templo sagrado
 

 

  

Que significa ser

El Templo Sagrado de Dios

 

 

 

mi templo 

 

 

 

 


 

�Es tu vida un trastorno? La primera lectura de 1 Corintios nos recuerda que nuestros cuerpos son templos del Se�or. La primera lectura de hoy nos demuestra que muchas cosas buenas vienen del templo de Dios.

Como templos del Se�or, nosotros debemos estar experimentando diariamente como fluye de nosotros la bondad de Dios y como beneficia al mundo alrededor de nosotros. El agua en el texto de Ezequiel representa el Esp�ritu Santo, el dador y el que nutre la vida. Mira lo que sucede: agua salada imbebible se convierte en agua fresca y potable, produciendo vida en abundancia; �rboles que absorben esta agua dan fruta buena - no anualmente, sino mensualmente, sin falla - dando alimento y medicina como un beneficio para muchos. �Describe esto tu vida?

En el pasaje del Evangelio, Jes�s habla del templo de su cuerpo. Date cuenta de que �l hace esto inmediatamente despu�s de expulsar a los comerciantes del Monte del Templo. El sacrilegio de utilizar el lugar de Dios para prop�sitos ambiciosos y ganancia personal hab�a inspirado su ira ardiente-y lo contin�a haciendo. No solamente en el edificio f�sico de la Iglesia sino en el templo del Esp�ritu Santo que eres t� y yo. �Cuando el enfoque en la ganancia personal interfiere con los planes de Dios para tu vida?

Cu�ndo nuestros pecados nos inspiran a ir a un sacerdote para recibir el Sacramento de Reconciliaci�n, nosotros estamos siendo movidos por el propio ardor de Cristo, y por medio de este sacramento �l expulsa lo que es imp�o o sucio en nosotros.

Cu�ndo los acontecimientos en nuestras vidas causan perturbaci�n y trastorno por las malas decisiones que nosotros hemos hecho o porque hemos perdido de vista a Jes�s, muy a menudo este es Jes�s "volcando nuestras mesas" para conseguir tener nuestra atenci�n.

Como templos, nosotros necesitamos trabajar con Jes�s para expulsar todo lo que es imp�o. Una vez que nuestras vidas est�n llenas del Esp�ritu Santo, la bondad de Dios fluye de nosotros y les proporciona a otros, alimento y sanaci�n.

�Est�s represando las aguas de alguna manera? �Esta es una pregunta muy importante! Como un templo de Dios, t� tienes las respuestas a las oraciones de otros. Jes�s quiere darles consejos y ense�anzas a ellos por medio de ti.

Cu�ndo nosotros NO tomamos suficiente tiempo para conectarnos al Esp�ritu de Cristo por medio de oraci�n y los sacramentos de la Iglesia, nosotros nos agotamos. Nosotros no tenemos suficiente fuerza para resistir la tentaci�n. Like us on Facebook Nuestros pecados llegan a ser aguas saladas que matan cualquier vida que la empapa.

Aunque tratemos de hacer el bien, si nosotros no bebemos lo suficiente del r�o del amor de Dios, nosotros somos como hermosas flores que adornan el santuario en la iglesia: aunque las flores se vean hermosas en la Misa del domingo, ellos pronto se ponen feas y deben ser echadas, como los comerciantes del Templo.

La pr�xima vez que asistas a Misa, permite que el altar de flores sea un recordatorio de lo r�pido que tu energ�a se morir� a menos que seas alimentado por Dios. Y permite que la Eucarist�a te recuerde que aliment�ndote con Jes�s, llegas a ser una fuente de la vida para los dem�s. T� eres el templo sagrado de Dios. �Fluye, Esp�ritu, fluye!

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Reflexi�n de Las Buenas Nuevas
Mi�rcoles de la Trig�sima Segunda Semana del Tiempo Ordinario
9 de noviembre, 2011

Celebraci�n de la Dedicaci�n de la Bas�lica de Letr�n en Roma

Esta reflexi�n fue copiada con permiso de la autora, Terry Modica, y es utilizada bajo la responsabilidad de grupo cat�lico Reflexiones para el Alma de Miami Fl. Fue publicada por Ministerios de La Buena Nueva, http://gnm.org , registrada en el registro de propiedad literaria (c) 2011. Para obtener permiso para reenviar este o imprimirlo o copiarlo, vaya a Derechos de autor

� 2011 por Terry A. Modica

 
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Reflexiones para el Alma               Efesios 6, 11 - 13

11.

Lleven con ustedes todas las armas de Dios, para que puedan resistir las maniobras del diablo.

12.

Pues no nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a los poderes y autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras, los esp�ritus y fuerzas malas del mundo de arriba.

13.

Por eso p�nganse la armadura de Dios, para que en el d�a malo puedan resistir y mantenerse en la fila vali�ndose de todas sus armas.


Lecturas del D�a
 
Ezequiel 47:1-2, 8-9, 12
Salmo 46:2-3, 5-6, 8-9
I Corintios 3:9c:11, 16-17
Juan 2:13-22

 
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