June 27, 2022
Dear Sisters, Associates and Companions,
Unfortunately, we live in a world and society where violence, in word, deed and attitude, is too often the first and only recourse. As followers of Catherine McAuley, we aspire to create an environment of hospitality to differing views and perspectives, as we seek the truth in love. Similarly, we espouse to create communities and situations that will be characterized by a spirit of union and charity.
As we anticipated the decision of the United States Supreme Court to revoke Roe v. Wade, we became increasingly aware of the divisiveness that this decision will cause among the citizenry of the United States, including people of faith. The revoking of the previous constitutionality of the right to an abortion and the deep division that exists in this country around this ruling provides, so very unfortunately, the likelihood of increased violence and a deeper rift within communities. This historical moment calls for caring, gospel-based discernment as to how to speak and act with integrity.
We know too certainly from recent months and years of experiencing a searing, relentless and senseless outbreaking of violence in our most common settings of where people gather, that violence has become a way of life for too many people in too many situations. Very simply, when there is disagreement, and the deeper the disagreement, the more prevalent is this threat of violence.
In light of this recent Court judgement, we encourage all within our Mercy family to continue to be deeply rooted in our Catholic teachings:
- Respect for the dignity of every person
- Respect for life at all stages
- Respect for the freedom of an informed conscience.
These Catholic teachings ground our heartfelt desires to be a community in action for union and charity among our sisters and brothers. These Catholic teachings encourage us to enter more deeply into the pain and struggle that our sisters and brothers face daily to be regarded with respect, affirmed in their dignity, and encouraged in the formation of their conscience.
We call upon our Church leaders and those of you who hold leadership roles in ministries that provide services for women to expand those services, programs, and resources to women struggling to make healthy and holy choices for themselves and their families. Such resources must extend to the birthing and raising of children in safe and wholesome environments. To assure the upbringing of a healthy child, we recognize that women, especially women of color, and their families face unprecedented risks today due to dire economic, social, health and housing challenges caused by structural racism and white supremacy. The risks they face must be addressed and mitigated by caring and compassionate communities rather than being met with judgments and admonishment. Now, more than ever, we must listen to the experiences of women, as they make decisions for themselves and their families, and respond with mercy and compassion.
We invite each of you within our Mercy family, to meditate on our Critical Concern of nonviolence and to engage in prayer, respectful dialogue and peaceful action as we continue to witness to our Mercy values in the midst of a pluralistic society and world.
In Mercy,
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The Institute Leadership Team
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27 de junio de 2022
Queridas hermanas, asociadas/os y compañeras:
Por desgracia, vivimos en un mundo y una sociedad en el que la violencia, de palabra, de obra y de actitud, es con demasiada frecuencia el primer y único recurso. Como seguidoras de Catalina McAuley, aspiramos a crear un ambiente de hospitalidad hacia los diversos puntos de vista y perspectivas, mientras buscamos la verdad en el amor. Del mismo modo, nos proponemos crear comunidades y situaciones que se caractericen por un espíritu de unión y caridad.
Al anticiparnos a la decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos de revocar el caso Roe contra Wade, nos dimos cuenta cada vez más de la división que esta decisión causará entre los ciudadanos de los Estados Unidos, incluidas las personas de fe. La revocación de la constitucionalidad anterior del derecho al aborto y la profunda división que existe en este país en torno a esta sentencia proporciona, muy lamentablemente, la probabilidad de que aumente la violencia y se profundice la ruptura dentro de las comunidades. Este momento histórico exige un discernimiento cuidadoso y basado en el Evangelio sobre cómo hablar y actuar con integridad.
Sabemos con demasiada certeza, por los últimos meses y años en los que hemos experimentado un estallido de violencia abrasador, implacable y sin sentido en nuestros entornos más habituales de reunión de personas, que la violencia se ha convertido en una forma de vida para demasiadas personas en demasiadas situaciones. Sencillamente, cuando hay desacuerdo, y cuanto más profundo es el desacuerdo, más prevalece esta amenaza de violencia.
A la luz de esta reciente sentencia del Tribunal, animamos a cada persona dentro de nuestra familia de la Misericordia a seguir profundamente arraigada en nuestras enseñanzas católicas:
- El respeto a la dignidad de cada persona
- Respeto a la vida en todas sus etapas
- El respeto a la libertad de una conciencia informada.
Estas enseñanzas católicas fundamentan nuestros deseos de corazón de ser una comunidad en acción para la unión y la caridad entre nuestras hermanas y hermanos. Estas enseñanzas católicas nos animan a adentrarnos en el dolor y la lucha que nuestros hermanos y hermanas afrontan a diario para ser considerados con respeto, afirmados en su dignidad y animados en la formación de su conciencia.
Hacemos un llamamiento a los líderes de nuestra Iglesia y a aquellos de ustedes que desempeñan funciones de liderazgo en los ministerios que prestan servicios a las mujeres, para que amplíen esos servicios, programas y recursos a las mujeres que luchan por tomar decisiones sanas y santas para ellas y sus familias. Estos recursos deben extenderse al nacimiento y la crianza de los niños en entornos seguros y saludables. Para garantizar la crianza de un niño sano, reconocemos que las mujeres, especialmente las de color, y sus familias se enfrentan hoy a riesgos sin precedentes debido a los graves problemas económicos, sociales, de salud y de vivienda causados por el racismo estructural y la supremacía blanca. Los riesgos a los que se enfrentan deben ser abordados y mitigados por comunidades solidarias y compasivas, en lugar de recibir juicios y amonestaciones. Ahora, más que nunca, debemos escuchar las experiencias de las mujeres, cuando toman decisiones para ellas y sus familias, y responder con misericordia y compasión.
Invitamos a cada persona dentro de nuestra familia de la Misericordia, a meditar sobre nuestro Asunto Crítico de la no violencia y a participar en la oración, el diálogo respetuoso y la acción pacífica mientras seguimos dando testimonio de nuestros valores de la Misericordia en medio de una sociedad y un mundo pluralistas.
En la Misericordia,
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El Equipo de Liderazgo del Instituto
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