Miguel Garcia, Misionero de Iskali
¡Qué increíble ha sido este año!
El año pasado sentí un fuerte llamado a renunciar a mi trabajo solo dos meses antes de que terminara el año. No tenía idea de lo que Dios tenía planeado para mí, pero permanecí obediente. Poco después, surgió la oportunidad de convertirme en misionero para jóvenes adultos en mi parroquia, en colaboración con Iskali. Aun sin tener experiencia de liderazgo en la Iglesia, di un salto de fe. Confié en que esta era la voluntad de Dios, y la misión comenzó en St. Patrick y Our Lady of Guadalupe.
Iniciamos nuestra comunidad de jóvenes adultos el 4 de febrero de este año con poco más de 10 miembros de toda el área de Milwaukee incluso de Racine, Burlington y Brookfield. Rápidamente se hizo claro que este ministerio era profundamente necesario para los jóvenes adultos latinos del sur de Milwaukee. Hoy, hemos crecido a más de 25 miembros regulares que vienen cada semana por comunidad, amistad y fe.
Estoy increíblemente orgulloso de compartir todo lo que este ministerio logró en menos de un año para los jóvenes adultos:
• Tres horas santas de adoración
• Eventos sociales fuera de la parroquia
• Noches semanales de comunidad
• Noches de deportes
• Participación en celebraciones y actividades parroquiales
Pero el impacto no se quedó solo en nuestra parroquia.
Nuestros jóvenes adultos de Iskali llevaron luz a la Arquidiócesis de Milwaukee ayudando en retiros y sirviendo a nuestra comunidad hispana, colaborando con Mexican Fiesta al servir durante la Misa y dirigir rosarios durante todo el festival, e incluso siendo invitados especiales en eventos de Brew City Catholic.
¡Qué año! Verdaderamente, el Espíritu Santo ha obrado con poder a través de este ministerio. Me enorgullece decir que han surgido líderes de esta comunidad, ahora sirviendo como coordinadores de Iskali, maestros de catecismo, ayudantes en retiros y jóvenes adultos dispuestos a servir donde se les necesite.
En cuanto a mí, mi contrato como misionero ha llegado a su fin. Me voy transformado en un hombre de Dios diferente. Gracias a St. Patrick y Our Lady of Guadalupe por el amor, la bienvenida y la aceptación que me han dado.
Esto no es un adiós, solo un adiós al puesto de misionero. Aun sin el título, siempre seré un misionero de corazón y estaré listo para servir en mi parroquia. Estoy emocionado por el próximo misionero de jóvenes adultos que vendrá el próximo año, y sé que hará cosas aún mayores por nuestra parroquia. Me voy con paz en el corazón y con emoción por donde Dios me llamará después.
De todo corazón, gracias.
¡Y felices fiestas!
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