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Septiembre es el Mes de la Concienciación sobre la CVI. La CVI, o discapacidad visual cortical, es una discapacidad visual de origen cerebral y se está convirtiendo en uno de los diagnósticos más comunes en niños muy pequeños con pérdida de visión.
La CVI está causada por un daño neurológico en el cerebro. El grado de daño neurológico y de la CVI depende del momento de aparición, así como de la localización y la intensidad del daño. Se trata de una afección que indica que los sistemas visuales del cerebro no interpretan ni comprenden de forma coherente lo que ven los ojos.
Un niño con CVI puede tener unos ojos que parezcan sanos, por lo que los médicos y otros profesionales cualificados también tienen en cuenta el historial médico del niño y cómo utiliza su visión a la hora de determinar si puede padecer CVI.
Algunos comportamientos visuales que pueden observarse en un niño con CVI incluyen dificultad para mantener el contacto visual durante al menos tres segundos, inclinar o girar la cabeza con frecuencia, levantar o bajar la barbilla, o realizar movimientos o adoptar posiciones inusuales de la cabeza al mirar un objeto. Por ejemplo, un niño puede mover la cabeza de forma inesperada o mirar un objeto desde un ángulo inusual en lugar de mirarlo directamente.
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