Mensaje de nuestro Pastor P. Aaron Pierre, S.J.
Vistos, conocidos y acompañados (Parte 2)
En la primera parte de esta reflexión, escribí sobre la dignidad que ninguna enfermedad puede quitarnos. Pero esa verdad también nos pide algo: cuando estamos sufriendo, no debemos sentir vergüenza de buscar ayuda.
A veces los cristianos podemos pensar que acudir a un terapeuta, consejero, psicólogo o psiquiatra significa que no confiamos lo suficiente en Dios. Yo no creo que sea así. Muchas veces Dios nos cuida por medio de otras personas. Confiamos nuestra salud física a los médicos, buscamos orientación espiritual con los sacerdotes y aprendemos de otras personas cuya experiencia nos ayuda a crecer. De la misma manera, un profesional de la salud mental puede ayudarnos a entender mejor lo que está pasando dentro de nosotros. El Papa León ora especialmente por “los profesionales, familiares y voluntarios, hombres y mujeres que, con paciencia y amor, construyen puentes de comprensión y consuelo.” Su trabajo puede ser una de las maneras en que Dios trae sanación a nuestra vida.
Dios no nos creó para cargar solos con todas nuestras dificultades. A veces la sanación comienza en el espacio tranquilo de la oficina de un terapeuta. A veces sucede cuando una pareja pide ayuda para aprender a escucharse y comunicarse mejor. A veces sucede en un grupo de apoyo para personas que están de duelo, o alrededor de una mesa en una reunión de Alcohólicos Anónimos o Al-Anon, donde alguien descubre: “No soy el único.” Este tipo de apoyo no está separado de una vida de fe. Puede convertirse en un lugar donde Dios nos encuentra por medio de la paciencia, la sabiduría y la experiencia de otros. Y no tenemos que esperar hasta que todo se esté derrumbando. Buscar ayuda puede ser parte de sanar, pero también puede ser parte de crecer.
El Papa León pide que la Iglesia sea “una comunidad que acompaña y nunca excluye, que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.” Que así sea nuestra parroquia. Que sepamos cuándo orar con alguien, cuándo simplemente escuchar y cuándo ayudarle a encontrar el apoyo que necesita. La misericordia de Dios llega a nosotros de muchas maneras. A veces, llega por medio de otra persona que sabe cómo ayudarnos.
Lea el mensaje del Pastor – Parte 1
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