Desde tiempo inmemoriales, en todas las culturas místicas del
mundo se ha celebrado el equinoccio como un portal de acceso hacia la luz del espíritu.
El Sol nos alumbra con más fuerzas, representando la energía básica de nuestro Ser, la Luz, la conciencia del individuo y la capacidad creadora. Es el centro que regula y organiza nuestra existencia. Por eso siempre se ha celebrado el equinoccio como una iniciación Solar, que nos conduce a un nuevo nivel evolutivo. Los días previos al equinoccio de primavera se los consideraba días de purificación, debido a esto, muchas veces se presentan situaciones difíciles antes del surgimiento de esta nueva etapa de Luz. De allí nace el concepto de muerte y resurrección de los ritos de la semana santa cristiana.
El significado profundo de estos tiempos es la renovación, el comienzo de un nuevo ciclo de Luz con toda una serie de nuevas posibilidades, la naturaleza renace, revive la fuerza activa que ha estado dormida en el invierno, y despierta de nuevo a la vida. Esta celebración se realiza al aire libre, en contacto con la Diosa Naturaleza que bendice el florecer de nuestra Nueva Vida, de modo que el simbolismo floral se hace muy importante en esta celebración.
¡TRAE FLORES!