PARA VER TODO EL CORREO HAGA
Un Curso Sobre Milagros
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1 El milagro no hace distinción entre diferentes grados de percepción equivocada. 2 Es un recurso para corregir la percepción, el cual es eficaz, independientemente del grado o dirección del error. 3 En eso radica su verdadera imparcialidad. pár 95

UCSM TEXTO
PRINCIPIOS DE LOS MILAGROS
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Un Curso Sobre Milagros
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Libro de Lecciones
P A R T E 1
L E C C I Ó N 12
Estoy contrariado porque veo
un mundo que no tiene significado1.
L12.1 1 La importancia de esta idea radica en el hecho de que contiene la corrección de una importante distorsión perceptual. 2 Piensas que lo que te contraría es un mundo aterrador o un mundo triste; un mundo violento o un mundo demente. 3 Todos esos atributos se los otorgas tú2. 4 El mundo de por sí no tiene significado3.
1 ... porque no fue creado por el Dios de Amor que propone este curso…
 
2 … pensando con tu ego…
 
3 … porque realmente no es real al no haber sido creado por Dios…
P A R T E 1
L E C C I Ó N 12
pár 2-7
L12.2 5 Estos ejercicios deben hacerse con los ojos abiertos. 6 Mira a tu alrededor, esta vez muy lentamente. 7 Trata de seguir un ritmo tal que el lento pasar de tu mirada de una cosa a otra sea a intervalos de tiempo bastante similares. 8 No permitas que el lapso de tiempo empleado para pasar de una cosa a otra sea ostensiblemente más corto o más largo; trata, en cambio, de mantener un compás comedido y hasta parejo a todo lo largo del ejercicio. 9 Lo que ves no importa. 10 Esto lo aprenderás a medida que le prestes la misma atención y le dediques el mismo tiempo a cada cosa sobre la que tu mirada se pose. 11 Es uno de los pasos iniciales en el proceso de aprender a conferir el mismo valor a todas las cosas.

L12.3 12 A medida que mires a tu alrededor, di interiormente:

L12.4 13 Pienso que veo un mundo temible, un mundo peligroso, un mundo hostil, un mundo triste, un mundo perverso, un mundo enloquecido.

L12.5 14 y así sucesivamente, usando cualquier término descriptivo que se te ocurra. 15 Si se te ocurren términos que parecen ser positivos en vez de negativos, inclúyelos también. 16 Por ejemplo, podrías pensar en "un mundo bueno" o en "un mundo agradable". 17 Si se te ocurren términos de esa índole, úsalos conjuntamente con los demás. 18 Es posible que aún no entiendas por qué esos adjetivos "buenos" forman parte de estos ejercicios, pero recuerda que un "mundo bueno" implica uno "malo", y que uno "agradable" implica uno "desagradable". 19 Todos los términos que te vengan a la mente serán adecuados para los ejercicios de hoy. 20 Lo que parecen significar no importa.

L12.6 21 Al aplicar la idea de hoy, asegúrate de no alterar la duración de los intervalos de tiempo entre lo que piensas que es agradable y lo que piensas que es desagradable. 22 Para que estos ejercicios surtan efecto, no hay diferencia alguna entre una cosa y otra. 23 Al final de la práctica, añade:

L12.7 24 Pero estoy contrariado porque veo un mundo sin significado.
P A R T E 1
L E C C I Ó N 12
pár 8-9
L12.8 25 Lo que no tiene sentido no es ni bueno ni malo. 26 ¿Por qué, entonces, habría de contrariarte un mundo que no tiene significado? 27 Si pudieses aceptar al mundo como algo que no significa nada y dejar que la Verdad4 se escribiese sobre él por ti, serías indescriptiblemente feliz. 28 Pero, precisamente porque carece de significado, te sientes impulsado a escribir sobre él lo que tú quisieras que fuese. 29 Eso es lo que ves en él. 30 Eso es lo que en verdad no tiene sentido. 31 Debajo de tus palabras está escrita la Palabra de Dios. 32 La Verdad te contraría ahora, pero cuando tus palabras hayan sido borradas, verás las de Él. 33 Ése es, en última instancia, el propósito de estos ejercicios.

L12.9 34 Tres o cuatro prácticas con la idea de hoy serán suficientes. 35 Las sesiones no deben pasar de un minuto. 36 Es posible que incluso un minuto te resulte demasiado largo. 37 Suspende los ejercicios en cuanto experimentes cualquier tensión.
4 La Verdad, con mayúscula, según el Curso —que realmente no soy un cuerpo sino un Alma, Tal como Dios me creó— no se puede describir ni tampoco explicar; sólo puede experimentarse, en un instante santo del mundo real en nuestro fuero interno, al haber logrado perdonar totalmente a otro y haber visto su Alma con la visión de Cristo. En esto radica aquí, la paz de Dios. Sus condiciones son querer creer que: 1) Dios existe, es perfecto y eterno, y en Su Pensamiento de Amor o Espíritu Santo, nos creó a todos —sin excepción y a Su Semejanza— Almas perfectas y eternas, unificadas como Una en Cristo, Su único Hijo, Cristo, con Quien es Uno en la perpetua Armonía y alegre Concordia del Amor que Se profesan Uno a Otro en el eterno Presente de Su Unicidad; 2) Dios no creó más nada. 3) Por eso, nada de Ésta, Nuestra verdadera Realidad, puede ser amenazado, nada que no sea Ella, realmente existe. 4) En esto radica aquí, la paz de Dios. En minúscula, la verdad es la verdad del ego, cuyo sistema de pensamiento está basado en la creencia de que la percepción que tiene del tiempo y del espacio, y de todo lo que estos contienen, es que son reales, están regidos por las leyes de la evolución y escasez, y constituyen su única y verdadera realidad. Ver T7.5, T14, T30.5


Un Curso Sobre Milagros
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TEXTO

Capítulo 1
 LOS MILAGROS    

T1.1 PRINCIPIOS DE
LOS MILAGROS pár 92-101
T1.1.51 [92] 41 Cuando las necesidades se unifican en una sola, se produce una ausencia de ambivalencia. 42 El concepto de una jerarquía de necesidades — un corolario del error original de creer que el hombre puede estar separado de Dios— requiere que se corrija a su propio nivel antes de poder corregir del todo el error de percibir niveles1. 43 El hombre no se comportará eficazmente2 mientras opere en los diferentes niveles de la separación". 44 No obstante, mientras lo haga, la corrección deberá introducirse verticalmente, desde abajo3 hacia arriba4. 45 Esto es así porque ahora opera en el espacio, donde conceptos tales como "arriba" y "abajo" significan algo. 46 En última instancia, el espacio carece de significado5 tanto como el tiempo. 47 El concepto que envuelve todo esto es la creencia en el tiempo y el espacio6.
1 Niveles. El Curso distingue dos grandes ámbitos o niveles: DIOS y la SEPARACIÓN. Al Nivel de DIOS, el Curso lo llama: Realidad, Cielo, Unicidad, Reino de los Cielos, etc., es el eterno Presente de la Unicidad de Dios, donde realmente estamos todos, como Almas perfectas y eternas, unificadas como Una en Cristo, Su único Hijo, Quien es Uno con Su Padre. El Nivel de la Separación es el del tiempo y el espacio y todo lo que estos contienen. En él encontramos dos subniveles: el de la realidad del pensar del ego, donde rigen las leyes de la evolución y la escasez, y el de la realidad del espíritu, en la que se piensa con el Espíritu Santo y en cuya percepción, no se ve nada que no justifique perdonar, extender milagros y unirse al otro (a los otros) en una relación santa a favor de todos los demás. Ver T1.1.53 [98], T2.3 [65], T2.4 [73]
 
2 … de acuerdo a las enseñanzas de su Maestro interior, el Espíritu Santo: El Espíritu Santo: 1) En la eterna Unicidad de Dios, es el Pensamiento de Amor de Dios Que nos creó como Almas unificadas como Una en Cristo, Su único Hijo; 2) al producirse la separación, es el ente que comenzó a estar presente como una protección, inspirando al mismo tiempo el comienzo del proceso del Redimir; 3) es, en tu mente acertada, el pensar de Cristo que se manifiesta —entre otras experiencias desinteresadas e inclusivas— por impulsos compasivos, caritativos, altruistas, de compartir, que de vez en cuando emergen del subconsciente y que podemos concienciar en instantes santos y decidir qué hacer con ellos. Algunos de Sus sinónimos en el Curso son: "Consolador", "Guía", "Intérprete", "Mediador", "Palabra de Dios", "Redimir", "Respuesta", "Traductor", "Verdad", "Voz que habla por Dios", "Voz de Dios". Ver T5.3, T5.4, T.5.5, T6.6, T9.5, T20.5, LTe.7 (-L281)
 
3 … el cuerpo: El cuerpocuando pensamos con el ego— es su encarnación, regido por las leyes de este mundo y constituye la prueba viviente de que este mundo es real y de que estamos evidentemente separados de Dios y unos de otros. Pero cuando pensamos con el Espíritu Santo, el cuerpo es el medio por el cual el Hijo de Dios recobra la cordura. Aunque el cuerpo fue concebido para encerrar al Hijo en el infierno sin escapatoria posible, ahora la meta del Cielo va a substituir a la búsqueda del infierno, y como el Hijo único de Dios que realmente somos, extendemos nuestra mano para tomar la de nuestro hermano y ayudarlo a caminar el sendero con él. Ahora nuestros cuerpos se han vuelto santos y nuestras mentes unidas y acertadas sirven para curar las mentes equivocadas que sólo sabían de vida efímera y de muerte. Ver T1.1.51 [86], T2.2 [45], T2.3 [53], T2.3 [56], L161.4, LTe.5 (-L261)
 
4 Alma (o Espíritu) —siempre con mayúscula— es nuestra inmaterial Naturaleza divina que Dios creó semejante a Sí Mismo, entendiéndose que, al ser de Dios, el Alma (o Espíritu) es eterna y nunca nació. El Alma sabe, ama y crea. Cuando las Almas (o Espíritus) perfectas y eternas —que realmente somos todosse unifican como Una en Cristo, somos el Hijo único de Dios, Uno con Su Padre en el eterno Presente de la Unicidad. Nada puede llegar al Alma (o Espíritu) desde el ego, ni nada del Alma (o Espíritu) puede reforzar al ego o aminorar el conflicto interno de éste, porque el Alma (o Espíritu) no puede percibir y el ego es incapaz de conocer. Por lo tanto, no están comunicados ni jamás lo estarán. Ver T2.2 [20], T4.2 [8] y [19], T31.6, L97
 
5 Significado, con mayúscula es, en el eterno Presente de la Unicidad, el de la relación de Amor de Dios con Nosotros, como Almas unificadas como Una en Cristo, Su único Hijo, en perfectas paz y alegría. En minúscula, cuando pensamos con el Espíritu Santo, significado es el reflejo aquí de ese eterno Significado y, cuando pensamos con el ego, es el significado que damos aquí a nuestra existencia separada, según las leyes de este mundo. Ver T2.2 [21], T2.6, T7.5 [26], T7.6 [46], T30.8, L14]
 
6 El Curso considera dos creencias fundamentales: 1) La de la Realidad creada por Dios, en la Cual, todos nosotros, sin excepción, cual Almas unificadas como Una en Cristo, Su único Hijo, somos Uno con Él en el eterno Presente de Su Unicidad; y 2) la de la realidad hecha por nuestro ego primario, según el Curso, cuando, en la Eternidad, Donde Todo es Uno con Dios, se adentró una diminuta idea alocada, de la que el Hijo de Dios olvidó reírse. A causa de haberlo enviado al olvido, ese pensamiento se convirtió en una idea seria, capaz de lograr algo, así como de tener efectos reales, tales como, entre otras cosas, la hechura del tiempo y del espacio, y de todo lo que éstos contienen, incluyendo la pizca de polvo cósmico que llamamos Tierra y, sobre ella, nuestro cuerpo individual separado y compitiendo interminablemente contra los demás cuerpos. Ver: T27.9 [82]
T1.1 PRINCIPIOS DE
LOS MILAGROS
pár 93
T1.1.51 [93] 48 El mundo físico existe únicamente para que el hombre lo utilice para corregir su falta de fe7, la cual lo colocó inicialmente ahí. 49 Nunca podrá controlar por sí mismo los efectos del miedo8, porque el miedo es de su propia hechura y él cree en sus hechuras. 50 Entonces, en actitud aunque no en contenido, se parece a Su Creador, Que tiene perfecta Fe en Sus Creaciones justamente porque Él Las creó9. 51 Creer en una creación produce su existencia10. 52 Por eso, el hombre puede creer lo que nadie más piensa que es verdad. 53 Para él es verdad porque fue hecha por él.
7 Tener fe es creer en algo que nuestros sentidos no pueden verificar pero que pensamos que es verdad, porque nos lo asegura una autoridad en la materia en la que confiamos o, porque lo deducimos de nuestras propias experiencias. Las leyes de la evolución y de la escasez que rigen este mundo hacen que, para sobrevivir, el hombre racional actúe con egoísmo, aunque a veces, le dé por actuar irracionalmente con altruismo. A los actos de altruismo, el Curso los llama "milagros" y, además, nos propone que tengamos fe en que aquí, constituyen el reflejo del eterno Amor de Dios que inunda nuestros corazones. Basados en esa experiencia trascendente, el Curso nos propone deducir que ese Dios amoroso existe, es perfecto y eterno, y que, en Su Pensamiento de Amor o Espíritu Santo, nos creó a todos a Su Semejanza, Almas perfectas y eternas, unificadas como Una en Cristo, Su único Hijo, con Quien es Uno en el eterno Presente de Su Unicidad. En Ésa, Su Realidad, Dios no creó más nada y, por eso, Allá, la realidad del ego —que nuestros sentidos perciben— no existe. Ver T17.7, T17.8, T19.1, T19.2, T21.4, L327)
 
8 El miedo es la motivación primordial del sistema de pensamiento del ego, constituye un síntoma de tu profundo sentido de ser atacado y de pérdidas pasadas, presentes y futuras. Pero cuando has aceptado el Redimir para ti mismo, perdonado y extendido los milagros que te ha sugerido el Espíritu Santo y, con la visión de Cristo, aceptas solamente los pensamientos amorosos de todos, considerando todo lo demás como pedimentos de ayuda, Él te enseñará que el miedo —tanto en ti como en los demás— es realmente un pedido de ayuda. Ver T8.9 [82], T8.10 [90], T8.10 [94
 
9 Las Creaciones de Dios, en el Cielo, son, la suma de todo lo que Dios ha creado, a saber: Nosotros como Almas perfectas y eternas, Una en Cristo, Su único Hijo, con Quien comparte Su Amor o Espíritu Santo en la eterna Unicidad o Santísima Trinidad. No creó más nada. Ver T1.1.31 [43], T1.1.34 [48], T1.1.39 [56], T5.2 [10]
 
10 … en la mente: La Mente, con mayúscula, se refiere a la Mente o el Pensar de Dios o de Su Hijo o de Cristo, y representa el agente que activa al Alma (o Espíritu), aportándole su energía creadora o Amor. En la separación, la mente del Hijo separado parece tener tres partes: 1) El espíritu, que es la parte que todavía puede comunicarse con Dios por medio del Espíritu Santo, Quien se nos manifiesta por medio de impulsos amorosos y revelaciones; 2) el ego, que recibe del ego primario en la fuente de la separación, los impulsos de vida y de sobrevivencia, los cuales, al ser procesados por nuestro cerebro —subconsciente o conscientemente— dan vida a nuestro cuerpo y nutren a nuestra razón, lógica y sentido común de lo necesario para defendernos y sobrevivir; y 3) el decididor, que es lo que en nosotros decide todo el tiempo si pensar con el ego —que es lo que hacemos "usualmente"— o con el espíritu. Ver T7.3, T19.2, T25.5, L45, L165
T1.1 PRINCIPIOS DE
LOS MILAGROS
pár 94-95
T1.1.51 [94] 54 Cada aspecto del miedo proviene de la percepción invertida11. 55 Los que son verdaderamente más creativos dedican sus esfuerzos a corregir las distorsiones perceptuales. 56 El neurótico dedica sus esfuerzos a transigir. 57 El psicótico trata de escaparse estableciendo la verdad a prueba de dudas de sus propios errores. 58 Es sumamente difícil liberarlo mediante medios ordinarios, porque es más consistente que los demás en su propia negación de la Verdad. 59 En cambio, el milagro no hace ese tipo de distinciones. 60 Corrige los errores, pero porque son errores. 61 Por lo tanto, el próximo punto a recordar es el siguiente:

T1.1.52 [95] 1 El milagro no hace distinción entre diferentes grados de percepción equivocada. 2 Es un recurso para corregir la percepción, el cual es eficaz, independientemente del grado o dirección del error. 3 En eso radica su verdadera imparcialidad.
11 … la percepción del ego: Percepción: En el eterno Presente de la Unicidad de Dios — Que es donde realmente estamos todos como Almas perfectas y eternas, unificadas como Una en Cristo, el Hijo único, Quien es Uno con Su Padre— la percepción no existe, porque el Conocimiento nos hace saber y experimentar que Todo es Uno y, por consiguiente, no hay nada que percibir. Pero en la separación, cuando pensamos con el ego, la percepción es el proceso fundamental para sobrevivir por el cual nuestra razón, lógica y sentido común interpretan, juzgan, seleccionan y evalúan la información recibida por nuestros sentidos de la realidad del tiempo y del espacio y de todo lo que éstos contienen, regidos como están por las leyes de la evolución y escasez. El Curso la define como "Percepción equivocada". Y, cuando habiendo decidido pensar con el Espíritu Santo, hemos aceptado el Redimir para nosotros mismos, perdonado y extendido los milagros que nos ha sugerido el Espíritu Santo, estudiado y aplicado al menos una vez las Lecciones del Curso, nuestra "Percepción verdadera" gradualmente nos va a llevar al mundo real —que es la meta del Curso—donde, en nuestro fuero interno, experimentaremos el reflejo aquí de la Unicidad de Dios, donde sólo hay Amor, paz y alegría. Ver T3.4, T3.5, T10.7, T13, T14.6 [46], L134, M5.3.1, M19.5
T1.1 PRINCIPIOS DE
LOS MILAGROS
pár 96-97
T1.1.52 [96] 4 Los milagros son selectivos únicamente en cuanto están dirigidos hacia aquellos que los pueden usar para sí mismos. 5 Puesto que esto hace que sea inevitable el que los extiendan a otros, se van soldando los eslabones de una fuerte cadena del Redimir12. 6 No obstante, esta selectividad controlada por Cristo no toma en cuenta la magnitud del milagro en sí, ya que el concepto de tamaño existe en un plano que de por sí es irreal. 7 Dado que el milagro tiene como objeto restablecer13 la concienciación de la Realidad, no sería útil que estuviese limitado por las leyes que gobiernan el error, a las cuales tiene por objeto corregir. 8 Sólo el hombre comete este tipo de equivocación. 9 Es un ejemplo de la alocada consistencia que han engendrado sus propias falsas creencias.

T1.1.52 [97] 10 Hay que comprender el poder y la fuerza de la voluntad creadora del hombre antes de poder evaluar y dejar de lado el verdadero significado de la negación. 11 No se trata de una simple negativa. 12 Se trata de una positiva creación en falso. 13 Aunque la creación en falso sea necesariamente creída por su hacedor, no existe en absoluto en el Nivel de la verdadera Creación14.
12 Aceptar para ti mismo el Redimir, siempre con mayúscula, es el camino de regreso a la Unicidad de Dios de la Que quieres creer que nunca te separaste. La 1ª etapa comienza cuando, frente al caos existencial regido por las leyes de la evolución y la escasez y el miedo que experimentas a diario, conciencias que anhelas vivir de otra manera que un cuerpo, separado de los demás cuerpos, que lleva una vida sin otro significado que el de sobrevivir lo mejor y lo más largo posible. La 2ª etapa consiste en observar que frente al especialismo habitual de tu ego, a veces, también te llegan impulsos compasivos, de compartir y de amistad desinteresada. 3ª etapa: Sin otras pruebas que ese anhelo y esos impulsos a favor de los demás, debes decidir si quieres creer que éstos tienen un origen divino o, más bien, que son un error de la evolución. Si te decides por la evolución, tu motivación para convertir esos impulsos en hechos concretos te vendrá de la ética o altruismo que adoptes. 4ª etapa. En cambio, si mediante un acto de fe, aceptas que su origen pueda ser divino, también querrás creer que hay otra vida fuera del tiempo y del espacio, en la que tu Alma es Una con todas las demás Almas en Cristo, el Hijo único de Dios. Este querer creer (hasta lograr creer) debería motivarte a pensar cada vez más con el Espíritu Santo, y cada vez menos con tu ego. En la última y 5ª etapa, el Espíritu Santo te enseñará cómo no juzgar, perdonar y extender milagros y, así, en instantes santos en tu fuero interno, accederás a la visión de Cristo en el mundo real, que es la meta de nuestro viaje. Ver T3.3, T5.3, T11.9 [84], T20, L139, M28
 
13 … en la mente…
 
14 La Creación, con mayúscula, en el Cielo, es la suma de todo lo que Dios ha creado, a saber: Nosotros, como Almas perfectas y eternas, unificadas como Una en Cristo, Su único Hijo, con Quien comparte como Uno Su Amor o Espíritu Santo en el eterno Presente de Su Unicidad o Realidad. Dios no creó más nada. Por eso, Allá, la realidad del ego que percibimos aquí con nuestros sentidos, realmente, no existe. Aquí, las creaciones, en minúscula, cuando pensamos con el Espíritu Santo, son las que producimos —cuando perdonamos al otro, a los otros, y extendemos los milagros que nos sugiere el Espíritu Santo— como un reflejo de las Creaciones que creamos como Uno con y en Dios, en el Cielo. Y, cuando pensamos con el ego —según el Curso— no "creamos" sino que "hacemos," de acuerdo con las leyes de este mundo. Ver T2.1 [5], T14.4 [36], T30.3 [35], LTe.11 (-L321)
T1.1 PRINCIPIOS DE
LOS MILAGROS
pár 98-101
T1.1.53 [98] 1 El milagro compara lo que el hombre ha hecho con Lo que se encuentra en el Nivel superior de la Creación, aceptando —en cuanto a Ella se refiere— lo que está de acuerdo como verdadero y rechazando lo discordante como falso. 2 Todos los aspectos del miedo son15 falsos porque no existen en el Nivel superior creativo y, por lo tanto, no existen en absoluto. 3 En la medida en que el hombre esté dispuesto a someter sus creencias a esta prueba, en esa misma medida quedarán corregidas sus percepciones.

T1.1.53 [99] 4 En el proceso de separar lo falso de lo verdadero, el milagro procede de acuerdo con lo siguiente:

T1.1.53 [100] 5 El Amor16 perfecto expulsa el miedo. 6 Si hay miedo, es que no hay Amor perfecto. 7 Pero, únicamente el Amor perfecto realmente existe17. 8 Por lo tanto, si hay miedo, éste produce un estado que realmente no existe.

T1.1.53 [101] 9 Cree esto y serás libre. 10 Sólo Dios puede establecer esta solución, y esta fe es Su don.
15 … realmente
 
16 Amor, con mayúscula, se refiere, en la eterna Unicidad, al Espíritu Santo o eterno Amor de Dios que Él comparte con nosotros —como Almas unificadas como Una en Cristo, Su único Hijo— y nosotros con Él en perpetua Armonía y alegre Concordia; y aquí, cuando pensamos con el Espíritu Santo, es Su reflejo o amor general y sin preferencias que tenemos para con los demás. En minúscula, amor se refiere al amor interesado y preferencial de nuestro ego, cuando pensamos con él. Ver P3 [2], T1.1.3 [3], T1.1.53 [100], T3.6 [38], L46, L67, L68, L195
 
17 … En el Cielo
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