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Queridos feligreses:
Después de haber caminado juntos durante el tiempo de Cuaresma, comenzamos este mes con recuerdos aún frescos de nuestra Semana Santa y el Triduo Pascual, seguidos por el paso del Papa Francisco de este mundo a los brazos de nuestro Creador.
La colaboración de muchos de ustedes fue un factor muy importante para que nuestra celebración de la Resurrección de Nuestro Señor fuera digna y llena de esperanza. Los coros, ministros de la Eucaristía, ujieres, y las personas que animaron el Viacrucis durante los viernes de Cuaresma, así como el Viacrucis viviente del Viernes Santo, demostraron cuánto podemos lograr como parroquia cuando hay disposición y generosidad para poner nuestro tiempo y talentos al servicio de la comunidad.
Luego del tiempo de duelo por la partida del Papa Francisco, la Iglesia comienza el mes de mayo con los preparativos para el cónclave que elegirá al nuevo sucesor de Pedro, quien seguramente será anunciado antes de la mitad del mes. Que nuestras oraciones este mes incluyan gratitud a Dios por el regalo que fue el Papa Francisco y por su forma de acercar a tantos a Jesús, con un mensaje de acogida a la Iglesia para tantas personas que se sentían marginadas o alejadas; por sus palabras a favor de los más necesitados, por la paz del mundo y por el cuidado de nuestro medio ambiente.
Pidamos también al Espíritu Santo que continúe asistiendo a nuestra Iglesia con el ejemplo y la palabra del próximo Sumo Pontífice, para que siga animándonos y desafiándonos a seguir a Jesús más de cerca.
En estas semanas después de la Pascua, cuando diversas circunstancias pueden hacernos sentir incertidumbre, miedo e incluso desesperanza, que la esperanza que nos viene del Señor Resucitado nos ayude a seguir caminando con confianza, sabiduría y generosidad.
Sinceramente,
P. Renzo
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