Número 221 - Marcha 21, 2021
Nota Del Editor
Sairam, queridos hermanos y hermanas,

“La vida es un juego, juégala”, dijo Sri Sathya Sai. En este juego de la vida, todo lo que se espera de nosotros es que “juguemos” sin ningún apego, emoción, ansiedad, alegría o tristeza. Porque en un juego, a veces podemos meter la pelota y anotar puntos, y otras veces se nos puede escapar y perder. Aceptamos el hecho de que era un juego y seguimos adelante. Del mismo modo, la vida nos arrojará situaciones y desafíos. Simplemente tenemos que ser conscientes del hecho de que cada momento es una experiencia de aprendizaje y avanzar sin que nos afecte, inmutables. Todo descansa en nuestra atención plena y nuestra conciencia constante de la verdad de que estamos aquí en esta forma, en este nacimiento y de esta manera con un propósito. Todos conocemos bien el propósito ahora. Como nuestro amado Sadguru Sri Madhusudan Sai nos recuerda a menudo: servir a los necesitados, lo cual conducirá a la purificación de nuestras mentes; servir con el entendimiento de que es la misma divinidad que existe en todos; contemplar constantemente la verdad y simplemente ser testigo de todo lo que sucede a nuestro alrededor. Y un día, con la gracia de lo Divino, la verdad se revelará.

Nuestro agradecimiento a nuestro Dios y Guru por la guía directa, sin la cual hubiéramos sido como barcos perdidos en el mar, varados sin una brújula. El Director está entre nosotros y, misericordiosamente, nos está ofreciendo la dirección. ¡No perdamos esta oportunidad única!

Sairam
Bhuvana Santhanam
ātmano mokshārtam
(Emancipation of one’s self)
Extracto De La Serie Domina La Mente
¿Qué debería uno pedir a los pies de la diosa Annapoorneshwari (Annapoorna), la diosa del alimento? Adi Shankaracharya pidió a la Madre Annapoorna Jñāna y vairāgya. Entonces, ¿qué debería pedírsele a la madre Annapoorna? Puede darlo todo. Ella es la madre de todos y está lista para alimentarnos. Pero, ¿deberíamos ir y pedirle comida que solo satisface el hambre de este cuerpo? ¿O existe algo más elevado que deberíamos pedirle?
 
¿Qué fue lo que pidió Shankaracharya a la madre? Pidió jñāna vairāgya sidhyartham que significa: “Oh Madre, bendíceme de forma que pueda tener Jnana (Conocimiento Supremo) y vairāgya (Renunciación) como bhikṣā (limosna) de Tí”. Oró a Sus pies diciendo: “Soy un mendigo a Tu puerta y no pido la comida de este mundo, porque este alimento puede saciar el hambre momentáneamente, más no permanentemente. Mas mi ātmā que está débil y hambriento, debería ser alimentado”.
 
¿Cuál es el alimento para este ātmā? Jñāna vairāgya es el único alimento porque fortalece el ātmān. Si vertemos más agua a un arbusto espinoso podemos estar seguros que solo crecerán espinas. Mientras que si vertemos la misma agua a un arbusto de rosas crecerán rosas.
 
De forma similar: “Quiero Tu gracia no para riqueza y progenie y ganado y prosperidad del mundo. Quiero Tu gracia… te pido; te ruego me des jñāna y vairāgya como bhikṣā”, es lo que ha de pedirse a Dios. Dios puede dar cientos de cosas. Sea que las necesitemos o no, sea que lo pidamos o no, si Dios piensa que lo necesitamos es seguro que nos lo dará.
 
Pero cuando estamos frente a frente con Dios, ¿qué debería salir de nuestra boca? ¿Por qué cosa deberíamos estirar nuestras manos? No por estas cosas del mundo. Deberíamos estirar nuestras manos diciendo: “Dame jñāna, dame vairāgya”. Estas son las cosas que han de pedirse a Dios. Recibo mensajes que dicen: “es muy difícil desapegarnos”. Pidan a Dios que les confiera vairāgya y jñāna. ¿Quién sabe? ¡Puede que les conceda esta bendición por lo sincero de su plegaria!
 
Extracto de la serie “Domina la Mente”, episodio 14. Dada por Sadguru Sri Madhusudan Sai
Mi Historia
Autotransformación Del Corazón
Mediante El Servicio Desinteresado
Por Kaya Kannan,
Reino Unido
 
Habiendo nacido en un hogar de devotos de Sai, el concepto de servir a los otros siempre había estado profundamente arraigado en mí. Sin embargo, nunca entendí realmente la importancia real del seva y lo trataba simplemente como un deber más que tenía que llevar a cabo en mi vida. En mi recorrido al trabajo, a menudo me topaba con personas luchando por conseguir comida. Al cruzarme con ellas les daba algunas monedas en nombre del seva y una mirada pasajera. El sentimiento de tristeza de saber que sufrían mientras que yo me encontraba bien y me iba muy bien, era a menudo tan solo un pensamiento fugaz. Estos pensamientos y tristeza desaparecían en medio de mis deberes diarios y mi vida laboral; el resto del día transcurría con normalidad.
 
Escuché de una oportunidad semanal para servir a personas en situación de calle en el centro de Londres. Decidí participar, en un inicio solo con el propósito de observar. No pensaba descubrir nada nuevo. Me dijeron que necesitaría comprar ingredientes para preparar sandwiches acompañados de un paquete de frituras y una bebida, listos para ser servidos por la tarde.
 
Conforme caminábamos en medio del frío distribuyendo comida a los muchos indigentes en nuestra ruta, observé a los otros jóvenes interactuando cercanamente con ellos. Sentí algo que nunca antes había sentido: una combinación de empatía, amor incondicional y unidad. Sentí que era mi deber asegurarme de que no fueran a dormir hambrientos. Interactuando con ellos, preguntándoles por su día, su bienestar y teniendo una conversación normal con ellos, me di cuenta de cuán profundamente atesoraban esas interacciones y cuánto necesitaban ese amor.
 
En una ocasión me topé una mujer sin casa que se ofrecía como voluntaria en una florería durante el día y luego regresaba a las calles por la tarde para recolectar comida y agua de los transeúntes. Me sorprendí luego de escuchar esto. La mujer quien parecía no tener nada, aún así se ofrecía como voluntaria durante el día en lugar de usar ese tiempo para otra cosa, como quizá ganarse la vida. Esa mujer me hizo darme cuenta de lo que era ser realmente desinteresado.
 
Luego de eso, presté cuidado y esfuerzo adicionales al seleccionar los ingredientes para los sandwiches, al igual que al comprar las frituras y las bebidas para asegurarme de que fuera algo que las personas disfrutarían. Me di cuenta de que por el hecho de ser personas sin hogar no significa que tenga que asignárseles un estándar de vida menor y que debería alimentarlos de la misma forma que me alimentaría a mi misma o a mis seres queridos.  
 
Unas semanas después me encontraba una vez más en mi viaje diario al trabajo sin haber desayunado. Fui a un café y me compré un pequeño desayuno junto con algo de café. Preocupada de que se me hiciera tarde, me apuré a salir de la tienda. Con el rabillo del ojo avisté a un hombre sin hogar que había observado anteriormente, antes de participar en el seva a las personas en situación de calle. Sentí una angustia profunda ; algo que nunca había sentido antes. Pensé: “Voy a comerme este desayuno y él no va a comer nada”. Fue un sentimiento que nunca había sentido por un extraño antes; un sentimiento que habría sentido quizá solo si alguien a quien yo amara no tuviera que comer.
 
De ahí en adelante me di cuenta que me sentía diferente en relación a las demás personas. Un fuerte sentido de unidad y el deseo de cuidar a aquellos que sufren. Dejé de gastar dinero en café dos mañanas a la semana y en su lugar usé el dinero para comprarle desayuno a este hombre e interactuar con él. Comprendí que no es solo la comida y el agua lo que las personas sin hogar requieren sino, más importantemente, alguien que les demuestre amor.
 
Para mí el seva ya no significa dedicar ritualísticamente una tarde a alimentar a las personas sin hogar. Es dedicar cada acción desinteresadamente a Dios sin separarme a mí misma de los otros. He aprendido que el amor solo es verdadero y desinteresado cuando todos son tratados por igual y cuando no diferenciamos a una persona de nosotros mismos. 
Desarrollo Del Propio Ser
Con el fin de ayudar a extender la educación de Sri Sathya Sai Baba basada en los valores humanos al mundo y resucitar la humanidad en la raza humana, la Universidad Sri Sathya Sai para la Excelencia Humana lanzó un Instituto de Valores Humanos, único y el primero en su clase para ofrecer cursos hechos a la medida, completamente libres de costo y curados por expertos alrededor del mundo. La visión del instituto es desarrollar mejores seres humanos en sus esferas profesionales y personales, al hacerlos más sensibles hacia las necesidades de la sociedad y explorando formas de contribuir a la misma de una manera significativa y desinteresada; creando así un sentido de responsabilidad y ciudadanía mundiales.
Los cursos ayudarán al individuo a balancear el interior y el exterior, al tiempo que progresivamente se vuelve un mejor ser humano, lo que en última instancia lo ayudará o la ayudará a desvelar el verdadero significado y propósito en la vida.

Aprender desde el corazón es el despertar espiritual, dice Baba. El Instituto de Valores Humanos es el primer paso para guiar al mundo hacia la hermosa consciencia de su corazón; un corazón que opera desde los valores humanos de Sathya (verdad), Dharma (acción correcta), Shanti (paz), Prema (amor) y Ahimsa (no violencia).

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upaniṣad
Para alcanzar el conocimiento supremo, uno debe desarrollar la sinceridad y el merecimiento. Uno debe seguir el ashram brahmacharya, el cual espera que se observe celibato (durante el periodo de aprendizaje), que resida con el gurú en el ashram y entregue su mente a los pies del gurú.
 
En el viaje de lograr el conocimiento, la mente puede desviarse del camino correcto; pero, con los esfuerzos adecuados y la promesa de brahmacharya, es decir, de mantener la mente siempre absorta en brahman puede ser corregido.
 
Este proceso de aprendizaje puede completarse mediante la práctica de tres tipos de austeridades: austeridad del cuerpo, del habla y de la mente, las cuales pueden llevarlo a uno a la meta final de la autorrealización.
 
En el episodio 15 de esta semana, Sadguru Sri Madhusudan Sai explica las cualidades que debemos tener y las medidas que debemos seguir para poder realizar al Ser.
FRASE INSPIRADORA PARA LA SEMANA
“Estén vacíos de todo el contenido de su mente, de toda la imaginación y esfuerzo y la misma ausencia de obstáculos hará que la realidad llegue a toda prisa”

– Sri Nisargadatta Maharaj
jagat hitāya
(Welfare of the World)
seva Attraverso la Collaborazione
En el mes de febrero, los jóvenes contribuyeron con un total de 530 kgs de arroz, porotos, lentejas, pasta, 100 litros de aceite de oliva y 70 kgs de puré de tomate a la cocina social “El Otro Humano” (The Other Human). La cocina pudo preparar más de 4.000 platos de comida que luego fueron distribuidos a los necesitados.

Un nuevo seva que comenzó en diciembre pasado continúa en marcha con todo gusto por la juventud entusiasta de Grecia, donde se brinda asistencia gratuita en matemáticas, física y otras asignaturas a niños en edad escolar de familias emprobrecidas a través del Centro de Apoyo a niños y familias en Atenas durante casi tres a cuatro días por semana.
Con una visión de acoger y apoyar a las madres solteras, los jóvenes de Kazajstán participan todos los meses con fines de brindar asistencia a las familias monoparentales, poniendo especial atención a las madres viudas. Se distribuyen necesidades básicas como alimentos y productos de higiene.

Durante el Año Nuevo de Kazajstán, ‘Nauryz’, los jóvenes voluntarios visitaron a las familias con golosinas, financiadas por ellos mismos. Nauryz simboliza bondad y riqueza, amor y felicidad. Los beneficiarios compartieron sus experiencias con los voluntarios.

Todos los domingos, los voluntarios distribuyen platos de comida en la ciudad de Almaty. Los paquetes de comidas consisten en sándwiches, té, chocolate, galletas y frutas.