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"El acceso limitado a la atención de la salud mental, el aumento de los trastornos por consumo de sustancias y la creciente desigualdad económica son tres posibles razones por las que las mujeres jóvenes y las madres reportan un deterioro en su salud mental. Pero otra razón para el agravamiento de los problemas de salud mental, ampliamente citada por estudios y expertos en salud mental, es el creciente aislamiento social a nivel general.
'Suponemos que todos pueden lidiar con todo por sí mismos', dijo Daniel Roberson, consejero católico de salud mental con sede en Arlington, Washington. 'Las mujeres son más relacionales... (por lo tanto) el aislamiento siempre las afectará más que a los hombres, y creo que aislamiento podría ser la palabra de la década'.
Una encuesta de Gallup del 13 de marzo reveló que entre 2020 y 2024, solo el 15% de las mujeres de 18 a 29 años dijo tener una salud mental excelente, una caída de 33 puntos respecto al período 2010-2014. Un estudio publicado el 27 de mayo por JAMA Network encontró que la salud mental autoinformada había disminuido significativamente entre las madres de hijos menores de edad...
'Existe un riesgo en el que la mujer empieza a pensar que es su responsabilidad entregarse por completo hasta no tener nada más que dar', dijo Roberson, quien también forma parte de la Asociación de Psicoterapia Católica. Él ayuda a sus pacientes a comprender que cuidarse a sí mismas les permite cuidar mejor de su familia y sus amigos.
En su consultorio, The Perinatal & Reproductive Wellness Group, Becky Morrison Gleed trabaja con mujeres y madres que enfrentan problemas de salud mental. Ella confirmó los hallazgos de los estudios.
'Esto concuerda con lo que veo', dijo Morrison Gleed, residente de Falls Church, Virginia. 'Es bastante duro (y) triste'.
Siente que se espera que las madres hagan más con menos recursos, además de lidiar con otros problemas como traumas médicos relacionados con el parto o dificultades con sus parejas, si es que las tienen.
'Esta es una nueva generación en la que cada vez más ambos padres trabajan fuera del hogar, y han quedado atrás los días en que la madre permanecía en casa y contaba con su ‘aldea’ en el vecindario', dijo. 'Las expectativas no necesariamente han cambiado para adaptarse a las exigencias que enfrentan las madres en cuanto a roles, carga mental, responsabilidades laborales y cuidado de los hijos'…
El estudio de JAMA Network indicó que la salud física y mental autoinformada fue significativamente más baja entre las madres nacidas en Estados Unidos, las madres solteras, las que tenían menor nivel educativo y aquellas con hijos con seguro público o sin seguro. Innumerables ministerios católicos brindan apoyo a las personas desfavorecidas mediante bancos de alimentos, asistencia para el alquiler y clínicas médicas gratuitas. Pero también existe un alcance especial hacia embarazadas con tienen dificultades por medio de ministerios parroquiales como el Proyecto Gabriel y Camina con madres necesitadas.
Kat Talalas, directora adjunta de comunicaciones pro vida de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), trabaja para expandir el programa Camina con madres necesitadas para que cada parroquia esté equipada para servir a las familias en dificultades. Hasta ahora, al menos 60 diócesis de Estados Unidos –aproximadamente una de cada tres– cuentan con presencia del programa Camina con madres necesitadas. Talalas ve a este ministerio como una respuesta al llamado de san Juan Pablo II a la 'solidaridad radical' con las madres.
'Estamos llamados a dar la bienvenida a los niños dentro de una comunidad y hacer de esa comunidad un lugar seguro para criar una familia', dijo. 'Es realmente importante aumentar las oportunidades para que las mujeres sepan que no están solas, y que haya personas dispuestas a ayudarlas, tanto práctica como emocionalmente, con todos los cambios que conlleva la maternidad. La comunidad y la amistad pueden ser un gran beneficio para la salud mental de las mujeres'.
En una arquidiócesis, simplemente anunciar el programa ya ha mejorado las cosas, dijo Talalas.
'Las mujeres que están enfrentando un embarazo inesperado, quizás son madres solteras, y pueden pensar que la iglesia no quiere ayudarlas porque son madres solteras', dijo. 'Anunciar el programa ayuda a que las mujeres se reconecten con la iglesia, donde descubren que Dios las ama y que hay personas a su alrededor que las apoyarán para dar la bienvenida a una nueva vida'.
Otras parroquias y diócesis apoyan una salud mental plena por medio de los servicios de consejería de Caridades Católicas o mediante ministerios dedicados a la salud mental. Muchas parroquias y diócesis forman parte de la Asociación Internacional de Ministros Católicos de Salud Mental, incluida la diócesis de Boise, en Idaho, que recientemente lanzó un equipo diocesano de salud mental. Han realizado retiros para el personal parroquial, una actividad de acompañamiento en una comunidad afectada por el suicidio, y algunas sesiones de 'Salud Mental Católica 101'.
'Muchas personas sufren esto, a veces en silencio', dijo Jay Wonacott, director de Matrimonio y Vida Familiar en la diócesis de Boise. 'Todavía existe un gran estigma en torno a los problemas de salud mental y creo que el propósito de la iglesia es aliviar ese estigma y ayudar a las personas a comprender la dinámica psicológica, médica y espiritual'…
En el ámbito institucional, Roberson cree que la Iglesia Católica puede servir mejor a la salud mental de las mujeres ayudándolas a formar y mantener matrimonios sanos, y haciéndolas sentir bienvenidas en la iglesia, incluso cuando sus bebés lloran.
'Muchas de las madres solteras con las que trabajo, y muchas mujeres con hijos, simplemente sienten que no pueden ir a la iglesia, que no pueden participar en la sociedad hasta que los niños crecen', dijo. 'Y para entonces, ya han formado el hábito de mantenerse al margen'.
En lo personal, los católicos deben comprometerse al acompañamiento…
'Creo que podemos hablar de todos los apoyos financieros o sociales que necesitamos, y son buenos y necesarios, pero todo comienza en el corazón', dijo Roberson. '¿Estoy dispuesto, personalmente, a dar espacio a las personas a mi alrededor para que me hablen de lo que les duele? ¿Y permito que eso realmente me afecte?'"
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