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Un Curso Sobre Milagros
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14 Dado que tanto tú como tu prójimo son miembros de la misma familia en la que gozan de igual rango18, tal como percibas a los dos19, así te comportarás contigo mismo y con él. 15 La forma de percibir para determinar lo que debe ser un comportamiento de acuerdo con la Regla de Oro, es mirar desde la percepción de tu propia santidad, y percibir la santidad de los demás. pár 64

UCSM TEXTO
PRINCIPIOS DE LOS MILAGROS
gráfico por ©Deposit Photos


Un Curso Sobre Milagros
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Libro de Lecciones
P A R T E 1
L E C C I Ó N 8
Mi mente1 está absorta en
pensamientos del pasado.
L8.1 1 Esta idea es —por supuesto— la razón por la que ves únicamente el pasado. 2 Nadie ve realmente nada. 3 Lo único que ve son sus pensamientos proyectados2 hacia fuera. 4 La preocupación de la mente por el pasado es la causa del concepto equivocado acerca del tiempo del que adolece tu mirar. 5 Tu mente3 no puede captar el presente, que es el único tiempo que realmente existe4. 6 Por consiguiente, no puede comprender qué es el tiempo ni, de hecho, comprender ninguna otra cosa.
1 … cuando pienso con el ego,
 
2 La proyección, en el eterno Presente de la Unicidad, es de Dios y de Su único Hijo, que proyectan Amor Uno al Otro, y al hacerlo, se extienden Uno en el Otro. En cambio, aquí, cuando pensamos, actuamos y percibimos con el ego, la proyección es de la individualidad que necesita sobrevivir en el mundo de la evolución y escasez, proyectando espontáneamente ese pensamiento egocéntrico y defensivo hacia todo lo de afuera, incluyendo a los demás. Esta proyección también mantiene vigente nuestra separación de Dios. Pero el Curso nos enseña que podemos ver al mundo de otra manera y, para ello, primero tenemos que decidir pensar con el Espíritu Santo, aceptar el Redimir para nosotros mismos, perdonar, extender milagros y entablar relaciones santas para multiplicar las ocasiones de salvar a nuestros hermanos. Al hacerlo, proyectaremos hacia los demás el pensar de Amor del Espíritu Santo y, por medio de nuestra visión de Cristo, nos extenderemos en los demás que, ahora —en nuestra mente— serán uno con nosotros, reflejando así, aquí, la eterna Unicidad de Dios, donde realmente estamos todos, como Almas perfectas y eternas, unificadas como Una en Cristo, el Hijo único de Dios Quien es Uno con Su Padre y Creador. Ver T2.1, T2.2 [23] y [25], T6.3, T7.9, T10.2
 
3 … pensando con el ego y su razón, lógica y sentido común,
 
4 El instante santo, aquí, en tu fuero interno, es la experiencia del reflejo del eterno Presente de la Unicidad de Dios, en la que tu Alma quiere unirse al Alma del otro, a quien estás tratando de perdonar. El proceso se inicia cuando ordenas a tu cerebro aquietarse, de manera que, durante ese instante, pares el continuo diálogo interno de tu "yo", "yo", "yo". Luego, en el silencio que sigue, te liberas tanto de la culpa y su pasado como del miedo que trae la inseguridad del futuro. Cuando logras perdonarlo, las dos Almas se unen en la experiencia de Cristo en el mundo real, experiencia en la que todas las Almas —por ser igualmente perfectas y eternas— se unifican en la única Alma que realmente existe: La del Hijo único de Dios, que realmente somos nosotros. Por eso, el instante santo no puede ser para ti solo. Eso va a permitir a los impulsos amorosos del Espíritu Santo emerger a tu consciente, los cuales, en forma de milagros, vas a querer extender a la(s) persona(s) que has perdonado. Ver T15.5 a T15.9, L106, L109, L125, L157, L182, L189
P A R T E 1
L E C C I Ó N 8
pár 2
L8.2 7 El único pensamiento completamente verdadero que uno puede tener sobre el pasado es que no está aquí. 8 Por lo tanto, pensar sobre el pasado es pensar en ilusiones5. 9 Muy pocos se han dado cuenta de lo que realmente conlleva visualizar el pasado o prever el futuro. 10 De hecho, la mente está en blanco cuando lo hace ya que no está pensando realmente en nada6.
5 Ilusión o fantasía es todo lo "hecho" por nuestro ego primario, producto de aquella diminuta idea alocada que era posible al Hijo separarse de la Unicidad de Dios, y ponerse a crear por su cuenta, pero sin perder el Amor que Dios le daba, locura que se adentró en la Eternidad, Donde Todo es Uno con Dios, y de la que el Hijo de Dios olvidó reírse y que, a causa de haberlo enviado al olvido, ese pensamiento se convirtió en una idea seria, capaz de lograr algo, así como de tener efectos reales, entre los cuales están la hechura del tiempo, del espacio, y de todo lo que éstos contienen, incluyendo la expansión y fragmentación de todo casi al infinito, regidos por las leyes de la evolución y escasez. Ver T8.5 [41], T16
 
6 … que tenga que ver con nuestra verdadera Realidad, con mayúscula, significa la infinita y eterna Unicidad de Dios, en la Cual, todos nosotros, sin excepción, cual Almas unificadas como Una en Cristo, Su único Hijo, somos Uno con Nuestro Padre, compartiendo con Él Su Amor, el Espíritu Santo. Algunos de sus sinónimos son: Cielo, Eternidad, Reino, Reino de los Cielos, Universo. En minúscula, realidad significa la ilusión de la separación, la realidad del tiempo y del espacio y de todo lo que éstos contienen, regidos como están por las leyes de la evolución y escasez que hicimos, realidad en la que habitualmente creemos, percibimos, pensamos y actuamos con el ego. Pero cuando decidimos pensar con el Espíritu Santo, estudiamos y aplicamos el Curso, podemos trascender esta realidad en nuestro fuero interno, ingresando al mundo real, que es el reflejo aquí de la eterna Realidad. Ver T8.10, T11.4, T11.9, T18, T30.9
P A R T E 1
L E C C I Ó N 8
pár 3
L8.3 11 El propósito de los ejercicios de hoy es comenzar a entrenar tu mente para que reconozca cuándo no está realmente pensando en absoluto. 12 Mientras tu mente se siga preocupando por ideas irreflexivas, la Verdad7 permanecerá bloqueada. 13 Reconocer que tu mente ha estado simplemente en blanco, en vez de seguir creyendo que está llena de ideas reales, es el primer paso en el proceso de allanar el camino hacia la visión8.
7 La Verdad, con mayúscula, según el Curso —que realmente no soy un cuerpo sino un Alma, Tal como Dios me creó— no se puede describir ni tampoco explicar; sólo puede experimentarse, en un instante santo del mundo real en nuestro fuero interno, al haber logrado perdonar totalmente a otro y haber visto su Alma con la visión de Cristo. En esto radica aquí, la paz de Dios. Sus condiciones son querer creer que: 1) Dios existe, es perfecto y eterno, y en Su Pensamiento de Amor o Espíritu Santo, nos creó a todos —sin excepción y a Su Semejanza— Almas perfectas y eternas, unificadas como Una en Cristo, Su único Hijo, Cristo, con Quien es Uno en la perpetua Armonía y alegre Concordia del Amor que Se profesan Uno a Otro en el eterno Presente de Su Unicidad; 2) Dios no creó más nada. 3) Por eso, nada de Ésta, Nuestra verdadera Realidad, puede ser amenazado, nada que no sea Ella, realmente existe. 4) En esto radica aquí, la paz de Dios. En minúscula, la verdad es la verdad del ego, cuyo sistema de pensamiento está basado en la creencia de que la percepción que tiene del tiempo y del espacio, y de todo lo que estos contienen, es que son reales, están regidos por las leyes de la evolución y escasez, y constituyen su única y verdadera realidad. Ver T7.5, T14, T30.5
 
8 La visión de Cristo es, en un instante santo en mi fuero interno, la que mira más allá del cuerpo de la persona que quiero perdonar y, cuando logro acceder al mundo real, ve su Alma perfecta y eterna, Una con La mía, en la experiencia de Cristo, nuestra verdadera Identidad. Basado en esa experiencia, cada vez que decida pensar con el Espíritu Santo, es decir, pensar con mi mente acertada, voy a percibir el mundo de otra manera, en la que, en mi fuero interno, no hay nada que no justifique perdonar completamente, extender los milagros que sugiera el Espíritu Santo y unirme a esa y otras personas, en relaciones santas. Ver T11.7, T12.5 [42]
P A R T E 1
L E C C I Ó N 8
pár 4-10
L8.4 14 Los ejercicios de hoy deben hacerse con los ojos cerrados. 15 Esto se debe a que en realidad no puedes ver nada, y así es más fácil reconocer que, por muy vívidamente que puedas visualizar un pensamiento, no estás viendo nada. 16 Con el menor esfuerzo posible, busca en tu mente durante más o menos el minuto habitual, examinando simplemente los pensamientos que encuentres allí. 17 Identifica cada uno de ellos por la figura central o el tema que contenga, y luego pasa al siguiente. 18 Da inicio a la práctica diciendo:

L8.5 19 Parece que estoy pensando sobre ____.

L8.6 20 Luego, nombra específicamente cada uno de tus pensamientos, como por ejemplo:

L8.7 21 Parece que estoy pensando en [nombre de la persona], en [nombre del objeto], en [nombre de la emoción],

L8.8 22 y así sucesivamente, concluyendo al final del período de búsqueda mental con:

L8.9 23 Pero mi mente se preocupa por pensamientos del pasado.

L8.10 24 Esto puede hacerse cuatro o cinco veces a lo largo del día, a menos que te irrite. 25 Si te resulta dificultoso, tres o cuatro veces será suficiente. 26 No obstante, tal vez te ayude incluir en la búsqueda mental en sí tu irritación, o cualquier emoción a la que pueda inducir la idea de hoy.


Un Curso Sobre Milagros
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TEXTO

Capítulo 1
 LOS MILAGROS    

T1.1 PRINCIPIOS DE
LOS MILAGROS1 pár 59-70
[LA LECTURA DE TEXTO REANUDARÁ EL LUNES]
T1.1.41 [59] 1 El milagro reconoce a todos los hombres como tus hermanos, y míos también. 2 Es una manera de percibir1 en ellos la huella universal de Dios. 3 El que los Hijos de Dios2 sean especiales no se debe a una condición de exclusión, sino a una de inclusión. 4 Todos mis hermanos son especiales3. 5 Cuando creen estar privados de algo, su percepción se vuelve distorsionada. 6 Cuando esto ocurre, las relaciones de toda la Familia de Dios o Filiación, se desvirtúan. 7 En última instancia, cada miembro de la Familia de Dios tiene que regresar. 8 El milagro le llama a regresar, porque le bendice y le honra, aun cuando él pueda estar ausente en espíritu4.
1 Percepción: En el eterno Presente de la Unicidad de Dios —Que es donde realmente estamos todos como Almas perfectas y eternas, unificadas como Una en Cristo, el Hijo único, Quien es Uno con Su Padre— la percepción no existe, porque el Conocimiento nos hace saber y experimentar que Todo es Uno y, por consiguiente, no hay nada que percibir. Pero en la separación, cuando pensamos con el ego, la percepción es el proceso fundamental para sobrevivir por el cual nuestra razón, lógica y sentido común interpretan, juzgan, seleccionan y evalúan la información recibida por nuestros sentidos de la realidad del tiempo y del espacio y de todo lo que éstos contienen, regidos como están por las leyes de la evolución y escasez. El Curso la define como "Percepción equivocada". Y, cuando habiendo decidido pensar con el Espíritu Santo, hemos aceptado el Redimir para nosotros mismos, perdonado y extendido los milagros que nos ha sugerido el Espíritu Santo, estudiado y aplicado al menos una vez las Lecciones del Curso, nuestra "Percepción verdadera" gradualmente nos va a llevar al mundo real —que es la meta del Curso—donde, en nuestro fuero interno, experimentaremos el reflejo aquí de la Unicidad de Dios, donde sólo hay Amor, paz y alegría. Ver T3.4, T3.5, T10.7, T13, T14.6 [46], L134, M5.3.1, M19.5
 
2 El Hijo único de Dios o Cristo —en Cuya única Alma, todas las Nuestras están unificadas como Una en Cristo— es Uno con Dios en Su eterna Unicidad. Nos convertimos aquí en el reflejo de Cristo cuando pensamos y percibimos con el Espíritu Santo, perdonamos totalmente al otro (s) y extendemos los milagros que nos sugiera el Mismo Espíritu Santo. Pero cuando pensamos con el sistema de pensamiento del ego y creemos que su realidad del tiempo y del espacio es verdadera —que es lo que hacemos "usualmente"— entonces nos convertimos en el Hijo separado de Dios. Ver T10.5, T10.8, T20.3, T29.9, L163, L191, LTE.14 (-L351)
 
3 No en el sentido del especialismo (Ver Glosario), sino que todos son "especialmente" Hijos de Dios.

4 … "espíritu" es la parte de la mente que todavía puede comunicarse con Dios por medio del Espíritu Santo.
T1.1 PRINCIPIOS DE
LOS MILAGROS
pár 60-61
T1.1.41 [60] 9 "De Dios nadie se burla" no es una amenaza, sino una reafirmación de este punto. 10 Dios habría sido burlado si alguna de Sus Creaciones careciese de Santidad5. 11 La Creación6 es realmente completa, y la señal de la Completitud7 es la Santidad.

T1.1.42 [61] 1 La completitud8 constituye el contenido perceptual de los milagros. 2 De ahí que pueda corregir, o redimir, la errónea percepción9 de carencia en cualquier parte.
5 Santidad, con mayúscula, es el Estado de perfecto Amor o Espíritu Santo que —como Alma, unificada con TODAS las demás Almas como Una en Cristo, el único Hijo de Dios— vivimos con Dios en perfectas Paz y Alegría, en el eterno Presente de Su Unicidad. En minúscula, santidad es la experiencia en mi fuero interno del reflejo aquí de ese Estado. Ver T1.1.31 [42] a [44], T2.2 [45], T5.4 [23], T14.5, L36, L37, L39
 
6 La Creación, con mayúscula, en el Cielo, es la suma de todo lo que Dios ha creado, a saber: Nosotros, como Almas perfectas y eternas, unificadas como Una en Cristo, Su único Hijo, con Quien comparte como Uno Su Amor o Espíritu Santo en el eterno Presente de Su Unicidad o Realidad. Dios no creó más nada. Por eso, Allá, la realidad del ego que percibimos aquí con nuestros sentidos, realmente, no existe. Aquí, las creaciones, en minúscula, cuando pensamos con el Espíritu Santo, son las que producimos —cuando perdonamos al otro, a los otros, y extendemos los milagros que nos sugiere el Espíritu Santo— como un reflejo de las Creaciones que creamos como Uno con y en Dios, en el Cielo. Y, cuando pensamos con el ego —según el Curso— no "creamos" sino que "hacemos," de acuerdo con las leyes de este mundo. Ver T2.1 [5], T14.4 [36], T30.3 [35], LTe.11 (-L321)
 
7 La Completitud, con mayúscula, en el Cielo, es de Dios y de todos nosotros como Almas perfectas y eternas que realmente somos, unificadas como Una en Cristo, Su Hijo, Quien es Uno con Su Padre en el Amor del Espíritu Santo que Ambos comparten en la paz y alegría de la eterna Unicidad. En minúscula, la completitud es el reflejo aquí de la eterna Completitud, y se experimenta en nuestro fuero interno en un instante santo del mundo real cuando, después de haber perdonado totalmente a un hermano (s), nos unimos a él (ellos) como uno en la experiencia de Cristo. Ver T2.5 [102], T6.3 [25], T15.8 [78], T29.3 [19]
 
8 … el reflejo aquí de la eterna Completitud de Dios
 
9 … de tu ego
T1.1 PRINCIPIOS DE
LOS MILAGROS
pár 62-63
T1.1.42 [62] 3 A partir de aquí, empezamos a hacer la distinción fundamental entre los milagros y la proyección10. 4 El estímulo11 debe preceder a la respuesta, y además determinará la clase de respuesta que se dé. 5 El comportamiento ciertamente constituye una respuesta, por consiguiente la pregunta "¿respuesta a qué?12" se vuelve crucial. 6 Dado que los estímulos son percibidos por medio de la percepción, primero debes percibir el estímulo para luego comportarte en consecuencia.

T1.1.42 [63] 7 De ahí se deduce que: 8 Tal como percibas, así te comportarás.
10 La proyección, en el eterno Presente de la Unicidad, es de Dios y de Su único Hijo, que proyectan Amor Uno al Otro, y al hacerlo, se extienden Uno en el Otro. En cambio, aquí, cuando pensamos, actuamos y percibimos con el ego, la proyección es de la individualidad que necesita sobrevivir en el mundo de la evolución y escasez, proyectando espontáneamente ese pensamiento egocéntrico y defensivo hacia todo lo de afuera, incluyendo a los demás. Esta proyección también mantiene vigente nuestra separación de Dios. Pero el Curso nos enseña que podemos ver al mundo de otra manera y, para ello, primero tenemos que decidir pensar con el Espíritu Santo, aceptar el Redimir para nosotros mismos, perdonar, extender milagros y entablar relaciones santas para multiplicar las ocasiones de salvar a nuestros hermanos. Al hacerlo, proyectaremos hacia los demás el pensar de Amor del Espíritu Santo y, por medio de nuestra visión de Cristo, nos extenderemos en los demás que, ahora —en nuestra mente— serán uno con nosotros, reflejando así, aquí, la eterna Unicidad de Dios, donde realmente estamos todos, como Almas perfectas y eternas, unificadas como Una en Cristo, el Hijo único de Dios Quien es Uno con Su Padre y Creador. Ver T2.1, T2.2 [23] y [25], T6.3, T7.9, T10.2
 
11 … sea de los generalmente escasos impulsos amorosos del Espíritu Santo o de los más que abundantes impulsos egoístas y sobrevividores de tu ego…
 
12 … ¿al Espíritu Santo o a tu ego…?
T1.1 PRINCIPIOS DE
LOS MILAGROS
pár 64
T1.1.42 [64] 9 La Regla de Oro te pide que te comportes con los demás tal como tú quisieras que ellos se comportasen contigo. 10 Esto significa que la percepción que tienes de ambos —de ti y de ellos— debe ser precisa. 11 La Regla de Oro es la norma del comportamiento apropiado13. 12 No podrás comportarte de manera apropiada a menos que percibas acertadamente14, porque el comportamiento apropiado depende de la ausencia de confusion de niveles15. 13 La presencia de confusión de niveles siempre hará que la comprobación16 de lo que es real17 sea variable, trayendo como consecuencia una variabilidad en lo que debe ser un apropiado comportamiento. 14 Dado que tanto tú como tu prójimo son miembros de la misma familia en la que gozan de igual rango18, tal como percibas a los dos19, así te comportarás contigo mismo y con él. 15 La forma de percibir para determinar lo que debe ser un comportamiento de acuerdo con la Regla de Oro, es mirar desde la percepción de tu propia santidad, y percibir la santidad de los demás.
13 … según el Espíritu Santo
 
14 … pensando y percibiendo con el Espíritu Santo por medio de tu espíritu, que es la parte de tu mente que todavía se puede comunicar con Dios por medio del Mismo Espíritu Santo…
 
15 Niveles. El Curso distingue dos grandes ámbitos o niveles: DIOS y la SEPARACIÓN. Al Nivel de DIOS, el Curso lo llama: Realidad, Cielo, Unicidad, Reino de los Cielos, etc., es el eterno Presente de la Unicidad de Dios, donde realmente estamos todos, como Almas perfectas y eternas, unificadas como Una en Cristo, Su único Hijo, Quien es Uno con Su Padre. El Nivel de la Separación es el del tiempo y el espacio y todo lo que estos contienen. En él encontramos dos subniveles: el de la realidad del pensar del ego, donde rigen las leyes de la evolución y la escasez, y el de la realidad del espíritu, en la que se piensa con el Espíritu Santo y en cuya percepción, no se ve nada que no justifique perdonar, extender milagros y unirse al otro (a los otros) en una relación santa a favor de todos los demás. Ver T1.1.53 [98], T2.3 [65], T2.4 [73]
 
16 … por parte de tu ego
 
17 … según el Espíritu Santo
 
18 … por ser cada uno el único Hijo de Dios…
 
19 … individualidades separadas o uno en Cristo quien, aquí, es la experiencia mental, en un instante santo del mundo real, de unión o completa identificación con la mente del otro al que creemos haber perdonado totalmente, experiencia que extendemos a todos y a todo, como reflejo aquí de la eterna Unicidad de Dios con Su Hijo único, en cuya Alma, todos —como las Almas perfectas y eternas que realmente somos— somos Uno. Ver T1.1.32 [45], T1.1.34 [48], T30.6 [63], T31.1 [9],
T1.1 PRINCIPIOS DE
LOS MILAGROS
pár 65-67
T1.1.42 [65] 16 El vacío que el miedo20 engendra tiene que ser substituido por Amor, porque el Amor y la ausencia de Él se encuentran en la misma dimensión, y la corrección no se puede emprender a menos de hacerlo dentro de una dimensión. 17 De lo contrario, se daría una confusión de niveles. 18 La muerte21 constituye una afirmación humana del creer en el "destino", lo cual indica la presencia de una confusión de niveles. 19 Por eso, la Biblia dice: "La muerte no existe", y por eso demostré que la muerte no existe. 20 Vine a dar cumplimiento a la ley, pero re-interpretándola. 21 La ley en sí misma —si se entiende como debe ser— únicamente ofrece protección al hombre22. 22 Son los que aún "no han cambiado su manera de pensar " los que introdujeron en la ley el concepto de las "llamas del infierno".

T1.1.42 [66] 23 Yo te aseguro que daré testimonio por medio de todo aquel que me deje hacerlo, y en la medida en que lo permita. 24 Lo que atestiguas demuestra lo que crees, y de esta manera lo refuerza. 25 Los que dan testimonio de mí están expresando, por medio de sus milagros, que han dejado de creer en la carencia a favor de la plenitud23, la cual, según aprendieron, les pertenece realmente.

T1.1.43 [67] 1 Uno de los mayores beneficios que se deriva de los milagros es su fuerza para liberar al hombre de su falso sentido de aislamiento, privación y carencia24.
20 El miedo es la motivación primordial del sistema de pensamiento del ego, constituye un síntoma de tu profundo sentido de ser atacado y de pérdidas pasadas, presentes y futuras. Pero cuando has aceptado el Redimir para ti mismo, perdonado y extendido los milagros que te ha sugerido el Espíritu Santo y, con la visión de Cristo, aceptas solamente los pensamientos amorosos de todos, considerando todo lo demás como pedimentos de ayuda, Él te enseñará que el miedo —tanto en ti como en los demás— es realmente un pedido de ayuda. Ver T8.9 [82], T8.10 [90], T8.10 [94
 
21 Cuando pensamos con el ego, la muerte es el final de la vida aquí, pues, según él, ésta no es otra cosa que nacer, crecer, envejecer, perder vitalidad y, finalmente, morir. Eso lo confirma el hecho de que nadie ha regresado de la muerte para contar su historia… Pero, cuando pensamos con el Espíritu Santo, queremos creer que la muerte no es nada y, cuando nuestro cuerpo haya fallecido y, con él, nuestros sueños hayan desaparecido, sabremos que, como Almas, unificadas todas como Una en Cristo, el único Hijo de Dios, seguimos siendo Uno con Dios en el eterno Presente de Su Unicidad, en perpetua Armonía y alegre Concordia. Ver T9.11 [96], T10.2 [13], L163, M27
 
22 … del pensar, percibir y actuar con el ego…
 
23 … del Amor todo abarcador…
 
24 … en la falsa realidad del ego del tiempo y del espacio y, de todo lo que éstos contienen, regidos como aparecen estar, por las leyes de la evolución y escasez…
T1.1 PRINCIPIOS DE
LOS MILAGROS
pár 68-69
T1.1.43 [68] 2 Los milagros son afirmaciones de la Filiación, Que es un estado de Completitud25 y Plenitud. 3 Todo Lo que es verdadero y real es eterno y, por consiguiente, no puede cambiar ni ser cambiado. 4 Por lo tanto, el Alma26 es inalterable porque ya es perfecta, pero la mente27 puede escoger el nivel en el que quiere servir. 5 El único límite a su decidir es que no puede servir a dos amos28.

T1.1.43 [69] 6 La mente, si decide aceptar este límite, puede convertirse en el medio por el cual el Alma crea alineada con Su Propia Creación29. 7 Pero si no acepta libremente ese límite, la mente va a retener su potencial creativo, pero sometiéndose a un control tiránico en lugar de un control dotado de genuina autoridad. 8 Eso encarcela, pues tales son los dictados de los tiranos. 9 Cambiar tu forma de pensar significa poner tu mente a disposición de la verdadera Autoridad.
25 La Completitud, con mayúscula, en el Cielo, es de Dios y de todos nosotros como Almas perfectas y eternas que realmente somos, unificadas como Una en Cristo, Su Hijo, Quien es Uno con Su Padre en el Amor del Espíritu Santo que Ambos comparten en la paz y alegría de la eterna Unicidad. En minúscula, la completitud es el reflejo aquí de la eterna Completitud, y se experimenta en nuestro fuero interno en un instante santo del mundo real cuando, después de haber perdonado totalmente a un hermano (s), nos unimos a él (ellos) como uno en la experiencia de Cristo. Ver T2.5 [102], T6.3 [25], T15.8 [78], T29.3 [19]
 
26 Alma (o Espíritu) —siempre con mayúscula— es nuestra inmaterial Naturaleza divina que Dios creó semejante a Sí Mismo, entendiéndose que, al ser de Dios, el Alma (o Espíritu) es eterna y nunca nació. El Alma sabe, ama y crea. Cuando las Almas (o Espíritus) perfectas y eternas —que realmente somos todosse unifican como Una en Cristo, somos el Hijo único de Dios, Uno con Su Padre en el eterno Presente de la Unicidad. Nada puede llegar al Alma (o Espíritu) desde el ego, ni nada del Alma (o Espíritu) puede reforzar al ego o aminorar el conflicto interno de éste, porque el Alma (o Espíritu) no puede percibir y el ego es incapaz de conocer. Por lo tanto, no están comunicados ni jamás lo estarán. Ver T2.2 [20], T4.2 [8] y [19], T31.6, L97
 
27 La Mente, con mayúscula, se refiere a la Mente o el Pensar de Dios o de Su Hijo o de Cristo, y representa el agente que activa al Alma (o Espíritu), aportándole su energía creadora o Amor. En la separación, la mente del Hijo separado parece tener tres partes: 1) El espíritu, que es la parte que todavía puede comunicarse con Dios por medio del Espíritu Santo, Quien se nos manifiesta por medio de impulsos amorosos y revelaciones; 2) el ego, que recibe del ego primario en la fuente de la separación, los impulsos de vida y de sobrevivencia, los cuales, al ser procesados por nuestro cerebro —subconsciente o conscientemente— dan vida a nuestro cuerpo y nutren a nuestra razón, lógica y sentido común de lo necesario para defendernos y sobrevivir; y 3) el decididor, que es lo que en nosotros decide todo el tiempo si pensar con el ego —que es lo que hacemos "usualmente"— o con el espíritu. Ver T7.3, T19.2, T25.5, L45, L165
 
28 … al ego y al Espírtu Santo…
 
29 La Creación, con mayúscula, en el Cielo, es la suma de todo lo que Dios ha creado, a saber: Nosotros, como Almas perfectas y eternas, unificadas como Una en Cristo, Su único Hijo, con Quien comparte como Uno Su Amor o Espíritu Santo en el eterno Presente de Su Unicidad o Realidad. Dios no creó más nada. Por eso, Allá, la realidad del ego que percibimos aquí con nuestros sentidos, realmente, no existe. Aquí, las creaciones, en minúscula, cuando pensamos con el Espíritu Santo, son las que producimos —cuando perdonamos al otro, a los otros, y extendemos los milagros que nos sugiere el Espíritu Santo— como un reflejo de las Creaciones que creamos como Uno con y en Dios, en el Cielo. Y, cuando pensamos con el ego —según el Curso— no "creamos" sino que "hacemos," de acuerdo con las leyes de este mundo. Ver T2.1 [5], T14.4 [36], T30.3 [35], LTe.11 (-L321)
T1.1 PRINCIPIOS DE
LOS MILAGROS
pár 70
T1.1.43 [70] 10 Por consiguiente, el milagro es un signo de que la mente ha decidido dejarse guiar por Cristo poniéndose a su servicio. 11 La plenitud de Cristo es el resultado natural de haber decidido seguirle. 12 Hay que arrancar todas las raíces que están a flor de tierra, porque no son lo suficientemente profundas como para sostenerte. 13 La ilusión de que las raíces superficiales pueden arraigar más, y así sostenerte, es una de las distorsiones en las que se basa lo opuesto a la Regla de Oro. 14 A medida que se abandonan esos falsos apuntalamientos se experimenta temporalmente cierta inestabilidad en el equilibrio. 15 No obstante, el hecho es que nada es menos estable que una orientación invertida 16 y nada que la mantenga invertida la conducirá a una mayor estabilidad.
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